Número de edición 7724
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ElegíSonreír: una fundación que empatiza y acompaña

ElegíSonreír: una fundación que empatiza y acompaña

Desde hace 15 años la fundación trabaja brindado apoyo a mujeres víctimas de violencia de género, además de bebes, niñas y adolescente, que llegan a sus hogares convivenciales bajo medidas de abrigo.

Por Rocío Viveros

Rocioviveros14@gmail.com

La fundación Elegir Sonreír, hace 15 años trabaja para brindarle a los niños y niñas, como así también a las mujeres que necesiten de su ayuda por atravesar determinadas situaciones que las llevaron a un lugar de vulnerabilidad.

Desde la vocación y labor de los más de 40 voluntarios con los que cuenta la fundación, además de la ayuda de los vecinos o personas que se acercan a las sedes, ubicadas en el barrio de Villa Madero, con donaciones de todo tipo, se hace posible el funcionamiento de la organización, para ayudar a quienes lo necesiten, más allá de los límites de La Matanza.

Allí se desarrollan distintos programas de acompañamientohacia estos grupos como los tres hogares, uno para bebés y los otros dos para niñas y adolescentes que fueron enviadas allí por los juzgados, además de brindar ayuda a mujeres que atraviesan embarazos vulnerables o que hayan padecido violencia de género.

Si bien la institución cuenta con ayuda de parte del municipio, que se da a través de becas para las niñas de la fundación, además del trabajo, bajo convenio, que realizan junto con el Estado provincial, estos aportes sólo alcanzan a cubrir el 30% de los gastos totales que conlleva el funcionamiento de la organización.

Lía Echavez, quien forma parte del equipo de coordinación de la fundación, en comunicación con Diario NCO, aseguró que “siguen funcionando gracias a las donaciones de la gente”, como lo hacían desde el principio, y las reciben en sus distintas sedes, pactando la entrega de las donaciones previamente con la fundación, comunicándose al 11 2771-6667, como así también brindan los datos necesarios para que ellos que quieran ayudar económicamente.

Convertir lo malo en algo bueno

La historia de la fundación ElegíSonreír viene de la mano de su creadora, Laura de Bruno, que también es conocida como Lali Gómez, quién tomó lo malo de su niñez y adolescencia, para convertirlo en una herramienta que le permitió ayudar a muchas personas.

Es que Lali Gómez fue abusada desde los cinco a los quince años por su padrastro, y tras todo un proceso de sanación de las secuelas que le provocaron los abusos a los que fue sometida, y tras poder rehacer su vida, sintió la necesidad de ayudar a quienes pasaban por lo mismo que ella pasó.

Primero comenzó albergando en su casa, ubicada en la localidad de Villa Madero, a niñas y mujeres abusadas o víctimas de violencia, tiempo después alquiló una vivienda cerca de la suya para poder brindarles un lugar cómodo a las chicas que albergaba.

Así se fueron formando los tres hogares que funcionan actualmente y que albergan alrededor de 30 niños y niñas, entre ellos bebés y adolescente, que son separados por edades, siendo el hogar de bebés el único en los que se encuentran varones, los otros dos son destinados a niñas y adolescentes.

Brindando un lugar seguro

La fundación recibe en sus hogares convivenciales, que se encuentran en Villa Madero, a niños y niñas enviados por los juzgados bajo una medida de abrigo, es decir, bajo una medida judicial para proteger a los menores, por lo que no eligen quienes llegan a los hogares, ni tampoco reciben niños que no se encuentren bajo el sistema judicial.

Los hogares convivenciales están organizados por franjas etarias, el primero recibe bebes, tanto nenes como nenas, de 0 a 12 meses, es decir, desde recién nacidos hasta el año, que fueron abandonados o maltratados, mientras que los otros reciben niñas de 6 a 12 años y el último, adolescentes de 13 a 18 años.

Lía Echavez explicó: “La fundación restituye sus derechos: viven, comen, van al colegio, si no tienen DNI, se les tramita, se les devuelve sus derechos”. Allí se las contiene y se cubren las necesidades y derechos que todo niño y niña posee.

Dentro del programa de hogares, se encuentra un subprograma llamado “Autovalimiento”, destinado a las chicas que cumplieron los 18 años, que consiste en acompañarlas en la búsqueda de su autonomía, para que aprendan a desenvolverse y administrarse solas, siempre que ellas quieran. Actualmente en el programa, se encuentran tres chicas, a las que se les brindó un departamento y entre las tres deben solventar los gastos que trae una vivienda.

Empatizar y acompañar

Dentro de la fundación existen otros dos programas, uno destinado a mujeres con embarazos vulnerables, y otro que acompaña a mujeres víctimas de violencia de género, a través de un acompañamiento, sobre todo humano, en el que además de ayudarlas, se las contiene.

El programa “Abrazadas”, acompaña a las embarazadas en condiciones vulnerables, en todos los sentidos, desde las visitas a sus hogares hasta el acompañamiento en los controles médicos, ya que van con ellas a cada cita de control del embarazo que tengan, además de que le proveen de ropa, tanto para ellas como para sus bebés, mercaderías, hasta incluso cochecitos para bebés, todo tipo de ayuda que necesiten, que provienen de las donaciones.

“Todas ellas llegan a la fundación a través de la Red Nacional de Acompañamiento a la mujer”, afirmó la entrevistada, además añadió que la red tiene una línea gratuita, a la que las mujeres se comunican en busca de ayuda, y la red las deriva al programa pertinente.

El otro programa, que no tiene difusión, es el llamado “Digna”, cuyo propósito es ayudar y contener a las mujeres que padecieron violencia de género a poder rehacer su vida, se las acompaña a buscar trabajo, un lugar para vivir, además de que se le brinda la ayuda que la persona necesita.

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