N° de Edición 7274
Opinión

1945- 17 de Octubre- 2012;Día de la Lealtad

TESTESTE

Cuesta imaginar un 17 de octubre dentro de 30 años, vivimos una suerte de “desperonización” que es más impulsada desde sectores internos o afines al peronismo, que desde lo que sería más obvio (desde la oposición), estos sectores algunos reaccionarios o sumamente “gorilas” se han despreocupado casi totalmente del hostigamiento de otrora y desentendido u olvidado del odio visceral que solo los nombres de Perón y Evita le producían. (¿Recuerdan? ¡Viva el cáncer!)…

Por Oscar Roberto Pettinato

Lo que percibo hoy es una falta de pasión doctrinaria, que lentamente nos va llevando a aceptar penetración ideológica mansa y dócilmente. Nuestros jóvenes han recuperado un compromiso perdido, un deseo de militar que aborrecían y un oído fresco y tierno para escuchar “lo que Perón decía” ¿alguna vez lo chequean? ¿Sus adoctrinadores van a las charlas con el material didáctico imprescindible? Manual del Peronista, Comunidad Organizada, Conducción Política, Doctrina Peronista, etc?. Ayer me toco ver grandes paredones pintados en nombre de importantes Agrupaciones locales que rezaban “Feliz día del militante” , funcionarios que hacen mímica cuando cada vez menos algún nostálgico impulsa a cantar “La Marcha”. “Me tomo el atrevimiento de refrescar un texto próximo a cumplir 50 años y al que le quepa el sayo que se lo ponga”

MENSAJE A LA JUVENTUD

En lo profundo, el problema argentino es un problema de generaciones: la vieja generación demoliberal burguesa que puja por subsistir y la nueva generación evolucionista que anhela imponer otras formas de vivir y progresar. La decisión en esta lucha de generaciones está en el tiempo. El futuro es de la juventud y si no mediaran otros factores, la supresión biológica aseguraría el triunfo a los jóvenes. Sin embargo, hay que acelerar el proceso, porque la evolución del mundo no espera. He ahí la función de una juventud que tenga conciencia de la hora que vivimos y de la misión que le corresponde.
Pocos pueblos en el mundo han alcanzado la madurez política del argentino y pocos, en su conjunto, saben como él lo que quieren, pero nunca, en la historia política argentina se ha presenciado una manifestación mas monstruosa de falta de respeto a la voluntad popular, con el cinismo de afirmar que se lo hace en el nombre y defensa de la democracia.

Es preciso comprender que nuestro país está viviendo horas decisivas y que, de las soluciones que se alcancen ahora dependerá el futuro que podrá ser venturoso o luctuoso, según seamos capaces de proceder con grandeza para luchar por los intereses de la Patria o no. La juventud, a quien corresponderá ese futuro, tiene también la responsabilidad de asegurarlo.

Nada estable y duradero puede fundarse sobre la mentira, por eso frente al caos institucional de la República, los mismos culpables de provocar el desequilibrio y la miseria, se sienten ahora alarmados por la situación y aconsejan los mayores desatinos, sin percatarse que el Pueblo Argentino ha evolucionado lo suficiente como para que sus palabras no le suenen a sarcasmo. Esa evolución nos lleva imperceptiblemente pero de manera firme hacia la revolución y no habrá fuerza capaz de evitarla. Por el camino del Justicialismo, se ha de realizar en nuestro país el fatalismo evolutivo. Es evidente que ha terminado en el mundo el reinado del imperio buegués y que comienza el gobierno de los pueblos. Con ello, el demoliberalismo y su consecuencia el imperialismo, han cerrado su ciclo.

Ante la tragedia que vive el país, ha llegado el momento en que la vanguardia de la Patria, representada por su juventud, se una y organice para alcanzar el más alto grado de preparación compatible con su misión y la grave responsabilidad que le incumbe. Para alcanzar tan alta finalidad es indispensable que la unión y solidaridad juvenil se realice en forma indestructible, con un alto sentimiento de Patria, una absoluta determinación de imponer nuestra doctrina y una firme resolución de vencer. Sólo en la fortaleza y decisión de tornarse invencibles, se puede basar la seguridad de la liberación del Pueblo Argentino. Cuando la juventud esté unida y organizada, cuando en poco tiempo pueda ser ejemplo de disciplina peronista, se encontrará en condiciones de luchar en todo terreno y el éxito de la etapa final del proceso argentino estará asegurado. Debemos demostrar al mundo que nos observa, lo que puede la firme actitud de un Pueblo cuando su lucha está fundada en los sagrados principios de la justicia, de la libertad y de la soberanía. La Patria reclama en estos días la inquebrantable decisión de la juventud de luchar por ella. Todo sabremos cumplir con nuestro deber ante la Historia, si estamos animados de una profunda fé peronista, si realmente nos decidimos a luchar por el Pueblo y si estamos resueltos a enfrentar cualquier sacrificio.
Madrid, 5 de junio de 1963
Juan Perón

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