N° de Edición 7416
Nacionales

El fiscal pidió elevar a juicio oral la causa por el crimen de Tomás

TESTESTE

Lincoln
Un fiscal pidió este lunes que se eleve a juicio oral la causa por el crimen del niño Tomás Dameno Santillán, de 9 años, cometido en noviembre de 2011 en la localidad bonaerense de Lincoln, por el que está acusado su padrastro, Adalberto Cuello.

Fuentes judiciales informaron que el pedido fue formulado por el fiscal Javier Alberto Ochoaizpuro, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 del departamento judicial Junín, quien requirió al juez de Garantías 1, José Lucchini, que envíe a Cuello a juicio por «homicidio agravado por ensañamiento y alevosía».

Para el fiscal, ya fueron evacuadas todas las diligencias necesarias en la instrucción de la causa y se incorporaron todos los peritajes, motivo por el cual dio por clausurada la Investigación Penal Preparatoria (IPP) y requirió que se lleve a juicio oral y público al acusado.

Cuello, ex esposo de la madre de Tomás y padre de su hijo menor, está preso y con prisión preventiva como único acusado del crimen, cometido el 15 de noviembre pasado en Lincoln.

El 22 de ese mes el juez Lucchini, a pedido del fiscal de la causa, le dictó la prisión preventiva al considerarlo autor del delito de homicidio agravado.

Para el juez, Cuello «no se contentó sólo con matar» a Tomás sino que buscó provocarle un «sufrimiento innecesario».

Tomás desapareció el mediodía del 15 de noviembre pasado, alrededor de las 12.15, cuando salió de la escuela rumbo a su casa de Lincoln.
Al no tener noticias suyas, su madre, Leonor Santillán, radicó una denuncia y, tras dos días de búsqueda, el cuerpo golpeado de Tomás fue hallado en el predio rural «La Vieja», en las afueras de la ciudad.

Desde el inicio, la pesquisa estuvo orientada a Cuello como principal sospechoso, ya que abundaban los testigos que indicaban que no tenía una buena relación con el niño, al que responsabilizaba por la ruptura de la relación con su madre, de quien se había separado recientemente.

En el auto de prisión preventiva, el juez Lucchini coincidió con el fiscal Ochaizpuro en que Cuello se aprovechó de «resultar conocido de la víctima, por ser hijo de su ex concubina» y lo mató «valiéndose de la pequeña contextura física del menor que impedía la posibilidad de defenderse».

Según el informe de autopsia, Tomás recibió golpes contundentes en las zonas craneal, abdominal, lumbar y en extremidades, que le provocaron fracturas y luego su muerte.

El magistrado dio por acreditado que los golpes fueron realizados con una pala de punta que el detenido -que era albañil- usaba para trabajar y que fue encontrada cerca de la escena del crimen, junto a la mochila y el guardapolvo del niño y reconocida por sus compañeros de trabajo.

Al referirse al agravante del ensañamiento, el juez consideró que «la conducta del imputado estuvo diseccionada a aumentar de manera deliberada e inhumana el dolor del menor» y que «no se contentaba con su propósito de matar», sino que tuvo un «despiadado accionar».

«La acción estuvo dirigida a matar, haciendo sufrir a la víctima padecimientos y sufrimientos físicos y psíquicos innecesarios», remarcó el juez.

Sobre la alevosía, el juez tuvo en cuenta que «el imputado se ha conducido con astucia, aprovechando el estado de indefensión de la víctima», un niño que le tenía mucho temor.

Al respecto, un primo de Tomás, que solía regresar con él a la casa tras salir de la escuela, contó ante la Justicia que Cuello había comenzado a seguirlos 15 días antes y que «esa situación les provocaba mucho miedo.

El primo aseguró que Cuello solía golpear a Tomás y recordó que cuando ambos «veían la camioneta blanca (del acusado) les agarraba dolor de panza, ganas de hacer pis».

En tanto, tanto amigos de Cuello como familiares del niño asesinado aportaron elementos que complicaron al acusado en la causa.
Uno de sus amigos, Walter Barbieri, declaró que días antes de la desaparición de Tomás, Cuello le preguntó «cómo podía hacer para conseguir un arma».

Por su parte, una tía del niño aseguró: «Tomás le tiene miedo a Adalberto ya que le pega seguido y hasta una noche, cuando mi hermana dormía, Adalberto se levantó, lo tomó de los pelos y, sin motivos, se los comenzó a tirar y después se fue a dormir».

Al recrear las circunstancias en las que el niño fue capturado, el juez valoró los dichos de testigos que lo vieron salir del colegio solo, porque su primo había faltado, y caminar por la avenida Massey al 400, a escasos metros de donde se lo vio también a Cuello pasar a toda velocidad en el auto de su novia, María Inés Márquez.

Con el avance de la pesquisa, se incorporaron al expediente los peritajes, entre ellos uno que arrojó como resultado que el perfil genético de Tomás fue encontrado en el auto Fiat Palio Weekend que el día del crimen manejaba Cuello.

Esa evidencia, fue obtenida de la manija de la puerta del acompañante del vehículo, al tiempo que el ADN de Cuello fue hallado «en el volante del rodado».

Ahora, el juez de Garantías Lucchini notificará a las partes el pedido de elevación a juicio del caso, tras lo cual resolverá el planteo.

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