Número de edición 7648
Morón

«Te voy a matar», la nueva amenaza del acusado del crimen un colectivero

Fuente Foto: TELAM

Una fiscal pidió la pena de prisión perpetua para los dos acusados de asesinar a un colectivero durante un asalto cometido en el partido bonaerense de Merlo en junio de 2020, y uno de ellos nuevamente amenazó de muerte a la viuda de la víctima en plena audiencia mientras se realizaban los alegatos, informaron fuentes judiciales.

«Te voy a matar, hija de puta», le dijo el imputado Sergio Ariel Armoa (37) a la esposa de Federico Rivero (43), el hombre asesinado, mientras era retirado de la sala de audiencias, segundos después de haber escuchado el pedido de la fiscal Graciela Biasotti de prisión perpetua para él y para Jonathan Acosta (27), alias «Jony», por el delito de «homicidio agravado».
Ya en la primera audiencia sucedió una situación similar cuando le gritó que la iba a matar a ella y a sus hijos luego que lo señalara como uno de los autores del crimen.
Fuentes judiciales informaron a Télam que el abogado Hugo López Carribero, representante de Andrea Caballero, viuda del colectivero, coincidió con la representante del Ministerio Público en su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de Morón.
En tanto, la defensa de Acosta solicitó la absolución y la de Armoa que sea encuadrado como un «homicidio en ocasión de robo» que estipula una pena de entre 10 a 25 años de cárcel.
Los jueces Marcos Javier Lisa, Julia De La Llana y Gabriel Sotelo pasaron a un cuarto intermedio para el viernes 13 de mayo a las 13 con la lectura del veredicto.
«Fue un juicio justo, ahora resta esperar la decisión del Tribunal», dijo a Télam el abogado López Carribero.
El crimen de Rivero fue cometido el 16 de junio del 2020, cerca de las 20, cuando el chofer que trabajaba en la línea 312 de la empresa de colectivos «La Perlita» y la mujer detuvieron su auto para realizar compras en un almacén del barrio.
Según la viuda ambos se trasladaban en su Renault Sandero azul y se detuvieron en un comercio situado en Sucre, entre Esquiú y Finochietto, del barrio La Blanquita, donde ella bajó a comprar una gaseosa mientras su marido se quedó a bordo del auto en marcha.
En esas circunstancias, Rivero fue abordado por dos asaltantes que quisieron robarle, aunque se resistió e intentó bajar del rodado.
«Ahí siento el tiro y el grito de él», recordó la mujer que estaba a pocos metros y que, al regresar al auto, encontró a su marido caído hacia un costado, con medio cuerpo colgando hacia afuera, ya que los asaltantes intentaron sacarlo para llevarse el rodado.
La mujer alcanzó a sacar la llave del vehículo y forcejeó con uno de los ladrones, quien escapó con su cómplice tras apoderarse de los teléfonos celulares de la pareja, de una riñonera con 500 pesos y documentos que estaban al lado de la palanca de cambios.
Caballero llevó a su esposo herido hasta el hospital Eva Perón, aunque Rivero sufrió tres paros cardíacos cuando era intervenido y murió debido a que el proyectil que lo impactó le ingresó por la axila a la altura del hombro derecho y le afectó los pulmones y el corazón.

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