N° de Edición 7274
Opinión

Análisis cotidianos en tiempos posmodernos: Periodistas de género? o en redacción!

TESTESTE


El 25 de Noviembre se celebró el Día Internacional contra la Violencia de Género. Con marchas de concientización a lo largo y lo ancho del país, por todo Buenos Aires, y por supuesto también en Matanza y zona oeste pasando por San Justo, Morón, etc.; sólo queda flotando en el aire (desde la otra vereda) ¿cómo escriben y cómo tratan los periodistas argentinos las noticias sobre temáticas de género? o en redacción. Muchos medios de comunicación argentinos tanto gráficos, como radiales, televisivos y de internet hoy en día sacarían un cero al pasar el examen de tratamiento de noticias sobre violencia de género contra las mujeres.

Existe una realidad y un detonante: desde 2008, según Amnistía Internacional, cada tres días muere una mujer por violencia de género. La violencia contra la mujer es algo que ha existido siempre, y afortunadamente desde no hace mucho la causa social, la concientización se ha puesto en boca de todos. La lucha ha traspasado a los medios de comunicación, quienes tienen una ardua tarea que puede verse afectada por la ausencia de una nueva formación que enriquezca los criterios periodísticos.

Por Jonathan Agüero Cajal JVAC
jonathan.aguero.diarionco@gmail.com

Crónica, por citar sólo un ejemplo entre miles de medios, desde 1963 mantiene un estilo propio de la prensa amarilla, sensacionalista, espectacular. Y sigue siendo hoy en día, junto a otras publicaciones como Diario Popular, el diario emblema populista del morbo, la sexualidad, los escándalos y portadas polémicas en Argentina. Y esto no es una crítica despectiva, es lo que es.

Dirigido hacia un público masculino, muchas de sus notas siguen utilizando los criterios periodísticos que continúan fomentando el ideario machista. Es decir los criterios periodísticos unívocos de la vieja escuela de oficio. Y es sólo un ejemplo, hasta podríamos citar revistas y magazines como Paparazzi, Pronto, etc. Afortunadamente también se ha desterrado de muchos medios los viejos términos de “Crimen pasional”, “violencia doméstica” y sobre todo la figura de “crimen pasional” puesto que no existe ningún crimen que se justificable desde la emoción y las pasiones. Un crimen no deja de ser un crimen y delito a conciencia y responsabilidad del ciudadano silvestre.
Sin embargo y a pesar de todo esto, hay algo en claro: muchos medios no van a despegarse de sus estilos sensacionalistas y amarillos que lo caracterizan, porque significaría la pérdida de los lectores y el quiebre de un medio y de los intereses económicos que tiene cualquier empresa.

Eso quiere decir que aunque el eco de la lucha por erradicar la violencia contra la mujer se haya puesto en revolución, medios gráficos, diarios, revistas, radios y programas de televisión; siguen utilizando titulares con dobles sentidos sexistas, fotografías y producciones de desnudos de corte pornográfico para medios que no lo son; y las imágenes más sangrientas que por criterio y ética periodística… no deberían publicarse. Pero ahí está el límite. Hay que seguir financiando la empresa y el periodista tiene que llevar a casa su platito de comida. Es ese maldito límite entre seguir haciendo carrera o te echen. Los medios de comunicación son una picadora de carne a la hora de las papas, a la hora de la calle, cuando en teoría y dignidad no deberían serlo.

Existen varios tratados y decálogos (recientes) que ayudan y aportan a la temática en cuestión, para adecuar la redacción de los periodistas hacia un mejor y correcto tratamiento de las noticias de género y sobre todo para realizar entrevistas a las víctimas con el debido cuidado que requieren. Amnistía Internacional publicó el manual periodístico “Noticias que salvan vidas”. Y precisamente cabe recordar que esa sigue siendo una de las funciones del periodismo, salvar vidas con la responsabilidad social en la denuncia de la violencia machista. Otro ejemplo es el decálogo propuesto por la Red Par o Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista, quienes en diez puntos breves resumen unas correctas técnicas de redacción. Contrastarlas con la postura de algunos medios argentos nos permitirá reconocer el tratamiento que se hace a la temática de género.

Este decálogo hace acento en que es de suma importancia proteger la identidad de la víctima, y no la del agresor. Es decir no sobreexponerla publicando fotografías personales ni de la víctima ni de sus familiares porque la ponen al descubierto y ante otros futuros ataques posibles. Las fotografías de la familia perjudican y aumentan el peligro ante la exposición. El uso de los titulares crea sensacionalismo y fuerte impacto. Las fotos “exclusivas” de la masacre rayan el límite periodístico y conforman una falta de respeto hacia las víctimas. Y la utilización de los apodos como el del “karateca” (como el caso del “karateca Martínez” o “el sátiro de la pollera”) tiende a dejar olvidado el nombre del agresor. Y este es sólo un ejemplo… entre miles casos diarios. Los periodistas argentinos, en una gran línea general, no tenemos un enfoque de género para el tratamiento de noticias de género.

Estos son los diez puntos que propone la Red Par para redactar y tratar, como debería corresponder, una noticia sobre violencia de género:

UNO: Es correcto utilizar los siguientes términos: violencia contra las mujeres, violencia de género y violencia machista.

DOS: La violencia de género es un delito, en tanto y en cuanto constituye una conducta antijurídica que debe ser prevenida y sancionada. Es un problema social, un atentado contra el derecho a la vida, la dignidad, la integración física y psíquica de las mujeres. Es en definitiva, una cuestión concerniente a la defensa de los derechos humanos.

TRES: Desterramos de nuestras redacciones la figura de «crimen pasional» para referirnos al asesinato de mujeres víctimas de la violencia de género. Los crímenes pasionales no existen

CUATRO: Lo importante es proteger la identidad de la víctima, no la del agresor. Dejar en claro quién es el agresor y quién es la víctima, y señalar cuáles pueden ser las actitudes y situaciones que ponen en riesgo a la mujer en una relación violenta.

CINCO: Hay informaciones que pueden perjudicar a la víctima y a su entorno. No siempre es conveniente identificarla. Es ofensivo para la víctima utilizar diminutivos, apócopes, apodos, etc. para nombrarla.

SEIS: Nunca buscaremos justificaciones o motivos que distraigan la atención del punto central: la violencia.

SIETE: Es imprescindible chequear las fuentes, sobre todo las oficiales.

OCHO: Mantener el tema en agenda, denunciando la violencia en todas sus expresiones: psicológica, económica, emocional, sin esperar la muerte de las mujeres. Abordar el relato de los hechos tomando en consideración su singularidad, pero también aquello que lo asemeja a otros casos. Eso permitirá abandonar consideraciones tales como «otro caso de»…., «un caso más de…», evitando un efecto anestesiante.

NUEVE: Tener especial cuidado con las fotos e imágenes que acompañan las notas. Respetar a las víctimas y a sus familias, alejarse del sexismo, el sensacionalismo y la obscenidad. Nunca robar imágenes o audio a la víctima. Cuando se musicaliza, no usar temas que remitan al terror, ni que contengan letras que hablen de «amores enfermos» o celos.
DIEZ: Siempre incluiremos en la noticia un teléfono gratuito de ayuda a las víctimas y cualquier otra información que les pueda ser útil.

Fuente: Red PAR. Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista

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