N° de Edición 6824
Opinión

La (polémica) ley de medios: ¿Hecha la ley, hecha la trampa?

ANÁLISIS COTIDIANOS EN TIEMPOS POST- MODERNOS

Debates arduos si los hay. Es un momento histórico en nuestro país. ¿Cuántos serán conscientes de que algún día habrá que contar el resultado de esta batalla a nuestros nietos? Y probablemente sea el único país donde se han instalados estos frentes de combate con tanta euforia, generando ya no debates, sino enemigos. Vecinos, amigos, pareja, todos pueden convertirse en enemigos. Eso es lo que ha generado la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (Ley SCA), impulsada en Argentina por la gestión Kirchnerista.

Por Jonathan Víctor Agüero Cajal

Estamos frente a un paso histórico que promete desatar los terroríficos nudos que nos legó la dictadura, con vistas hacia el futuro, hacia los nuevos medios de comunicación, independiente de su formato analógico o digital. Aunque podemos criticar duramente la falta de profundización en este campo. Pero también podemos a partir de ahora usar la palabra “medio audiovisual”. Entonces cuesta mucho entender por qué las distintas posturas, fervientemente en contra y en oposición al proyecto, se ahogan en un vaso de agua, alegando que semejante ley “sólo servirá” para fortalecer los intereses económicos del gobierno, creando un nuevo monopolio. Como ciudadanos podemos criticar aquellos puntos necesarios para mejorar, pero es imposible no reconocer lo trascendente del hecho.

Ley 22.285. Símbolo máximo de la dictadura del 76’. El horror y el terror (que seguramente las nuevas generaciones jamás llegarán a experimentar) hechas reglas de juego mediáticas. ¡Llevaba las firmas del ex dictador Jorge Videla! Es increíble pensar cómo la Argentina ha sobrevivido tanto tiempo bajo esta obsoleta ley. Y no se trata de reivindicación continua y obsesiva del pasado como alegan algunos, no señores. Sin arreglar el pasado no se puede mirar al futuro. La Ley SCA rompe con todos esas cadenas. Garantizando la libertad de expresión tal como dice la Convención Americana sobre Derechos humanos; la autoridad de aplicación ya no estará regulada servicios de inteligencia y empresarios; las entidades sin fines de lucro por fin tendrán voz propia, habrá pluralidad de voces y eso nadie puede negarlo. Será una emocionante y ardua tarea.

Se evitarán que sigan existiendo (de cumplirse como tal) la formación monopolios y oligopolios… el grupo Clarín ya se encuentra entre la espada y la pared a punto de acercarse el “famoso y esperado” Día 7-D, o 7 de Diciembre como fecha ultimátum que da el gobierno para que el “multimedio” se ponga al día y se desprende de uno de sus negocios. Pero, sin embargo también debemos señalar que no sólo Clarín debe ser el villano de la película, claro que no, eso no es justo, porque es un medio y merece respeto también. Todos los demás grandes medios deben cumplir la ley. Todos. A ver, haciendo un análisis más profundo, no podemos no objetar que por medio de este proyecto el gobierno haya encontrado un arma poderosa para defenderse de Clarín. Se cae de maduro.

¿Qué gobierno no tiene sus intereses por legitimar sus logros? Ninguno. Es un problema de ABC confundir el terreno de juego de la política con un cuento de hadas. Cada gobierno tiene sus propios intereses, sin embargo por más que se implemente la ley, este gobierno pasará y vendrá otro y la Ley SCA seguirá estando también. No hay forma de pensar que se busca de perpetuar “otro monopolio pero oficialista”. El futuro seguirá y miles de voces tendrán las puertas laborales abiertas dentro de nuevos medios y nuevas formas de comunicación. Al menos, ese es el deseo de cualquier ciudadano bien intencionado, ojalá que se cumpla todo esto.

Muchos podrán discutir acerca de que la ley sólo sirvió para combatir los intereses económicos de Clarín y fortalecer “el fuerte” K. Sin embargo a las pruebas nos remitimos, no cabe duda de que es un avance muy concreto a nivel histórico, y que “nadie” se animó o quiso hacer. De 1980 a 2012 surgieron más de 200 cambios. Hay 15 diferencias entre la 22.285 y la SCA que favorecen el control, la pluralidad, y el aspecto más clave… los porcentajes de licencias. Ya no se podrá ser titular de 24 licencias de radio o tv sino 10, permitiendo que haya más compradores. Claro está, algunos podrán objetar que esto permitirá que otros interesados en “concientizar a las masas” puedan comprar estas nuevas licencias. Sin embargo esto no será tan fácil, puesto que para ser un “nuevo jugador”, para ser licenciatario ya no bastará tener el capital, sino ponderarán criterios de idoneidad y de arraigo en la actividad.

Y con respecto a este nuevo rol de los jugadores, la Ley SCA permitirá algo clave y esencial para un país: producción nacional. 60% de lo que muestre la televisión abierta deberá ser producto argentino, lo mismo con las radios privadas un 70% y la música en un 30%. Esto en cualquier parte del mundo significa nuevas puertas laborales y de crecimiento.

En este microclima, tal vez es muy tenso imaginar qué pasará de acá a después de 2015. Si se cumple la pluralidad, quienes no tenían voz tendrán una tarea difícil de emprender y los periodistas que ya estaban sufrirán grandes cambios. Será un tiempo de cambios. Si no se cumple, y se fortalece (como algunos temen) otro monopolio oficial, será tan peligroso como los que ya existen. Sin embargo, este gobierno pasará y la Ley de SCA quedará ¿o no?

Deja tu comentario:

Mostrar más

Articulos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

[fbcomments]
Close