N° de Edición 7295
Política

Legisladores rechazan la «mirada despectiva» del rol del Estado que muestran los vetos de Macri

TESTESTE

En 2010 vetó 36 leyes

Los más de 100 vetos del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, a leyes que aprobó la Legislatura desde 2007 reflejan una mirada despectiva del parlamento y del Estado, manifestaron este viernes representantes de distintas fuerzas políticas y organizaciones de la comunidad.

Sólo en 2010, Macri vetó 36 leyes, ante lo cual legisladores que trabajaron en su sanción consideraron que el veto es una herramienta constitucional que tiene una función «bien importante», pero que de ninguna manera puede «desvirtuar la institucionalidad democrática».

En su reclamo, legisladores de diferentes bloques y actores sociales sostuvieron que una norma, para salir aprobada, debe cumplir un proceso que a veces consiste en un trabajo en comisiones que demanda mucho tiempo.

El actor Daniel Fanego pidió -Una vez conocido el veto de Macri- que «reflexione sobre la ley que actualizaba el subsidio para `Teatro por la Identidad`, que fue votada por unanimidad en la Legislatura».

«Con subsidio o sin él, seguiremos trabajando como hasta ahora», dijo el actor a la prensa, pero estimó que «ponerle palos al trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo en la restitución de un derecho como es la identidad, es toda una decisión política».

Por el contrario, la vicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, justificó la decisión al señalar que los vetos responden a cuestiones «técnicas», lo que fue rechazado de plano por varios legisladores.

Gabriela Cerruti, integrante del bloque de Nuevo Encuentro, dijo a Télam que el veto «es una facultad constitucional y debe aplicarse en casos de urgencia para garantizar el contrapeso entre los poderes. No es el caso de los vetos de Macri».

«Algunos van contra derechos sociales, leyes que le dan destino de vivienda social a algunas propiedades o leyes que benefician a fábricas recuperadas, y otros favorecen negocios tales como el veto de la ley que prohíbe la venta libre de medicamentos o el que rechaza la regulación de la publicidad oficial», precisó la diputada.

En todos los casos, «los vetos son un ninguneo al trabajo legislativo, incluso al del propio bloque del PRO, que aprobó la mayor parte de las leyes», dijo Cerruti y fue más a fondo aún al considerar que «los vetos son la decisión de gobernar sin legislatura».

Tal es el caso de la ley que regula el trabajo de los trapitos y cuidacoches, votada por los legisladores del PRO y vetada por Macri.

Para el presidente del bloque de Proyecto Sur, «los vetos del Ejecutivo porteño hacen pensar que hay un ensañamiento con los más débiles».

Raffo, que participó activamente en la redacción de esa ley, dijo a Télam que éste y otros vetos «sólo se sostienen en la decisión de excluir aún más a los ya excluidos», y reclamó al Ejecutivo porteño que se autolimite en el uso de esa facultad, «por cuanto este abuso choca contra el espíritu constitucional».

El veto de esta ley fue cuestionado también por el presidente del bloque del Frente para la Victoria (FpV), Juan Cabandié, quien en declaraciones radiales sostuvo ayer que Macri «vuelve a vetar una ley que fue debatida durante meses en comisión y sancionada por la mayoría de los legisladores».

«Los vetos publicados en el Boletín Oficial -hasta hoy 99- dan cuenta de una mirada despectiva del parlamento, y de una lógica en función de una intervención mínima del Estado en la sociedad», afirmó a Télam Gonzalo Ruanova, legislador porteño por Nuevo Encuentro, hasta diciembre de 2011.

Ruanova estimó que los vetos «se dan en el marco de una política que se viene aplicando desde hace cuatro años contra leyes que avanzan en la ampliación de derechos y en la mejora de la calidad de vida de las personas».

Según un informe realizado por el ex legislador, los proyectos que fueron vetados por Macri en su mayoría están vinculados a espacio público, derechos humanos y defensa al consumidor. Le siguen comunicación social, trabajo y vivienda.

A manera de ejemplo, el ex diputado recordó que algunas de las leyes vetadas fueron la de la creación de un centro cultural en el Cine Teatro Aconcagua del barrio porteño de Villa Devoto, la de Teatro por la Identidad, la ley que habilitaba líneas gratuitas para emergencias desde los celulares, y la que destinaba un subsidio de 50.000 pesos a la Asociación de Síndrome de Down, entre otras.

«Ninguna de estas leyes complicaban las cuentas públicas o contradecían la Carta magna. El veto está para evitar que eso ocurra, pero de ninguna manera puede desvirtuar la institucionalidad democrática», concluyó Ruanova.

Ante este panorama, la diputada Delia Bisutti, consideró que éste «será un año parlamentario difícil porque se tornará dificultoso confiar en los macristas cuando firmen los despachos en las comisiones o cuando voten en el recinto los proyectos, ya que nada va a garantizar que ese trabajo en conjunto luego sea respetado por el Ejecutivo».

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