N° de Edición 7413
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Salud mental: consecuencias emocionales en víctimas colaterales de violencia de género y femicidios

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Salud mental: consecuencias emocionales en víctimas colaterales de violencia de género y femicidios

El terapeuta Pablo Melicchio habló con Diario NCO de las secuelas psicológicas para los hijos/as de mujeres víctimas de violencia o crímenes de género.

BELÉN MOGNO

En la Argentina, durante los últimos años, uno de los temas que genera mayor preocupación y que mantiene las alarmas encendidas entre la sociedad tiene que ver con el aumento de los casos de violencia de género y femicidios que son cometidos en el país.

En este contexto, a su vez, también cabe mencionar y hacer hincapié en las víctimas colaterales de la violencia y los crímenes por razones de género, que son los hijos e hijas de las víctimas.

En ese sentido, Diario NCO dialogó con el psicoanalista Pablo Melicchio, para conocer detalles acerca de las consecuencias emocionales que sufren los y las niñas, niños y adolescentes en tanto víctimas secundarias de la violencia de género y los femicidios.

Testigos del horror

En relación a las secuelas que pueden desecandenarse en aquellos/as hijos e hijas cuyas madres sufrieron y/o sufren de la violencia machista, Melicchio explicó: «Toda violencia intrafamiliar va a traer consecuencias emocionales en las víctimas».

«Hay violencias sutiles, más ligadas al maltrato psicológico, y después hay violencias más graves como violencias físicas que también traen consecuencias a niveles psicológicos y emocionales», explicó y precisó el psicoanalista.

Asimismo, el terapeuta señaló que «siempre decimos que la principal víctima es la mujer que sufre la violencia de género y de manera satelital, las niñas y niños, hijos e hijas que estén conviviendo y las respuestas que van a aparecer siempre van a ser síntomas en estas víctimas paralelas».

En línea con su análisis respecto de las consecuencias para las víctimas secundarias de la violencia de género, el especialista indicó: «los hijos e hijas van a tener manifestaciones emocionales que van a dar cuenta de lo que están sufriendo y ñ de alguna manera, los síntomas son el s.o.s».

Expresiones de una convivencia violenta

En sintonía con lo expuesto anteriormente respecto de la manifestación de las secuelas psicológicas en los niños y niñas, Melicchio planteó: «Los síntomas son la forma que tienen de manifestar el dolor que sienten por la violencia que están viviendo».

«Por otro lado, la violencia es lo opuesto a la palabra, la palabra sanadora, emocional, entonces como en estas familias este hombre no apela a la palabra sanadora y afectiva sino que  apela a la violencia enseña a actuar por sobre hablar», precisó el también escritor.

Al respecto de las implicancias del actuar agresivo de la persona que ejerce violencia, el psicoanalista sostuvo: «Es probable y muy posible que las niñas y los niños actúen también para manifestar lo que les está pasando, entonces en vez de poner palabras y decir lo que están sufriendo, ponen síntomas».

«Es muy posible que si no se sana esto, aunque nunca se sana enteramente la violencia pero se puede ir sanando, quizás puede pasar que una niña o niño elijan parejas a las que sometan y maltraten o parejas donde se identifiquen a la madre y sufren la violencia que vieron desde el lado del padre», advirtió Melicchio.

Asistencia ante la violencia

Por otra parte, el profesional también hizo referencia al papel fundamental que cumple el hecho de recurrir a la ayuda y el acompañamiento terapéutico y así resaltó que «estos casos siempre necesitan intervención psicológica para ir decodificando la violencia».

En ese sentido, el psicoanalista amplió: «Implica que la víctima empiece a comprender que eso no es lo normal y lo esperable, sino que es partes de una patología de un adulto que se construyó desde esa estructuración signada por la violencia, un macho violento».

«Un hombre violento no es lo normal y si bien suele pasar como consecuencia del patriarcado y de como se fueron constituyendo algunos hombres, no es lo normal ni lo esperable», sostuvo y subrayó el especialista en salud mental.

Al respecto, el terapeuta agregó: «La niña o niño que llega al consultorio del psicólogo tiene que empezar a desarmar eso para entender que no es lo normal y que sepa que no se va a encontrar en la vida siempre con eso».

Además, el entrevistado consideró que «tiene que haber una ayuda para que estas niñas y niños y estas mujeres puedan detectar a tiempo algún indicador de violencia».

Fortalecimiento emocional

En sintonía con su análisis sobre el acompañamiento a los/as niños/as y mujeres víctimas de violencia, Melicchio planteó: «Hay dos tareas que habría que hacer; una, sanar lo máximo que se pueda las consecuencias haber vivido en una situación de violencia y otra que haya una forma de registrar esto».

«En la terapia, la víctima puede detectar a tiempo indicadores de violencia para que la violencia se frene antes de que se exacerbe, antes de que la víctima vuelva a estar en un circuito de violencia», remarcó el psicoanalista.

Por otra parte y vinculado al tema de los femicidios, el especialista manifestó: «Naturalmente ante el femicidio, que es la forma más grave de la violencia, una niña o niño víctima de una madre asesinada de ahí es el grado más extremo de arrasamiento subjetivo».

«Se le rompe la estructura más importante, y es el asesinato la madre, pero a la vez el padre es el asesino así que se le desarma la estructura y generalmente esas niñas o niños quedan muy vulnerables, con muchos miedos y síntomas signados a la dificultad para ligarse a la vida», describió el entrevistado.

Víctimas colaterales de femicidios

En cuanto a la asistencia profesional para los/as niños y niñas cuyas madres fueron víctimas de femicidios, Melicchio indicó: «Hay que hacer un trabajo psicológico de reconexión con la vida que es muy difícil».

«Pueden haber casos de cuadros depresivos, o puede haber ataques de pánico, de violencias, irritabilidad, pero siempre hay que aclarar la importancia de la singularidad porque nunca la respuesta de un ser humano es igual», aclaró el especialista en salud mental.

Al respecto de la importancia de la terapia, el entrevistado analizó: «La asistencia psicológica siempre va en la línea de la sanación y con ella se puede desarmar aquellos núcleos de violencia para que la víctima no la reproduzca siendo violento/violenta o ubicándose en una pareja donde sea pasivo/a de violencia».

«Puede pasar que aquella persona víctima de violencia también pueda tener la capacidad después para detectarla y esa también es una forma de sanar, el detectar tempranamente», comentó el psicoanalista.

Proceso de sanación

En relación con su planteamiento y a modo de ejemplo, el profesional mencionó que «una mujer que fue una niña que vivió la violencia ejercida sobre su madre o el femicidio, esa niña puede ponerse en pareja con un hombre años después y detectar tempranamente si ese hombre tiene algún signo o indicador de violencia y separarse a tiempo y no quedar atrapada nuevamente en la violencia».

En ese sentido, el psicoanalista resaltó la importancia del tratamiento profesional y así señaló y remarco que «una terapia puede fallar, pero los resultados suelen ser positivos y el terapeuta está preparado porque lo que va a logrando es que la persona comprenda que fue víctima y que sane lo máximo posible».

Finalmente y para concluir, Melicchio destacó: «Es importante que las imágenes y vivencias le ponga palabras y lo que hace la terapia en este punto es tratar de desarmar, para que el vínculo con la vida sea desde el amor, la paz, la contención y nunca desde la violencia».

Fuentes fotografías: radiokermes.com y editorialmarea.com.ar

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