Número de edición 7680
Tecnología

Los radares y plaquetas que nutren a la Industria aeroespacial

Los radares y las plaquetas argentinas siguen nutriendo a la industria aeroespacial

Los radares y las plaquetas argentinas siguen nutriendo a la industria aeroespacial

El último proyecto cuenta con un radar capaz de analizar el suelo hasta 2 metros de profundidad y prever inundaciones. Ese dispositivo ya entró en la última fase de pruebas en la sede de INVAP Bariloche.

SAOCOM 1A, un proyecto conjunto de INVAP y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
El radar SAR, de confección nacional, le permitirá al satélite argentino SAOCOM 1A el monitoreo de la superficie terrestre hasta los dos metros de profundidad, sistema que ya entró en la última etapa de pruebas antes de su instalación definitiva en ese dispositivo aeroespacial que podría ser puesto en órbita a mediados de este año.

SAOCOM 1A, un proyecto conjunto de INVAP y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), junto a los éxitos alcanzados por la empresa argentina Satellogic en el despliegue de una constelación de microsatélites, tiene por detrás un conjunto de emprendimientos de alta tecnología que aportan componentes esenciales para estos desarrollos.

Es el caso del radar de apertura sintética (SAR, por su sigla en inglés) está conformado por “140 mini antenas” que pueden modificar su estado para apuntar a distintos puntos de la tierra, mide 35 metros cuadrados y pesa 1.500 kilogramos, la mitad del SAOCOM 1A.

Ese dispositivo ya entró en la última fase de pruebas en la sede de INVAP Bariloche, lugar dónde se está ensamblando el quinto satélite de la CONAE y el INVAP para su posible lanzamiento en agosto de este año.

La antena-radar está formada por siete paneles de 1,5 por 3,5 metros cada uno, que estarán plegados alrededor del satélite y, una vez fuera del lanzador, deberán abrirse y formar una superficie totalmente plana.

El objetivo del dispositivo es poder analizar la humedad del suelo terrestre para conocer el riesgo de inundaciones o su monitoreo una vez ocurridas, el análisis de posibles rindes de cosechas y el riesgo de aparición de enfermedades como el hongo fusarium –que perjudica a cultivos como el trigo–, de malezas e insectos.

También permitirá obtener información forestal, sobre recursos pesqueros, de uso de suelo y formación de basurales, evaluación de glaciares, posibilidades de avalanchas y derrames de petróleo.

Fuente: InfoGEI
Foto: Archivo

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