N° de Edición 7218
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Gregorio de Laferrere: balance de la pandemia desde una sala de salud de barrio

Gregorio de Laferrere: balance  de la pandemia  desde una sala de salud de barrio.

La pandemia del COVID 19 se agrava en el mundo. Los contagiados por el virus son más de 99 millones y más de 2 millones de fallecidos.

La segunda ola recorre varios países como en EEUU y Europa, con una cepa más contagiosa, como es el caso de Inglaterra.

Segunda ola que ha llegado a la Argentina donde ya tenemos 2.150.000 casos positivos y 46.800 víctimas fatales, todo esto a pesar de las correctas medidas del ASPO y DISPO por el gobierno nacional. En La Matanza  hay alrededor de 76.000 casos positivos de COVID, más de 2500 fallecidos y un promedio  que supera los 300 casos diarios.

Ha llegado la vacuna y se ha comenzado a vacunar, en primer lugar al personal sanitario Y en la medida que llegue más remesas continuar con otros sectores. Pero sin duda va a ser un proceso largo, ya que las vacunas son insuficientes.

El virus sigue circulando y vamos a convivir con él un tiempo largo. Durante este tiempo se ha debatido y se sigue debatiendo la forma más efectiva de enfrentar la pandemia desde el punto de vista sanitario. ¿Con que políticas? ¿Qué herramientas usar? ¿Es solo una tarea del sistema  de salud? ¿Qué rol juega  la estructura primaria, APS? ¿Cómo participa el pueblo en esta batalla?

Estuvimos en la sala, Dr. Néstor Chino Oliveri del Barrio María Elena, conversando con su responsable, el psicólogo social, Hugo Pololla para conocer de primera mano cómo se ven estas cuestiones desde una  sala barrial, que es el primer nivel, el  más inmediato de contacto con la salud de la población.

¿Cómo evalúan desde la sala casi un año de  Pandemia?

“Desde la sala la vivencia durante la pandemia fue un proceso. En la medida en que se planteaba la misma, comenzamos a usar barbijos. Al tiempo dejamos de usarlos, ya que apareció esta versión, en la cual se incluyó el Ministerio de Salud nacional, que era inútil y perjudicial; por qué menciono esto, porque es un proceso que hizo el país en el conocimiento de esta enfermedad que sacudió al mundo. Por supuesto, después volvimos al uso del barbijo y comenzamos a organizarnos para mantener la sala funcionando permanentemente y cuidarnos de los contagios. Lo hicimos sin ninguna orientación de las autoridades sanitarias municipales.

Tuvimos en forma temprana una política de organización de la salud en el marco de la pandemia diferente al Municipio y a otras salas de atención primaria. Por eso el balance principal que hacemos desde nuestra institución es señalar que la historia de la sala de salud Dr. Chino Oliveri permitió contar con dos personas no rentadas por cada uno de los trabajadores rentados, es decir que triplicamos en número de personal de salud a los trabajadores con sueldo. Entre ese personal no remunerado, tenemos personas de la CCC, 19 agentes sanitarios, que desde el inicio de la pandemia participaron como trabajadores de salud.  En ese sentido la emergencia sanitaria nos encontró preparados, y veníamos de experiencias como la epidemia del cólera y otras como fue el caso de la represión a los desocupados en el 2001, donde tuvimos que armar camillas de emergencia, también la campaña contra la tuberculosis en la zona. Vivencias que  nos ayudaron  mucho en el momento de enfrentar el COVID 19”.

En ese  marco ¿cómo valoras las políticas  anti COVID de la secretaria de salud y del ejecutivo municipal?

“La verdad que nos cuesta mucho identificar cuál  es la política de salud que tiene el Municipio y en particular contra la pandemia. Entendemos que no se instrumentó una política para proveer de más recursos a los centros asistenciales, con personal y equipamiento adecuado. En nuestro caso estuvimos  casi un mes y  medio sin equipos de protección personal, después nos mandaron para 16 personas que son los empleados rentados y en la sala trabajamos más de 40.  Pudimos suplir esa carencia gracias a la donación de una partida de dinero del diputado nacional del PTP-Frente de todos.

Juan Carlos Alderete, la colaboración de vecinos del barrio, que fabricaban barbijos para la sala y camisolines y algún dinero donado por manos solidarias. No solo se dio este abandono en nuestra sala, en el caso de los 4 hospitales municipales hubo una baja de más de 200 personas por razones de salud, a lo que se le sumo la renuncia de más de 20  médicos, técnicos  y enfermeros durante la pandemia, por malos tratos y descontentos por los salarios, ya que la política salarial del municipio en el sector salud es expulsiva.

En cuanto a los Operativos Detectar, lo que  se hizo en la Región II, que comprende Laferrere, R. Castillo, una parte de Isidro Casanova y Ciudad Evita, se realizaron por un acuerdo de esta Región con la Provincia, no contó con la colaboración de la Secretaria de Salud municipal. Por otro lado frente al crecimiento de los contagios, en el último tiempo, cuando era necesario ampliar los operativos de hisopados y llegar a los domicilios de los sospechosos, no había móviles para realizar la tarea.

En medio de la pandemia se viene reduciendo el recurso humano a niveles realmente preocupante; hay uno o dos ginecólogos para toda la Región, en el caso del Hospital T. Germani, es tan grave la situación que hubo una carta de su director, advirtiendo sobre la posibilidad de paralizar el nosocomio por el faltante de insumos y personal.

Por eso, hay que señalar que desde el Municipio, no existió una política anti covid clara y efectiva, además se profundizó el deterioro de la salud durante la pandemia. En nuestro caso, nos hemos quedado sin medicación para las enfermedades crónicas, e incluso para las enfermedades habituales que atendemos.

Los proveedores se quejan de deudas importantes que tiene el municipio con ellos, como es el caso de la empresa que provee los tubos de oxígeno, lo que hace que no lleguen de acuerdo a las necesidades. Hay funcionarios que hace cerca de 20 años que están en el área, algunos tienen negocios en la salud privada, por eso da que pensar su inacción frente al deterioro de la salud pública municipal”.

¿Qué análisis haces de este momento de la pandemia, donde la Segunda Ola nos golpea fuerte?

“Sobre la situación de la pandemia creemos que no ha sido correcta la apertura que se dio. En base a las experiencias de otros lugres del mundo como en EEUU y Europa. Era muy posible que tuviéramos un rebrote. No teníamos la vacuna, se aumentaba la circulación de gente y por ende se incrementaría como paso siguiente la circulación del virus. Creo que esto ha sido un error en la política sanitaria del Ministerio de Salud de la  nación. Y también la expectativa de la vacuna ha relajado los cuidados, las normas básicas aprendidas y en eso no es solo responsable la gente sino que el gobierno no ha sabido trabajar las campañas y los controles”.

El testeo es fundamental en la detección del virus pero ha estado básicamente la responsabilidad en el sistema hospitalario ¿Podrían los centros de atención primaria realizar esa tarea?

“El testeo en el caso de La Matanza lo realizaron los hospitales provinciales y en el caso del T. Germani es un acuerdo de la Región II con la provincia y no lo hacen los otros hospitales municipales. Creo que es una tarea que se debería haber descentralizado -algo se está haciendo ahora- en los centros de salud y los estudios en los laboratorios habilitados. Las salas podíamos haber sido receptivas de sospechosos de COVID, si nos habilitaban los insumos y se ayudaba a armar los espacios de seguridad necesarios. Y la estructura de salud primaria hubiera jugado un papel, dado que somos el nivel inmediato de contacto con la población.

En nuestro caso podíamos perfectamente llevar adelante los Operativos Detectar si hubiera existido una política del Municipio para impulsar esto. El Detectar es un dispositivo de atención primaria, ya que tiene una parte profesional que hace la indagación sobre los sospechosos, una toma de las muestras que después se trasladan a un laboratorio, pero lo principal que tiene que ver con las manzanas del barrio a investigar, se realiza con grupos de agentes sanitarios o voluntarios de salud y consiste en una caminata por el barrio con un cuestionario previo para cada vecino. Nuestra sala propuso a la Región Sanitaria hacerlo en conjunto con otras salas, pero no tuvimos eco”.

Visto así ¿entendés que hay que apoyarse para enfrentar la pandemia en la estructura de la atención primaria de  salud?

“Sí. Creo que la estructura de atención primaria (salas) deberíamos ser una parte importantísima en la detección del COVID. Como dije, somos quienes estamos en contacto cotidiano con nuestras comunidades en cuanto a sus problemáticas de salud

Pero para que las salas jugaran o jueguen este rol frente a la pandemia, se debiera ayudar a crear espacios de aislamiento en las instituciones, permitir la rotación de su personal, caminar el barrio con el protagonismo de vecinos y voluntarios, comunicando pautas de cuidados y, frente a cualquier síntoma, poder recurrir a la sala para ser atendido.

Esto que describo no sucedió solo en La Matanza, sino que tampoco en la provincia y la nación. No hubo una versión sanitarista para enfrentar la pandemia, no existieron propuestas que tuvieran en cuenta la APS (Atención Primaria de la Salud) como herramienta fundamental en la cual apoyarse para enfrentar la pandemia del COVID 19.

Cuestión fundamental para que en salud prime la prevención y no la asistencia. Además, entiendo, que hay que apoyarse en los vecinos y sus organizaciones para detectar los problemas, cosa que no se hace, se limita a quienes trabajan dentro de las instituciones de salud”.

¿En los operativos de vacunación que rol podrían jugar las salas de barrio?

“No tengo claro nuestro rol en los operativos de vacunación. Porque no tengo claro la logística que requiere la vacunación. Te digo lo que yo observé cuando me vacuné: la vacuna la sacaron de un frízer común y corriente  y la aplican a un grupo de 5 personas, ya que el envase que contiene la vacuna tiene 5 dosis, a cada una se le da una ficha con preguntas para responder.

Si eso es todo, las salas están en condiciones de hacerlo y si no tienen un frízer hay que ponerle y un generador por cualquier corte de luz, para que no se interrumpa la cadena de frio. Si creo que las salas deberían tener un rol importante en los operativos de vacunación; ya lo hacemos con los calendarios de vacunación obligatorios, e incluso se debería convocar a entidades intermedias, de no ser así se va a tardar mucho”.

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