Número de edición 7726
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El mundo del BDSM: consentimiento, sadismo y sumisión

El mundo del BDSM: consentimiento, sadismo y sumisión

¿Qué es BDSM? ¿Qué relación tiene con la sexualidad convencional? ¿Cómo rige el consentimiento en sus prácticas?

Por Matías Rodríguez

matiasrodriguezghrimoldi@gmail.com

Bondage (atar), disciplina, sadismo, sumisión y masoquismo. Esas son las palabras que forman parte de la sigla BDSM. Prácticas sexuales alejadas de lo habitual que fueron presentadas durante mucho tiempo como desviaciones sexuales y patologías psicológicas.

Sin embargo, desde el 2013, el Manual Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM) dejó de considerar estas prácticas como una manifestación patológica. Luego la OMS también las retiró de la lista de enfermedades.

NCO entrevistó a Francisco Jaqueti, un sexólogo español que realiza estudios de divulgación y educación sobre BDSM y sexualidades no convencionales. Jaqueti respondió varias preguntas acerca del mundo del BDSM y sobre las personas que se inician en él.

NCO: ¿Qué es el BDSM para vos? 

FJ: El BDSM es un término muy amplio que cubre un conjunto de sexualidades no convencionales que se basan (como definieron Easton y Hardy) en la erotización de una serie de sensaciones y situaciones que normalmente no resultarían placenteras, como el dolor, miedo, humillación, etc. En numerosas ocasiones también en el intercambio de poder explícito y consensuado dentro del juego o de la pareja.

Hay que señalar que no todos estos elementos tienen por qué ir siempre juntos. Hay, por ejemplo, personas a las que les atraen las restricciones, pero no tienen ninguna atracción por el dolor o ningún interés en ser dominadas, o personas a las que les gusta que en sus relaciones románticas haya una cesión de poder pero no disfrutan de juegos físicos.

NCO: ¿Cuáles crees que son los puntos de contacto con la sexualidad convencional?

FJ; La relación entre el BDSM y el sexo convencional puede ser tanta o tan poca como se quiera. Para algunas personas el BDSM es sobre todo una práctica sexual más que se añade como otro juego al sexo más convencional. Para otras es su interés erótico principal, antes que el coito u otras prácticas usuales. Para otras personas, el BDSM no es solo una práctica sexual sino también una parte fundamental de como estructuran sus relaciones románticas.

NCO: ¿Qué podés decir de la relación Amo/y sumisa/o?

FJ: Como he comentado, dentro del BDSM hay personas que están interesadas en jugar con el intercambio de poder de manera explícita. Este intercambio de poder puede ser estrictamente durante la sesión de juego o extenderse a toda la relación entre las dos personas. Estás prácticas pueden incluir normas, protocolos y rituales, disciplina o incluso castigos.

Existen numerosas etiquetas usadas por las personas que practican cesión de poder, como puede ser Amo/a y esclavo/a, Top y bottom, Dominante y sumiso/a, etc. En ocasiones las diferentes etiquetas tienen matices que pueden indicar el nivel de intensidad o de cesión de poder en cuestión (por ejemplo, Amo/esclavo a veces se emplea para una relación que se considera más intensa o más extendida en el tiempo que una de Dominante/sumiso), pero sobre todo dependen de las preferencias personales de las personas que las usan.

Hay que destacar que no todas las relaciones o juegos BDSM tienen que tener esta cesión de poder y que es perfectamente posible jugar con ataduras, azotes, etc., sin necesidad de establecer una relación de Dominación/sumisión sea con los roles de Amo/a, esclavo/a o de otro tipo, o viceversa.

El BDSM no es una competición en la que se esté haciendo mejor por hacer más cosas, prácticas más difíciles o tener relaciones más “serías” o “profundas”. Cada persona tiene sus gustos e intereses y son igualmente válidos. El que haya juegos o una relación con intercambio de poder no quiere decir que el consentimiento de las dos personas no siga siendo imprescindible en todo momento y la persona dominada, independientemente del tipo de relación o de las normas que hayan establecido siempre podrá retirar su consentimiento.

NCO: ¿Qué debe hacer alguien que quiera explorar en el mundo BDSM? 

FJ: Para iniciarse, si es en solitario, mi recomendación es empezar conociendo gente y participando en la comunidad antes que buscar directamente alguien con quien practicar BDSM.  Eso permite tener más información sobre prácticas y juegos, hacerse con una red de seguridad y conocer mejor a potenciales compañeros de juegos antes de quedar con ellos.

Es habitual que en muchas ciudades haya eventos BDSM y ahora gracias a Internet no es difícil encontrarlos. En algunos de estos eventos como las fiestas, es normal que haya gente jugando y que se recomiende vestuario más o menos erótico o fetichista.

También existen otros eventos como tertulias que se celebran en bares o cafeterías donde no se juega. Asistir a eventos permite conocer personas y hacerse una idea de la comunidad local en un entorno más seguro que quedando a solas con alguien.

Una vez se conozca a alguien con quien se quiere jugar es muy recomendable quedar antes en un lugar tranquilo y seguro para conocerse mejor, hablar de lo que cada uno quiere hacer y los límites que se tienen.

Si no es en solitario, sino que se va a empezar a practicar BDSM en pareja, lo fundamental es la comunicación. Hablar antes de los deseos e intereses de cada uno y lo que quiere explorar, de cómo puede afectar a la pareja y cualquier otro tema que pueda preocupar. Empezar poco a poco añadiendo una práctica cada vez.

Sea de la forma que sea como empecemos en el BDSM, siempre conviene recordar que muchas prácticas son sencillas pero que para otras puede ser necesario aprender o asistir a talleres antes de empezar a jugar para evitar accidentes y riesgos. Para esto también es útil participar en la comunidad, ya que permite aprender de otras personas y evaluar la habilidad propia y la de los posibles compañeros de juegos.

NCO: ¿Qué es un tutor? 

FJ: Hay personas que consideran que la mejor manera de introducirse en el BDSM es mediante un tutor o tutora. Idealmente se trataría de una persona que no está buscando tener una relación o prácticas BDSM o sexuales con la persona a la que tutoriza, pero está dispuesta a enseñarle las prácticas y a guiarla por la comunidad desinteresadamente.

No sorprende que las personas con la capacidad o el interés de hacer esto sean escasas. En muchas ocasiones se emplea el término tutor simplemente para la persona con más experiencia que enseña a su pareja de juegos.

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