N° de Edición 7367
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Los avatares de la actividad cultural en el marco de la emergencia sanitaria provocada por el Coronavirus

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Los avatares de la actividad cultural en el marco de la emergencia sanitaria provocada por el Coronavirus.

La pandemia que obligó al aislamiento social profundizó la precarización laboral de los profesionales ligados a sectores del entretenimiento.

En el comienzo de este fin de semana, el presidente Alberto Fernández, anunció y confirmó la extensión del aislamiento social, preventivo y obligatorio, en primera instancia, hasta el 26 de abril con el propósito de aplanar la curva de contagio del Coronavirus.

Desde su llegada y expansión en la Argentina, la pandemia limitó la circulación de personas y obligó al Gobierno a decretar la suspensión de actividades educativas, culturales y todas aquellas que conlleven a la concentración de personas.

En este contexto, los bailarines de tango Matías Casali y Paula Arias, dialogaron con Diario NCO para denunciar y visibilizar la profundización de la precarización laboral de los profesionales de la mencionada danza frente a la crisis económica desencadenada a raíz de la emergencia sanitaria.

En este sentido, Casali se refirió a la conformación del colectivo Movimiento de Bailarines de Tango (M.B.T), que surgió el pasado 20 de marzo y manifestó que «es un movimiento que se generó con el tema de la pandemia y fue por una inquietud personal de la casa de tango en la que trabajaba hasta hace un tiempo de ver cómo se solucionaba el tema de los pagos durante los días de inactividad»

«Se armó un pequeño grupo interno, ahí charlamos con la casa que quedó en que nos iba a pagar un porcentaje del sueldo y entonces ahí dije de porqué no aprovechar este parate universal y tomarlo como un impulso para lograr la unión de bailarines y así se generó el movimiento», detalló el bailarín.

Por otra parte, el entrevistado explicó la acción que decidieron emprender junto al resto de los participantes que se sumaron al M.B.T y señalo: «Lo que estamos haciendo es aunar fuerzas con una agrupación que se llama Trabajadores de Tango Danza (TTD) que ya vienen trabajando hace unos años para el bien de los bailarines y con la idea de lograr un sindicato».

El arte y el trabajo digno

Por otro lado, en relación a las condiciones laborales de los profesionales del tango, la bailarina Paula Arias afirmó: «el trabajo está precarizado desde muchos puntos empezando que, en general, lo que sucede es que está muy desvalorizada la profesión con respecto a las contrataciones, en sentido monetario y en sentido calidad de vida».

Asimismo Arias denunció: «Tenemos un esfuerzo físico y el tiempo que estamos trabajando; se debería tener un seguro, una paga por los días de licencia, vacaciones, lo normal de cualquier trabajador y por eso queremos hacer un sindicato y por eso nos unimos para elevar este reclamo, porque somos patrimonio cultural y nos están pagando con pancho y coca»,

«Necesitamos que nos paguen lo que corresponde por la actividad ya que a veces armamos nuestras coreografías y no pagan eso o el vestuario y esto del Coronavirus es una crisis, pero a la vez es un gran momento para entre todos hacer algo al respecto

que pueda dignificarnos», aseveró la entrevistada en cuanto a la incidencia de la pandemia del COVID-19 en la situación laboral de los bailarines y bailarinas de tango.

En este sentido, Arias también agregó que «nosotros este trabajo lo hacemos con mucho amor y pasión por los años que tenemos transitando el arte y la danza, pero eso no se paga; entonces de la realidad anterior a la de hoy están en la misma y encima no les van a pagar a muchos y por eso es necesaria esta unificación, esta protesta y propuesta laboral».

Coronavirus y el freno de la actividad cultura

En relación a los efectos de la pandemia en la situación económica de los bailarines, Matías Casali ejemplificó que «en la casa donde estoy trabajando nos están pagando un porcentaje del sueldo y sé que algunas pagaban el total y otras directamente no quieren pagar y no les van a pagar, entonces se lo está sobrellevando como se puede».

«Muchos de los que están en el movimiento  se sumaron a los planes que ofrece el Gobierno porque somos monotributistas, pero muchos por la categoría, me incluyo, no nos corresponde y entonces estamos a la deriva, viviendo de ahorros o con lo que se logró que algunos de los dueños de casas de tango paguen», explicó el bailarín.

En este sentido y con respecto a las consecuencias negativas que la expansión del Coronavirus trajo para la escena tanguera argentina, Casali sostuvo y lamentó: «Es una situación bastante tétrica, trágica, de lo que vive el artista normalmente potenciado por la pandemia que nos cerró todas las puertas que usamos para trabajar». 

La lucha por el reconocimiento profesional

En cuanto a los aspectos por los que se reclama, los entrevistados coincidieron en apuntar cuestiones ligadas a las mejoras en las condiciones laborales, la promoción y el reconocimiento del tango como actividad profesional.

En este sentido, la bailarina, Paula Arias manifestó que «los trabajadores de las casas de tango estarán sujetos a las decisiones de los dueños porque cada casa es diferente, pero nosotros estamos elevando el reclamo y no solo la mejora en la condición de contratación, de pagos, sino en el trato humanamente».

Por otra parte, en cuanto a las respuestas que obtuvieron por parte de los empleadores,  Casali comentó que «hay bailarines que no tuvimos que llegar a una instancia dura de negociación, pero estamos 50 y 50, que pagan y que no, pero está la gente que trabaja en la calle y los que dan clases que también se quedaron sin nada porque es muy difícil que un bailarín tenga un contrato en blanco en cualquier tipo de laburo».

Unión de fuerzas para un logro en común

En relación a la manera en que lograron elevar su reclamo, el entrevistado señaló: «Cuando empezó todo armé un grupo con los contactos que tenía, que eran unos 70 bailarines y después se sumaron bailarines independientes, muchísimos; los chicos del TTD que estuvieron haciendo un censo para ver qué cantidad de bailarines somos a nivel tango y gente de otra agrupación que están haciendo un censo a nivel nacional».

Por otra parte, su compañera del M.B.T, Paula Arias agregó y sostuvo: «Lo primero va a ser  conciliar de manera escrita, por nota, como ya se ha elevado y como la cuarentena sigue el paso siguiente, para mi, si no hay respuesta favorable, es que se van a tener que hacer telegramas».

«Se deberían tomar medidas extremas como telegramas, denuncias, exposición pública del reclamo y se va a hacer lo necesario hasta que esto se convierta en una profesión paga como todas las demás; se generarán estatutos internos en las casas, contratos internos entre los bailarines», manifestó la entrevistada.

En coincidencia con su compañera, el bailarín añadió que «la idea es unir fuerzas y concientizar a los bailarines de que somos todos uno y de que nunca pasó lo que está pasando ahora en el mundo y creo que esto obliga al cambio en todos los aspectos».

Arias se sumó a los dichos de Casali y señaló que «estamos sectorizados pero a la vez somos todos juntos; los bailarines en teatros, compañías, casas de tango, de la calle y de espacios culturales y estamos tratando de censarnos para tener un número concreto de la cantidad que somos y cómo se va legislar sobre esto y en el momento en el que podamos hacer el sindicato se va a hacer, además de apoyar para que se concrete la ley nacional federal de danzas».

«Nuestra idea es que se vea la carencia de forma consciente, no queremos dar lástima ni buscamos confrontar, sólo que sea visible para lograr nuestros derechos y para eso tenemos que ser fuertes entre todos para lograr un sindicato y todas las mejoras en las contrataciones y todo lo que necesita cualquier empleado», finalizó Casali.

Fuente fotografía: sitio web infobae.com

 

 

 

 

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