N° de Edición 6937
Opinión

Garrafa Sánchez: el hombre potrero

Garrafa Sánchez
Garrafa Sánchez: el hombre potrero

Pasaron 13 años de la partida del mítico jugador, que vive en la memoria del futbolero argentino.

¿Quién es ese viejo? Se preguntó a sí mismo Marcelo Gallardo, mientras «Garrafa» bailaba a sus compañeros de selección. Nombres como Almeyda, Simeone y Ayala no podían contener el talento de ese joven de 24 años de poco pelo en la cabeza pero de una increíble capacidad para limpiar rivales.

Por Gabriel Souza
gabi.edu.souza90@gmail.com

Claro a él no le importaba que enfrente estaba la selección nacional, no le importaban las patadas, solo gambetear y así lo hizo en ese entrenamiento entre El Porvenir y el conjunto seleccionado de Daniel Pasarella. Las crónicas dijeron que el equipo del «Káiser» venció 4 a 3, la realidad es que el partido terminó 3 a 1, con un «Garrafa» encendido que metió un gol y dos asistencias.

Así era José Luis Sánchez solo le daba miedo pasarle la pelota a un compañero «por miedo a que no se la devolviera» como el mismo dijo. Así fue desde que debutó en Laferrere a los 19 años en un clásico frente Almirante Brown. Entre el 93 y el 97 a fuerza de gambetas hizo delirar a toda la gente del «Villero» hasta convertirse en el ídolo máximo del club al cual amaba.

En el 97 dejó otra huella imborrable logrando el ascenso con El Porvenir de la B Metropolitana a la B Nacional. Cerca estuvo la posibilidad de llegar a primera con el equipo de Gerli, de todos modos Sánchez se convertiría en un jugador imposible de olvidar para la gente del club. Frustrados fueron sus pases a Boca y River. En el club de la Rivera, Bilardo moría por contar con él y le solicitó que abandonara su moto a lo que Garrafa se negó fiel a su estilo rebelde.

Luego de paso por Bella Vista de Uruguay y conseguir la clasificación a la libertadores en el 99, abandonó las canchas por un tiempo debido a la enfermedad de su padre.

Banfield fue el lugar elegido para el retorno. Entre 2000 y 2005 re partió su magia en el «Taladro» con picos como el ascenso en el 2001 y la posibilidad de jugar finalmente la Copa Libertadores en el año 2004.

En el año 2005 vuelve a su gran amor, Deportivo Laferrere. A los 31 años partió un 8 de Enero del 2006 trágicamente, el jugador que Alejandro Dolina definió como «el jugador que elegimos querer».

Admirado por todo fútbol argentino dueño de una gambeta endiablada, rebelde en el fútbol y en la vida. Así se fue ídolo de todos y vivirá para siempre en recuerdo el jugador de barrio, el pícaro, el hombre potrero.

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