N° de Edición 7274
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Análisis: Gas Natural, Un Puente A Un Futuro Pasado, Y Fracturado.

TESTESTE

salvatore coppola

Los mercadólogos de la industria de los combustibles fósiles siguen trabajando. “¡El gas es la energía puente a un futuro de energías limpias!” suena bien, vende, convence. La verdad es que el gas es un puente a más gas, y el gas es un combustible fósil sucio de un paradigma energético obsoleto. Como el carbón, o el petróleo, produce emisiones de efecto invernadero del tipo que han trastornado el clima, y que han expuesto a nuestra región a mayores riesgos por eventos extremos del clima, y desastres naturales.

Por Salvatore J.M. Coppola Finegan, M.A.(Hons)

Historiador y Lingüista  sjmcoppola@gmail.com

 

No obstante, se pregona el gas como una energía “puente” que nos encaminará hacia un futuro de renovables como eólico y solar. El gas natural es compuesto principalmente por metano (CH4), un gas de efecto invernadero hasta 20 veces más poderoso que el dióxido de carbono (CO2), y hasta la Agencia Internacional de la Energía ha confirmado que explotarlo nos aseguraría un aumento insostenible de la temperatura de 3.5 grados Celsius antes del fin del siglo[i]. La buena noticia es que no hace falta el “puente”. Ya hay alternativas – además de enfocarnos en metas razonables de reducción, y mayor eficiencia, del consumo – para generar la electricidad que necesitamos. Para reducir las emisiones que provocan el trastorno climático, necesitamos actuar ya y no desviarnos hacia fuentes contaminantes como el gas.

 

Se pregona que el gas es 50% menos contaminante que el carbón. Aparte de que esto es perpetuar el modelo de malgastar recursos finitos, es engañoso. Si bien al quemar las mismas cantidades de gas y carbón hay una diferencia importante en las emisiones de CO2, esto representa solamente una etapa: no contempla los impactos en el calentamiento global de las etapas previas a la combustión, muy convenientemente.

 

El metano es un gas de efecto invernadero más de 20 veces más eficaz que el CO2 en atrapar el calor, en el transcurso de un siglo. En un periodo de tiempo más corto, por ejemplo de 20 años, el metano tiene un Potencial de Calentamiento Global de hasta 100 veces más. Es importante destacar la relevancia del periodo más corto pues la ciencia indica que para frenar el cambio climático antes de que pasemos el punto de no retorno – después del cual saldría de nuestro control – es indispensable que no permitamos un aumento de la temperatura que provocaría consecuencias devastadoras para la humanidad, es decir: un aumento de más de 2 grados Celsius.

 

En la etapa de extracción del gas, de manera convencional o por hidro-fracturamiento, hay fugas. Durante el “fracking”, por ejemplo, donde se abren fisuras en roca subterránea a la fuerza, inyectando líquidos a alta presión; hay fugas inmediatas e incontrolables de metano, además del metano disuelto en los líquidos que se escapa cuando estos vuelven a la superficie. También hay fugas de los gaseoductos y en la cadena de distribución; se estima que si esta tasa de fuga supera los 3.2%[ii], el nivel de contaminación sería igual al del carbón. No hay estudios que demuestran de forma representativa y por ende valida, las tasas de fuga de la red mundial de gaseoductos, ni redes de distribución a menor escala: hay estimaciones que van desde un 2 hasta un 10%.

El reciente “boom” en la explotación del gas en algunos países lo hace competitivo en términos de precio, comparado renovables que han venido tomando fuerza. En vez de invertir en estos, y seguir abaratando sus costos a la vez de trabajar en la tarea de proteger a la vida en el planeta: se ha incrementado la inversión en gas, condenándonos aún al carbono. Cabe reflexionar que en este artículo, ni siquiera se han mencionado los impactos de extracción por hidro-fracturamiento en las fuentes de agua (para cada pozo se requieren de casi 19 millones de litros de agua)[iii], ni en la contaminación de las mismas, ni tampoco los conflictos socio-ambientales que se han provocado y hasta se han convertido en películas, éxitos de taquilla[iv].

 

El “puente” del gas natural no ayuda en adaptarnos a la realidad del mundo del cambio climático; agrava más bien nuestro problema, al no permitirnos convertir y modernizar nuestra infraestructura de generación y consumo, estancada en el siglo 20: a un modelo más sustentable acorde a los retos del siglo 21.

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