N° de Edición 7074
La Matanza

“La grieta es el choque entre dos proyectos de acumulación capitalista…”

“La grieta es el choque entre dos proyectos de acumulación capitalista…”.

Una lectura de la grieta desde la Sociología. Diario NCO realizó una entrevista con Julieta Calarco, licenciada en Sociología de la UBA y trabajadora de la niñez del programa Envión-Podés de La Matanza.

En la actualidad se están observando varios episodios de racismo por parte de las instituciones a la población. Como socióloga, ¿considerás que esto está relacionado con algunos eventos actuales como por ejemplo la pandemia (y cierto tipo de políticas) o con otros factores?

En principio creo que la pandemia es un acontecimiento que irrumpe de forma abrupta con el desarrollo normal de nuestro cotidiano y que viene a poner de manifiesto, o si se quiere, a visibilizar ciertas problemáticas que estaban presentes en nuestra sociedad de manera previa.

A la par de las medidas sanitarias, también se han desplegado medidas enfocadas en el control de la vida social. Por lo tanto, hoy se encuentran trastocadas todas las coordenadas desde donde experimentamos la vida, la seguridad de nuestro entorno y el lazo que nos permite sociabilizar, son variables fundamentales que están sufriendo una fuerte convulsión.

En este contexto las desigualdades, la exclusión y la violencia constante que sufren determinados sectores de la población se ven profundizadas. Si bien se escucha en los medios “el virus no tiene clase social” “ataca a todxs por igual” no podemos caer en la ingenuidad de que el aislamiento o el “Quédate en casa” es igual para todos los sectores del país, cuando la brecha entre lxs que más tienen y lxs que menos tienen es inmensa.

Para responderte desde la sociología me parece necesario realizar algunas aclaraciones en cuanto a la definición de los conceptos tanto de Racismo como de Institución. En Sociología una institución es toda práctica, modo de actuar que esta compartida socialmente y que tiene una estructura propia y definida a la cual responde su funcionamiento.

No es el mismo sentido que, tal vez, podemos darle al término si lo pensamos desde el sentido común. Podemos hablar de la familia tradicional como una institución en sí, del estado, del patriarcado, del sistema de salud, de justicia, etc. Cada una de ellas con diferentes grados de formalidad y con funciones, efectos e impactos específicos.

El racismo, por su parte, creo que es un concepto que debe ser entendido de manera situada, es decir, sujeto a coyunturas específicas y teniendo en cuenta el contexto social y político de la región acerca de la cual queremos dar cuenta. Es un componente clave de nuestra estructura social y de la construcción de nuestras identidades como grupo y allí entra en juego la definición que hagamos del concepto.

No creo en el concepto de racismo en general, por eso lo pienso desde una visión no reduccionista. Este en sí plantea una alteridad que establece jerarquías principalmente de superioridad/inferioridad y, en función de esta se abren posibilidades o privaciones, hasta un ejercicio diferencial de la ciudadanía (me atrevo a decir).

Pero esta jerarquía también puede manifestarse hacia el interior de una sociedad no solo tiene que ser hacia afuera. Por lo tanto, dependiendo del contexto socio-histórico podemos identificar prácticas racistas en función del color, etnia, territorio, lengua, cultura o religión y demás variables.

Si pensamos el racismo de esta manera puedo decirte que sí, que las instituciones de nuestra sociedad tienen conductas racistas al momento en que despliegan violencia sobre determinados sectores.

Porque esta violencia no la irradian de manera aleatoria como si se tratara un fenómeno irracional.  Todo el funcionamiento institucional tiene una racionalidad específica que responde a unos intereses y no a otros, donde los sectores destinatarios de las prácticas violentas son seleccionados en torno a determinadas características, que son las que los constituyen como grupo.

La pandemia viene a poner sobre la mesa de manera cruda las desigualdades y la injusticia y también, viene a mostrar que estamos frente a la necesidad y la urgencia de una mayor democratización en términos de acceso y de ampliación de derechos. Como la necesidad de tener acceso a internet, por nombrar solo una de ellas, no solo como medio comunicación y difusión sino también como posibilidad de información y formación.

En nuestro país subsisten dos discursos políticos diferentes que se denominan en su encuentro como la grieta. ¿Cómo se podría pensar estos fenómenos de la grieta en la Sociología? ¿Es un producto de factores complejos e históricos o es un producto contemporáneo de la política actual?

Entiendo que el fenómeno de “la grieta” es la representación del choque entre dos proyectos de acumulación capitalista que plantean modelos de sociedades diferentes. Al tratarse de modelos societarios, estos proyectos tienen la intención de implantarse no solo en el plano económico sino en el político, social y cultural. Plantean racionalidades y hasta un tipo de ciudadanía diferentes. Dado que uno es la negación del otro, se abre la famosa “grieta”.

Entiendo que es el neoliberalismo vs lo nacional-popular, conservadurismo vs democratización, valorización financiera vs inversión productiva, multinacionales extranjeras vs industria nacional, individual vs colectivo, privado vs público, libre mercado vs regulación y así podría seguir. Me parece que la clave está en poder comprender cuáles son los intereses que mueve cada propuesta y a qué sectores están representando, defendiendo y/o beneficiando. Para poder así posicionarnos; si nos posicionamos de una manera, no sé si correcta, pero sí consciente.

¿Es una herramienta de la política o es la misma trama que la sostiene?

No creo que sea una herramienta, sino que es la propia manifestación de la puja histórica por el poder. De acuerdo con la sociedad, el país o la región en que estemos pensando vamos a encontrar siempre intereses que chocan entre sí por imponer su propia hegemonía al conjunto de la sociedad, su propia visión del mundo. El problema radica en que tan manifiestos u ocultos están estos intereses y los sectores que cada proyecto representa.

¿Hay alguna relación entre la aceleración racial o del diferente o del extranjero y este tipo de discursos políticos?

Totalmente, creo que la proliferación de las identificaciones culturales excluyentes y violentas tiene que ver con el crecimiento de la derecha. Son todas manifestaciones articuladas al discurso y a las formas de gobierno neoliberales.

A través de los medios de comunicación, por ejemplo, podemos observar la multiplicidad de imágenes xenófobas, clasistas y demás prejuicios sociales que estigmatizan y castigan a determinados sectores de la población. Esto se manifiesta luego, en prácticas cotidianas como el “malestar” o la “indignación” frente a las políticas tendientes a la ampliación de derechos o de beneficios sociales o a cualquier política cuyo objetivo sea aplicar algo de “justicia distributiva del ingreso”.

Ahí es donde se verifica de alguna manera un proceso de desolidarización profunda que atraviesa a amplios sectores de la población argentina.

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