N° de Edición 6946
Opinión

Opinión: el cuadro de Bonadío, la enemistad manifiesta y la Justicia

Opinión: el cuadro de Bonadío, la enemistad manifiesta y la Justicia.

Opinión por Ezequiel Salvador, abogado y militante de Descamisadxs La Matanza

Las interpretaciones del dibujo pueden ser variadas, pero como mínimo debería llamar la atención el hecho de que un Juez que reunía la mayor cantidad de causas contra Cristina tuviera un cuadro en alusión a ella en su despacho, y más cuando se discutía la existencia de enemistad entre ambos. Los hechos son sagrados, diría un fallecido Juez de la Corte Suprema Carlos Fayt.

Ubicado en su propio despacho, el cuadro es una demostración más de la existencia de un enfrentamiento y enemistad entre él y la actual vicepresidenta. Muchos no necesitábamos que un cuadro nos dijera eso, ya lo sabíamos por la arbitrariedad de muchas de sus decisiones, pero al parecer la Justicia no lo sabía o no quería saberlo.

La ley indica que en caso de «enemistad manifiesta» con el Juez de la causa éste debe ser recusado. La defensa de Cristina solicitó en numerosas ocasiones y con distintas pruebas el apartamiento del Juez, al afectarse la «imparcialidad» que debe contar toda decisión judicial. La ley también dice que el Juez que se hallare comprendido en una de las causales de recusación debería inhibirse de participar en el pleito, caso contrario incurrirá en mal desempeño.

No solo Bonadío no se excusó sino que para sus superiores tampoco había motivo para hacerlo (Cámara Federal de Casación Penal, asunto Cuadernos, mayo de 2019). O sea para la Justicia no había tal «enemistad manifiesta» por lo que Bonadío pudo continuar en su cruzada contra Cristina.

Más allá de la arbitrariedad de este Juez y de lo curioso de la anécdota del cuadro, lo que debería preocuparnos es que la Justicia de hoy es la misma que la que durante cuatro años fue absolutamente complaciente con el Gobierno de turno, con el poder mediático y con el poder económico.

Durante ese tiempo se utilizó a la Justicia para obliterar opositores (lawfare), con causas armadas por la «mesa judicial» del Gobierno, con jueces inescrupulosos, con jueces de la Corte Suprema designados por decreto y también jueces honestos a los que se les iniciaba juicio político si sus decisiones no coincidían con las posiciones del Gobierno, entre otras cosas.

Una profunda reforma se hace necesaria. El presidente Alberto Fernández ya ha dicho que está trabajando en un proyecto que será presentado en el Congreso para su discusión. Si queremos cambios de verdad el apoyo de toda la sociedad resultará imprescindible.

Imagen: Cristina y Bonadío por Hermenegildo Sábat.

 

 

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