N° de Edición 7130
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Enfoque: “OPERETA” Por: Carlos Enrique Galli

CAB4 LAGOMARSINO

La Matanza

En mi anterior anterior (Nueve Reinas), sin ser el único, advertía que en este politizado 2015, debíamos prepararnos para soportar tantas operaciones deleznables como son quienes las pergeñan.

El óbito del señor Nisman, lamentable como cualquier otro, evidenció el montaje de una ridícula opereta con desbordes de espías, custodios que no custodian, horarios dispares, un importante protagonista del cual no sabemos cómo pasó raudamente de -casi- tener un defensor oficial a contratar los onerosos servicios de un reputado ex fiscal y actual penalista (¿habrá canje?), con bochornosa “conferencia de prensa” incluida, donde el protagonista balbuceó un relato endeble y sin repreguntas, ya que sólo lo hizo su defensor, quien  expuso datos y llamó pacientemente por su nombre (Mercedes)  a una inculta e impertinente movilera.

Ojalá alguien experimentado haya observado el rostro del declarante en busca de señales. Sigamos, una fiscal locuaz y televisiva a la cual la causa le queda ocho talles grande, opositores que nos toman como portadores de genitales expandidos, miedos expresados por personas a 14000 km. de distancia para lo cual se piden armas que no sirven pero matan, sueldos pagados “por fuera”, cámaras de seguridad peritadas a los quince días o sin hacerlo aún, fallas de controles en un edificio “inteligente”, medias huellas descubiertas pero indescifrables, costosos vehículos con dominio a cargo de una empresa estadounidense, precipitados regresos con cámara de seguimiento exclusivo al señor fiscal, un receptor ignorado, un nivel de vida y uso de prebendas del occiso, difíciles para cualquier otro mortal, salvo por pertenecer a una fiscalía especial que no tiene, por ejemplo, que investigar el robo de cuatro medias reses en un frigorífico del conurbano, una delirante posible imputación a la presidenta y un ministro por alegatos que no difieren del resto de miles de gente de a pie , cuando hay magistrados que no dilucidaron casos como la propia voladura, las matanzas del 19 y 20 de diciembre de 2001, los fusilamientos de Maxi y Darío ante la presencia de un subcomisario filmando presenciando la agonía de ambos (único penado), las armas de contrabando, la detonación de una ciudad para encubrir el hecho, la muerte de Carlitos Menem, las denuncias de H.Arbizu contra prominentes empresas y privados, las cuentas en el exterior y tantas vergüenzas más.

Reitero, las causas pobres no avanzan porque no interesan y las otras porque no convienen. Pero este cuadro, que debemos  torcer para lograr que CFK siga mirando el partido desde una platea y la oposición lo vea por un agujero del alambrado, no sería viable, precisamente sin el consenso de estos sacrílegos del raciocinio, que son conscientes que no podrían gobernar con la disuelta SI en contra, pero avanzan, a sabiendas que ante alguna defección el Grupo los calcinará. De allí las brutales contradicciones de señoras grandes que debieran tener más decoro, como M.Stolbizer o G.Michetti. Ni hablar de los varones. Cuando a veces nos preguntamos por qué le dan prensa a Carrió pese a sus desvaríos lobotomizados, es porque brinda el escándalo que no garantizan la híbrida metamorfosis de Binner, el balbuceo de MM, el patetismo de Ricardito o la rigidez del implante de sonrisa de Massa.

En cuanto a los timadores del título de periodistas, salvo que sus familias lleven el mismo estilo de vida,  me pregunto sobres sus vergüenzas de alegar a diario tanta inmundicia a sabiendas del daño que causan. Elijo el digno esfuerzo de un cartonero antes que tanta neurona venal. Quiero concluir estas líneas con dos mínimos ejemplos del accionar de estos sujetos. Uno. Hay un señor llamado Ari Paluch aparentemente cultor del misticismo y prolífico autor de libros de autoayuda, que pareciera no auto consultarlos por el veneno y la procacidad casi obscena que sobre los esforzados actos del gobierno destila a diario en un programa del cual, obviamente no me cuenta entre sus oyentes. Dos. Días pasados en esa cosa que debiera llamarse Insoportables, tanto el ¿conductor? como dos panelistas femeninas (A. F. Barrios y M. J.Oliván)  y varios masculinos, centraron la discusión ante el discurso de Cristina en cómo se presentó, el color de sus prendas y  su silla de ruedas para evitar dar el debate central que fue  poner la cara por el caso del señor Nisman y la disolución de la ex Side. Sugerencia para las “estrellas informáticas”, cuidado, detrás de ustedes, hay una camada más perniciosa, y ávida de alcanzar la cima.

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