N° de Edición 7218
Opinión

Día Internacional de la Mujer: En Argentina, el cambio se inició con Evita

EVITA

* Escribe: Valeria Migueles.
Presidenta de la Agencia de la Mujer
de la Municipalidad de Paraná

En este 8 de marzo, nosotras recordamos a Eva Perón

Evita, te llevaremos como bandera hasta la victoria siempre.
El 8 de marzo se recuerda a las mujeres trabajadores que perdieron su vida reclamando por sus derechos laborales, por lo que no podemos dejar de recordar a una gran mujer que dejó su vida por los argentinos, María Eva Duarte de Perón, «Evita», como la bautizó el pueblo.

Somos conscientes de que, aunque la mujer haya sigo dignificada y se hayan conseguidos grandes avances, todavía sigue sin poder hacer efectivos sus derechos humanos más esenciales en reiteradas ocasiones, especialmente en materias de salud, laboral y económico social.

Pese a la sanción de una injusta ley de cupo femenino en la provincia, la lucha por la igualdad no está terminada, al contrario, sólo comienza una nueva etapa. La disputa por el art. 17 tiene un nuevo capítulo. Por una vía o por la otra, las mujeres haremos valer nuestros derechos constitucionales.

Escribe: Valeria Migueles
La institucionalización de los derechos de las mujeres es producto de la larga historia de lucha de miles de mujeres durante los últimos 200 años.

La enormidad de tiempo y sufrimiento que les llevó a nuestras bisabuelas, abuelas y madres conseguir que algunas de nosotras podamos hoy tener un reconocimiento como personas autónomas es un legado que caracteriza a la mujer, a los derechos de las mujeres y a las políticas de género como el fruto o una conquista obtenida mediante entrega, sacrificio, heroísmo y martirio por seres humanos que dieron hasta lo imposible por conquistar derechos inherentes a nuestra condición humana que hasta entonces nos habían sido negados por nuestra condición de mujer.

Estas particularidades también han estado presentes en nuestra patria y en las luchas emprendidas por miles de nuestras compañeras, donde se destaca en especial la vida y obra de Eva Duarte de Perón.

8 de Marzo: Un día de lucha

Los trabajadores y los sectores más humildes han sido siempre el sujeto y el objeto del peronismo. En este sentido, no podemos pasar por alto que en este 8 de marzo, más que el «Día de la Mujer» es el día de sus derechos. Cuestión que está muy presente en las causas del porqué de la elección del 8 de marzo como «Día Internacional de la Mujer».

El 8 de marzo fue instituido en reconocimiento de la lucha de 129 obreras textiles que murieron bajo las llamas de la intolerancia y el avasallamiento de los derechos de los trabajadores.

Fue en Nueva York, en la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, el 8 de marzo de 1908, cuando un importante número de obreras textiles, que reclamaban contra los abusos de la patronal y por sus derechos laborales, fueron despedidas. Decidieron entonces declararse en huelga y encerrarse en la fábrica que fue luego su propia tumba. La intolerancia, la falta de respeto por la vida humana, hizo que la patronal decidiera incendiar la fábrica y por ello murieron 129 obreras, madres, mujeres, que resultaron inmoladas.

En su memoria, en 1975, las Naciones Unidas, proclamaron esa fecha como el «Día Internacional de la Mujer».

Evita: «La lucha en Argentina»

Como dijimos, el 8 de marzo se recuerda a las mujeres trabajadores que perdieron su vida reclamando por sus derechos laborales, por lo que no podemos dejar de recordar a una gran mujer que dejó su vida por los argentinos, María Eva Duarte de Perón, «Evita», como la bautizó el pueblo.

La mujer que prefirió renunciar a los espacios de poder para demostrar con su lucha que los más humildes fueron el objetivo único de su corazón.

El peronismo y la mujer

El peronismo, en especial los primeros gobiernos de Perón, fue uno de los pocos movimientos políticos en el mundo que reconoció un liderazgo concreto y firme de una mujer.

Con Evita, nuestro país se convirtió en vanguardia en cuanto al reconocimiento de los derechos de la mujer. La consecución del voto femenino, el divorcio, el reconocimiento de los hijos extramatrimoniales y otros derechos más, fueron reconocidos a partir del liderazgo de Evita. La modificación la Secretaría de Trabajo, con la incorporación de un área destinada a la atención de las mujeres, es un claro ejemplo de la dimensión de los derechos reconocidos.

Por primera vez en nuestra historia un gobierno reconocía, en su justa dimensión, a las mujeres como sujeto social destinatario de derechos.

La incorporación a la política

La mujer hizo su ingreso en el ámbito del poder, que era ocupado por los hombres, en el siglo XX. En nuestro país, el rol de la mujer en la política es un fenómeno que le pertenece por entero al peronismo. La presencia femenina en la política de Estado a través de Evita, su trascendencia, impacto y arraigo en la memoria colectiva, marcan una bisagra histórica en nuestro país.

En su primer discurso oficial, Evita se refirió a la mujer con estas palabras: «…La mujer del Presidente de la República, no es más que una argentina más, la compañera Evita, que está luchando por la reivindicación de millones de mujeres injustamente pospuestas en aquello de mayor valor en toda conciencia: la voluntad de elegir, la voluntad de vigilar, desde el sagrado recinto del hogar, la marcha maravillosa de su propio país…». A partir de ese momento, la mujer entró de lleno en la política argentina.

Eva Perón significó la irrupción de la mujer argentina en las luchas políticas. Su nombre quedará por siempre asociado a los derechos políticos de las mujeres y trabajadoras del país. Era el emblema de lucha de las capas más profundas y olvidadas del pueblo que comenzaba a emerger por primera vez.

Eva luchó por la pronta sanción de los derechos políticos de la mujer. Una ley para que las mujeres argentinas tengan los mismos derechos políticos que les otorgaba las leyes a los varones argentinos, puedan elegir y ser elegidas.

Decide la creación del Partido Peronista Femenino. Un partido, que es una organización, que impone una participación, ejerce un poder y canaliza toda la simpatía que despierta en el país la concesión del voto femenino. Eva les tocó el corazón y las mujeres fueron su fuerza.

La Mujer y la Justicia Social

Evita representaba la esencia de la Revolución Peronista, una «Nueva Argentina», diferente, joven, con un concepto sobre la justicia social que nada tenia que ver con la caridad. Su labor por los más humildes, desde la Fundación «Eva Perón» constituye una de las páginas más nobles y maravillosas de la política argentina. Sin dudas, desde entonces, la idea de la justicia social tiene cara de mujer en Argentina.

Y esto es así porque Evita consideraba que la miseria no podía hacer cola para esperar solución a sus problemas. No podía decirle a un humilde «después o mañana». Esas palabras no existían para Eva. Ella estaba para resolver los problemas urgentes, inmediatos y concretos que no pueden solucionar los grandes organismos estatales demasiado lejanos y abstractos.

En el tipo de relación personal, cara a cara, entre Evita y la gente de pueblo que se acercaba a pedirle ayuda, no sólo interesaba la ayuda en si, sino la forma de darla.

No se trataba de la forma fría y burocrática de una sociedad de beneficencia: Evita era «una mano tendida para casos de apuro», a quien se le podía confiar cualquier cosa, y que iba a ayudar sin hacer demasiadas preguntas; y sin obligar a llenar fichas ni firmar papeles.

El hecho de que, frecuentemente, la fuente de recursos para esa ayuda social consistía en «aprietes» o extorsiones a acaudalados industriales y comerciantes, le agregaba un nuevo atractivo, haciendo de Evita una especie de justiciera que sacaba a los ricos para dar a los pobres.

Evita tenia pasión por su trabajo, pasaba los días y las noches ocupada en atender viudas y huérfanos, mujeres abandonadas, madres desesperadas, chicos sin hogar. Su pasión como mujer hacia la diferencia.

Un nuevo aniversario, nuevas demandas

Pero también somos conscientes de que, aunque la mujer haya sigo dignificada y se hayan conseguidos grandes avances, todavía sigue sin poder hacer efectivos sus derechos humanos más esenciales en reiteradas ocasiones.

Lamentablemente, la mujer sigue siendo víctima de agresiones físicas y sexuales y de la violencia de género que llega hasta situaciones inhumanas como la esclavitud.

Una de las problemáticas salientes como dijimos es la violencia de género. Pero también hay materias pendientes en la salud integral de la mujer, abarcando desde el cáncer máma y útero hasta el acceso a anticonceptivos; la capacitación en oficios específicos para mujeres y la precarización laboral; la problemática de la bulimia y anorexia y los trastornos alimenticios, entre otros temas.

En lo que las mujeres jóvenes se refiere, hay temas que requieren tratamiento permanente: el embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual; la deserción educativa y la falta de capacitación laboral; el gravísimo problema del crecimiento de la droga, el alcohol y las adicciones, los trastornos alimenticios.

No podemos dejar de señalar las problemáticas que afectan a los sectores mas marginados de la sociedad, donde mujeres sufren los horrores de la trata de personas y otros flagelos denigrantes de la condición humana.

Hay un tema que agrava todos los demás que es el desconocimiento de los derechos de las mujeres, que va de la mano con la falta de conciencia cívica para luchar por hacerlos efectivos.

Son patrones culturales muy anclados en la sociedad, que hasta encuentran su reflejo en los matices sexistas de la ecuación formal.

Esto los vemos a diario en distintas consultas que nos hacen. En el acoso sexual en el ámbito laboral, en la menor remuneración por igual empleo, en la naturalización de un noviazgo violento donde muchas veces las jóvenes creen que no hay nada por hacer o que no tienen derechos para ejercer. Revertir esto es un deber prioritario, esencial en la lucha por la igualdad.

Contra la ley de cupo femenino

La aprobación definitiva de la Ley de Cupo femenino con el porcentaje del 25% nos parece un retroceso político injustificable. Los avances que habíamos conseguido en la Convención Constituyente de 2008 han sido dejados de lado y los derechos de las mujeres fueron negados por la legislación.

Gran parte de la dirigencia política ha mirado para otro lado cuando se trató este tema. Ya pasó en la Cámara de Diputados cuando se trató el proyecto. En la ocasión rescatamos, y volvemos a rescatar, el compromiso de Jorge Busti con la lucha de las mujeres entrerrianas y la soluciones que ha concedido a nuestras demandas de mayores derechos políticos, pero también es cierto que en aquella ocasión el conjunto de fuerzas políticas de la cámara de Diputados, tanto los oficialistas como los opositores, obraron corporativamente y dieron media sanción a la ley.

Para el asombro de todas nosotras, el Senado provincial, con una mayoría absoluta alineada con el gobernador Sergio Urribarri, trató el tema en forma sorpresiva y casi a escondidas, aprobando definitivamente -sin estar en la agenda legislativa- el proyecto de diputados. No se puede negar el conocimiento del oficialismo del tratamiento de esta ley.

Condenamos esta ley porque la consideramos una violación a nuestros derechos constitucionales y un retroceso político en nuestras luchas. En su momento le reclamamos al gobernador Sergio Urribarri que vete la ley aprobada por sus senadores y que se trabaje en un nuevo proyecto que se ajuste a la nueva Carta Magna provincial y a los justos reclamos de las mujeres entrerrianas, pero el mandatario promulgó la ley haciendo caso omiso a las demandas de las mujeres y cerró la puerta política a nuestros reclamos.

Con Evita como bandera seguiremos la lucha

Tal como afirmamos, la consecución del voto femenino y otros derechos fueron concretados a partir del liderazgo de Evita. En ella y su lucha, la misma que la de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo contra la dictadura y a favor de la justicia y la verdad, quedó grabado a fuego su ejemplo y magisterio.

Es así que para nosotras, las mujeres peronistas, Evita, con su vida y su lucha, significa una luz que nos alumbra el camino, una síntesis de todas las razones que nos estimulan a militar todos los días por la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria y continuar, con renovadas energías, la lucha por la verdadera igualdad entre el hombre y la mujer.

Pese a la sanción de una ley injusta, la lucha por la igualdad en la provincia no está terminada, al contrario, sólo comienza una nueva etapa. La disputa por el art. 17 tiene un nuevo capítulo. Por una vía o por la otra, las mujeres haremos valer nuestros derechos constitucionales.

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4 comentarios

  1. Y LAS QUE NO SON DE SU TROUPE. PERDON LAS QUE NO SON DE SUBIRSE AL ULTIMO VAGON SEA COMO SEA, ACASO ¿NO SON MUJERES?

    FEA LA ACTITUD DE DISCRIMINACION FRENANDO/MULETA DE PLAZA DE TOROS
    FEA LA DISCRIMINACION ¿VIO?

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