N° de Edición 7121
La Matanza

Gregorio de Laferrere: Desolación e incendio

Donde termina Gregorio de Laferrere, Vernet al 7200, a metros del río Matanza y, junto al obrador donde los trabajadores están realizando el tendido de las cloacas, vivía Rosana Barrientos con sus dos hijos. Un voraz incendio consumió en pocos minutos la precaria vivienda resultando con quemaduras de primer y segundo grado la madre y la hija menor respectivamente.

Rosana Barrientos, en dialogo con NCO nos cuenta que “Era de madrugada, habíamos ido a la fiesta del cumpleaños de un vecino. Apagamos las luces y una hora después mi hija me despierta a los gritos de que se quemaba la casa” y agrega que “Apenas tuvimos tiempo de salir y solo pude agarrar la cartera con algo de plata y los documentos de todos”.
“Por intentar apagar el incendio me queme las piernas y un brazo” nos dice la Sra. Barrientos desde su cama en el hospital (tiene quemaduras de primer y segundo grado en brazos y piernas. Su hija ya fue dada de alta) y nos comenta que “A la nena se le prendió fuego el acolchado y se quemó un poco las piernas. Los médicos dicen que tengo para rato y que después me van a operar para hacerme injertos”.
Entre sollozos apenas contenidos, la Sra. Rosana se lamenta“Perdimos todo… No sé cómo seguir… Los chicos están en la casa de mi hermano y en el trabajo me van a esperar, porque trabajo en una casa de familia, menos mal que me pusieron en blanco y tengo una obra social”.
“Compré el lote hace tres meses” afirma la Sra. Barrientos y agrega que “Había ahorrado cuatro años y eso que soy sola con los chicos. Hicimos la casa con madera y chapa, la idea era hacerla de material de poco. Pero lo primero que hice fue hacer la instalación eléctrica con un matriculado” y con la voz quebrada por la emoción, agrega que “Porque hace diez años mi esposo murió en el incendio de nuestra casa en Virrey del Pino, por eso tome la precaución de hacer todo bien”.
“No sabemos como empezó el fuego, los cables no fueron” afirma la damnificada y cuenta que “Los bomberos creen que fue un cohete, esa noche unos chicos andaban tirando petardos y cañitas voladores”.
“Estoy marcada por el fuego, primero fue mi marido, ahora soy yo y mi hija. Espero que esto se termine” finaliza entre lágrimas la Sra. Rosana Barrientos.

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