N° de Edición 7328
OpiniónPolítica

Enfoque político: “El diario de Yrigoyen” Por: Carlos Enrique Galli

TESTESTE

hipolito-yrigoyen

Promediando 1929, durante el segundo gobierno de H. Yrigoyen, comenzaron a  trascender rumores y versiones sobre la impresión especial de un diario dedicado exclusivamente a brindarle buenas noticias al Presidente. El clima político no era el mejor, la situación del país se iba enrareciendo cada vez más y se decía que los colaboradores más cercanos al viejo caudillo intentaban de esta forma ocultarle opiniones hostiles. Luego surgieron voces en contrario, donde se afirmaba que tal diario jamás existió y que sólo se trataba de una artimaña inventada por los  sediciosos del 30” para justificar el golpe militar  y el derrocamiento del mandatario. No obstante, con el correr de las décadas, el mito jamás perdió vigencia al punto tal que, en circunstancias especiales, o no, recibimos o propinamos “estás leyendo el diario de Yrigoyen”.

Por: Carlos Enrique Galli

carlosgalli@yahoo.com

Lejos estarían de imaginar los creadores de la fábula que, 86 años después, la misma encuadraría perfectamente en la realidad que le marca el grupo Clarín a MM y que éste, al margen de su léxico escaso y desagradable, pretende retransmitirnos como verdades reveladas. No están solos, cuentan con los invalorables aportes del ecuatoriano J Durán Barba y el estadounidense Gene Sharp, quien bajo la fachada de una supuesta ONG llamada A, Einstein, con patrocinio de la CIA, son los impulsores de los nuevos golpes de estado, generalmente cruentos, denominados “blandos”. A lo largo de tan sólo cien días, MM ha ido desarrollando con una impunidad digna de mejor causa, un relato tan fuera de contexto con respecto al entorno, que nos hace suponer el habitar  algún país nórdico o escandinavo y no éste sumido en sus mefistofélicas medidas.

Es así que asistimos, estupefactos, a declaraciones aisladas o supuestas y complacientes  conferencias de prensa donde remarca las virtudes de más de 100.000 cesantías para “favorecer el empleo”; la derogación de retenciones y la liberalización de las exportaciones e importaciones para “estimular la competitividad”;  el vaticinio de “una inflación más baja pero recién dentro de seis meses”;  la construcción “de un millón de viviendas por año” o la defensa a ultranza  de un protocolo de seguridad “para ordenar la circulación y poder manifestarse  sin afectar al otro”.

Cabría, a esta altura de la nota, preguntarse si en realidad lo que está diciendo es: los miles de despidos son el reaseguro que necesita mi régimen para precarizar el sistema laboral, las supresiones impositivas son un estricto gesto de justicia a mis aliados terratenientes, el ingreso de toneladas de bazofia importada morigerará las ansias de recuperación de la industria nacional, la inflación existió siempre (yo la heredé),  si incumplo con la oferta de viviendas será una más, puesto que a los pobres se los compra con un millón de promesas y a los ricos con un millón de dólares y si el kirchnerismo soportó más de ocho mil marchas durante doce años sin reprimir violentamente,  fue cosa de ellos.

Para llegar a instalar este tiempo de revancha y cambiarnos radicalmente el país en todos los casos, (para bien o mal), nuestras existencias, y generar avalanchas de conciudadanos deprimidos, contó con la inapreciable complicidad de sempiternos dirigentes sindicales que  exteriorizan  vidas mucho mejores que sus representados,  nóveles (o no tanto) políticos camaleónicos que, atraídos por la billetera oficialista no dudaron en ampararse bajo el calor gubernativo, una corporación periodística universal en defensa de sus propios intereses y una justicia tan pútrida, excrementicia y larvada otorgándole marco legal a sus designios faraónicos. Frente a tanta adversidad, lo que nos resta es propender al reagrupamiento de quienes no fuimos sus electores con  aquellos que están transitando el desencanto propio de su equívoco, aunar fuerzas y lograr, como le gusta decir “todos juntos”, aferrar una imponente lapicera y comenzar, día tras día a escribirle el Diario Popular.

Articulos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba