N° de Edición 7446
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Se profundizaron los trastornos de comportamiento alimentario durante la pandemia

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Se profundizaron los trastornos de comportamiento alimentario durante la pandemia

En una entrevista exclusiva a través de los micrófonos de la radio 20.20 del diario NCO, Oscar Pettinato dialogó con el licenciado Daniel Dauria quien informó sobre los problemas de salud que se agudizaron desde que comenzó la cuarentena.

DÉBORAH NOHELÝ GONZÁLEZ

Los últimos relevamientos aportaron que uno de cada tres jóvenes padece trastornos alimenticios en la actualidad, cuyos problemas están vinculados a la bulimia nerviosa, la anorexia, entre otras.

“Las complejidades respecto del comportamiento alimentario es un tema que a la gente le preocupa porque es algo que tiene gran relevancia a nivel sanitario siendo los más frecuentes la bulimia y anorexia nerviosa, el trastorno alimentario compulsivo (el típico atracón), la obesidad. Se suman otros dos diagnósticos de esta época que son la vigorexia y la ortorexia”, explicó el entrevistado.

Además, el contexto de COVID-19 y su consecuencia del encierro es propicio para el desarrollo y perpetuación de este tipo de patologías como la ansiedad, algunos lo llaman “la otra pandemia silenciosa”.

“En línea general vamos a decir que la mayoría de los trastornos de alimentación se caracterizan por fijar y prestar atención en tres cuestiones: el peso, la figura corporal y la comida lo cual comienza a causar conductas alimentarias peligrosas”, detalló el licenciado.

Este tipo de conductas tienen una repercusión considerable en la capacidad para nutrirse, motivo por el cual es peligrosa porque puede provocar daños en el corazón, en el aparato digestivo, en los huesos, en los dientes, en la boca y puede derivar en otras enfermedades.

¿Cuáles son los motivos que conducen a estas patologías?

Las causas de dichos trastornos pueden ser tres: individuales, familiares y culturales, éste último se corresponde con el deseo de querer estar siempre delgado, por cuidarse en las comidas para seguir los modelos culturales que se observan en la televisión y, dicho problema, se desarrolla aún más en los adolescentes.

“También están los factores perpetuadores donde el desorden viene para quedarse tales como la valoración negativa, la propia imagen corporal, la visión social que tiene que ver con el rasgo cultural y la reaparición de situaciones estresantes que son normales en la vida del trabajo, de la desocupación”, manifestó Daniel Dauria.

El entrevistado puntualizó: “La cuestión cultural es la más fuerte, debido a la tendencia a realizar dietas que ves en cualquier magazine donde escuchas estas posibilidades de “la dieta de la luna”, esta permanentemente este tema y lo que subyace detrás de eso son problemas existenciales y a quienes mas afecta es a los adolescentes”.

Detectar, prevenir y tratar.

“Tenemos tres cuestiones: la detección, la prevención y el tratamiento. Por regla general hay personas que cursan esta enfermedad que piden inicialmente una ayuda voluntaria. Hay otras personas que vienen y te dicen “estoy con un comportamiento compulsivo de la alimentación”, indicó el licenciado.

Además, el entrevistado relató: “Generalmente van a la consulta del profesional cuando ya están con ese proceso entablado. A veces en una instancia con complicaciones graves, en línea recta casi ya a morirse por la cantidad de cosas que hizo y el deterioro físico. Es fundamental lo de la captación temprana por eso se habla mucho de la prevención”.

“También hay tres tipos de prevención: la primaria, en donde hay que tratar de reducir la incidencia del trastorno alimenticio. Se actúa sobre la vulnerabilidad, es decir cuestiones personales propias como la autoestima y factores de riesgo donde están estos modelos a seguir”, enumeró el licenciado.

En el segundo nivel de prevención se busca cortar dicha alteración, ya que cuanto más temprano se da el tratamiento más positivo será el pronóstico, ante lo que Dauria manifiesta: “Es fundamental la detección precoz desde la escolaridad, desde el puesto laboral, desde aquel lugar que uno pueda vincularse. Hay que estar atento al contexto porque gente cercana puede estar padeciendo esa patología, debido a que la detección precoz es muy importante porque al aplicar un procedimiento a tiempo ayuda a la reducción del daño”.

El nivel terciario de prevención tiene que ver con reducir las consecuencias del trastorno, quitar las complicaciones que se relacionan con lo físico y, si ya presenta dificultades, se debe tratar de manera adecuada.

Alerta con los signos que las personas muestran

“Personas que tienen excesiva preocupación por la comida, por su cuerpo, personas que no se sientan a la mesa a comer o que están comiendo y se van al baño, personas que evitan las reuniones sociales, no prueban nada. O el otro extremo tenemos personas que comen excesivamente, presentando una conducta extraña. Además, hay que prestar atención a lo que hablan y expresan porque capaz dicen “empecé a hacer dieta” y pesa 50 kilos, es una conducta extraña demasiado visible”, precisó el licenciado.

A su vez, el entrevistado expresó: “La ley de etiquetas de los alimentos en los supermercados es importante porque uno cree que come una cosa y en realidad come grasas, es decir que no tiene que ver con la dieta, sino que no son saludables para el organismo. Para el que sufre un trastorno al ver tantas etiquetas de azúcares o grasas, si bien busca algo positivo, la patología necesita una educación alimentaria, debido a que después saca la cantidad de calorías que comió y entra en un estado psicótico”.

“La cultura te fomenta una dieta saludable con el afán de educarte para que puedas comer en base a parámetros de salud, pero otra persona lo puede tomar como que ello lo va a llevar a un problema”, criticó el profesional.

¿Cómo se procede?

Los diagnósticos de patologías se basan hoy en día en cuestionarios que uno mismo tiene que responder para luego ser estudiados y evaluar los antecedentes familiares para armar una respuesta, propuesta y tratamiento porque tiene una gran afección en lo físico.

“Nosotros sugerimos hacerse auto preguntas. Primero si comen a escondidas, después cuánto tiempo, si le preocupa el peso y con qué frecuencia se controlan, el tiempo que hace ejercicio, si encontró otros tipos de adelgazar porque algunos encuentran una salida al vomitar, si suelen pensar en la comida, si otras personas se preocupan por tu peso”, detalló Dauria.

Los trastornos alimenticios se dan generalmente en adolescentes y adultos, ante lo que el licenciado aclaró: “En principio hay una resistencia a aceptar que se esta enfermo. Se inicia con una consulta médica donde primero hay que hacer una exploración física, debido a que se deben descartar otras cuestiones o problemas. Después de ahí el médico ya tiene un parámetro para dónde llevarlo. Luego se pasa al profesional de la salud mental quien se encargará de estudiar las emociones”.

“Hay muchos tratamientos alternativos que funcionan muy bien y por eso no hay que cerrarse y buscar ciertos tipos de estímulos porque lo importante es ganarles la partida a las patologías. Siempre en beneficio de la persona que sufre. Hay que saber llegarle a una persona que esta cerrada ante una enfermedad que lo puede llevar a la muerte”, señaló el entrevistado.

¿Qué tipos de terapia son recomendadas?

El profesional expuso: “Las psicoterapias nosotros generalmente las llamamos “conversacional” o la posibilidad de la terapia familiar también es fundamental en esto de congestionar un poco a la familia y te aseguras de que la persona que padece sea niño o adolescente, se siente más cómodo y es más fácil para trabajar”.

“Una de las terapias recomendadas es la cognitivo conductual porque se trabaja estrictamente sobre la conducta. Entonces se aprende a mejorar los hábitos alimenticos, los estados de ánimos quizás son de largo plazo, pero en el corto plazo ayudan a resolver el problema de inmediato explorando las maneras saludables de afrontar estas cuestiones que llevan a la persona a comer en exceso o a no comer”, explicó Daniel Dauria.

Por último, el entrevistado relató que en casos extremos se requiere hospitalización, aunque depende de la evaluación que los médicos realicen y opinó: “No hay muchos centros o clínicas específicas que se dediquen a eso y las que hay son muy costosas. Es un tema de salud pública que se podría llevar adelante para los próximos años”.

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