N° de Edición 7424
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Miserias Carcelarias: El Caso Acevedo. Por: Hugo Lopez Carribero

TESTESTE

HUGO

 

Un Caso Algo Similar Al Anterior Publiqué, Y Que Se Registra Cada Vez Con Mayor Frecuencia, Es El Padecido Por Un Defendido Mío De Apellido Acevedo, Quien Fuera Alojado, En Un Principio, En La Comisaría De Ramos Mejía, Acusado De Comercializar Estupefacientes. Concretamente Cocaína.

Por: Hugo LopezCarribero

Abogado Penalista

Acevedo Era, Tal Como Se Demostró, En El Juicio Oral, Un Consumidorhabitual De Aquella Droga. Los Tiempos Morosos De La Justicia Hicieron Que Sujeto Permaneciera Durante 10 Meses Detenido, Para Ser Liberado En Eljuicio Oral, Tras Una Larga Jornada De Debate. Los Jueces Llegaron A Laconclusión De Que Acevedo Jamás Había Comercializado Droga Alguna, Y Quesólo Se Trataba De Un Consumidor Que Necesitaba De Un Adecuado Tratamientomédico Para Superar Esa Lamentable Situación.

Los Delincuentes Que Se Dedican A “La Pesada”, Es Decir Los Que Seespecializan, Por Ejemplo, En Robos Con Armas O Secuestros Extorsivos,Experimentan, Tal Vez Por Tradición Familiar, Un Especial Y Pertinazrechazo Hacia Los Vendedores De Droga. Entienden Así, Que El Comercioprohibido De Estupefacientes, Debe Estar Reservado Exclusivamente Para Lasmujeres, Y Que Los Hombres Que Se Dedican A Eso, Son Cobardes Que No Seaniman A Empuñar Un Arma Y Secuestrar Una Persona. No Admiten La Facilidadcon Que Los Vendedores De Droga Ganan Dinero, Muchas Veces Casi Sindespeinarse.

Pero Curiosamente, Para Los Delincuentes De “La Pesada” Que No Aceptan Elcomercio De Las Drogas Desarrollado Por Lo Varones, Sí Aceptan El Consumode Estupefacientes, En Especial Dentro Los Lugares De Detención, Sea Encomisarías O Unidades Carcelarias. El Problema, Para Ellos, Es Laprovisión De La Droga.

Ni Bien Acevedo Ingresó A Los Calabozos De La Comisaría, Los Demás Detenidos, Le Exigieron A Cambio De Su Integridad Física, Que Su Esposa Les Trajera Cocaína Al Día Siguiente, Que Era El Día De La Visita.

La Forma Y Los Artilugios Con Que La Mujer De Acevedo Debía Desplegarsepara Ingresar La Droga Sin Que La Policía La Detectara, Iba A Sersuministrada Por La Mujer De Otro Preso, Por Lo Que La Esposa De Acevedodebía Comunicarse Esa Misma Noche Con Un Número Telefónico Que Su Esposole Hizo Saber En Una Carta Cuando En Horas De La Noche Ella Se Acercó A Lacomisaría Para Llevarle Comida Y Un Colchón. En La Carta Decía: “Llamá Urgente A Este Teléfono Y Preguntá Por La Paraguaya, Hacé Lo Que Ella Te Diga, Porque Si No Acá Me Matan”.

A Propósito De Esto Último, La Comida Nunca Le Llegó A Acevedo, Durantelos Meses De Su Alojamiento En Esa Comisaría, Comió De Las Sobras De Losdemás Detenidos. Por Otra Parte Jamás Durmió Sobre El Colchón, Que Fuedirectamente A Apropiado Por El “Jefe” Del Calabozo. Por El Escaso Espacioque Había Allí, Acevedo Dormía Sentado En El Ángulo Recto Que Forma Lapared Y El Piso, Durante 5 Meses, Hasta Que Fue Trasladado A La Cárcel DeVilla Devoto, Donde Ingresó Al Pabellón Evangelista.

Pero Volviendo Al Tema De La Droga. En Esa Comisaría Los Días De Visitaseran Los Viernes. Durante 5 Semanas La Mujer De Acevedo Cumplióreligiosamente Con Las Instrucciones De La Paraguaya, Hasta Que Un Mal Díauna Policía Femenina Le Descubrió La Maniobra Y Le Secuestró La Droga, Queestaba Ya A Punto De Ingresar A La Zona De Los Calabozos. La Mujer Fuedetenida Y Puesta A Disposición Del Juez De Turno, Nadie Le Creyó Suversión De Las Amenazas Y Permaneció Encarcelada Durante Un Año Y Ochomeses, En La Unidad Penitenciaria 3 De Ezeiza, También En El Juicio Oralrecuperó La Libertad. Sin Embargo Cuando Dejó La Cárcel, La Esperaba Unatrágica Noticia Que Motivo Su Suicidio.

El Hijo Mayor Del Matrimonio Acevedo De 14 Años De Edad, Había Ingresadoal Mundo De Las Adicciones, Al Igual Que Su Padre. Sabía Dónde Adquirir Lacocaína, Pues El Padre Lo Llevaba Cada Vez Que Compraba Para Él Mismo.

El Niño, Ya Adicto A La Drogas, Y Sin Dinero, Se Animó A Empuñar Unrevolver Que No Funcionaba Y Salir A Asaltar A Cualquier Transeúnte Con Elpropósito De Poder Comprar La Cocaína.

Tuvo Mala Suerte, Le Fue A Robar A Un Policía Vestido De Civil, Que Dejabael Servicio En La Comisaría De Paso Del Rey. El Policía Lo Mató, Sinmediar Palabras.

En La Cárcel De Villa Devoto, Acevedo Conoció A Varios Delincuentes Que Secongregaban A La Sombra Del Evangelio. Uno De Ello, También Defendido Mío, Se Autoproclamó Pastor Del Ministerio Carcelario De Cristo.

Además De Predicar La Palabra Bíblica, Se Dedicaba A Recolectar Almasvivas Que Quisieran Acompañarlo En Las Empresas Delictivas Y Criminalesque Se Proponía Al Momento De Salir En Libertad. El Hombre Era “Pornaturaleza” Un Sicario, Es Decir Un Asesino A Sueldo.

Acevedo Se Convirtió En Uno De Sus Más Fieles Seguidores, Primero Dentrodel Penal Y Luego Fuera Del Mismo.

Al Recuperar La Libertad Ambos Se Unieron En La Más Siniestra Logiacriminal, Aceptar Dinero O Promesas Remuneratorias Para Matar Seres Humanos. Al Poco Tiempo Los Dos Estaban Nuevamente Presos, Acusados Detres Homicidios.

Por Mi Parte Entiendo Que Acevedo, No Era Un Delincuente Por Sí Mismo,Formado Hecho Y Derecho, Por Lo Menos Hasta El Egreso De La Unidadcarcelaria. La Formación Delictiva Que Recibió Muros Adentro, Jamás Lahabía Conocido, Ni Siquiera Imaginado En Su Mundo De Consumidor Habitualde Drogas.

El Matrimonio Acevedo También Tenía Una Hija De 10 Años De Edad, Con Eltiempo Supe Que, Ya Mujer Joven, Ejercía La Prostitución En Lasinmediaciones De La Plaza De Constitución.

Acevedo Fue Finalmente Sentenciado Y Condenado A Prisión Perpetua, En Esteúltimo Proceso Penal Yo No Lo Defendí, Pero Supe Que Se Acreditó En Eljuicio Oral Su Participación En Los Tres Homicidios Que Se Le Imputaban,Todos Cometidos Por Dinero Pagado Por Aquellas Personas Que No Se Animabana Asesinar Al Ser Humano, Y  Que Por Alguna Razón Odiaban.

Curiosamente, Uno De Los Muertos, Resultó Ser El Cuñado Del Pastorevangélico, Cuya Esposa Había Ganado, Hacía Pocos Días Una Suculenta Sumade Dinero En El Casino De Mar Del Plata.

Hace Pocas Semanas Ingresé A La Sala De Abogados De La Cárcel De VillaDevoto, Para Entrevistar A Mis Defendidos, Al Mismo Tiempo Se Me Acercó Unhombre Canoso Y Delgado Como Un Esqueleto, Aunque Pulcro En Su Vestimenta,Y Muy Bien Afeitado, Me Ofreció Un Café. Con La Vista Baja, Me Dijo: “Buendía Doctor, Ya No Me Recuerda, Soy Acevedo”.

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