Número de edición 7824
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¿Cristina será candidata?

Cristina aseguró que la justicia la quiere “de acusada, no de víctima”.

Luego del acto en Pilar, múltiples analistas se han debatido si el discurso de la vicepresidenta fue parte de un “operativo clamor” o un nuevo renunciamiento histórico ¿Le sirve a Cristina ser candidata en 2023 si continúa el ajuste?

Por Matías Rodríguez Ghrimoldi

matiasrodriguezghrimoldi@gmail.com

¿Qué es el kirchnerismo?, ¿qué condiciones de posibilidad dieron origen a que una pareja de políticos patagónicos, ex menemistas se convirtieran en la renovación progresista del peronismo?, ¿Cuáles fueron las causas que potenciarán la construcción de una épica, de un “relato” que enamoró a miles de jóvenes y no tan jóvenes de varios estratos sociales?

El surgimiento del kirchnerismo se puede explicar por la combinación de dos elementos: la rebelión popular del 2001 y el auge del precio internacional de las materias primas. Es decir, por un lado, los de abajo estaban totalmente hambrientos de derechos y por el otro, había caja en el Estado para calmar parcialmente ese apetito.

Néstor y Cristina Kirchner supieron leer el surgimiento de una época latinoamericana. Un periodo marcado por la acción independiente del pueblo trabajador (octubre boliviano, Caracazo, Argentinazo, Revolución Ciudadana en Ecuador, etc) y el de una agenda de derechos humanos, reapropiación de las raíces indígenas, valores descoloniales y trabajadores movilizados.

 El kirchnerismo en este tiempo

Si el kirchnerismo es la expresión política de una reivindicación de los trabajadores, si es una interpretación progresista del mito de origen peronista, entonces se entiende que estar del lado del FMI y de los que ajustan lo hace entrar en una flagrante contradicción.

Esta es la razón de la derrota oficialista en el conurbano en las últimas elecciones legislativas. Si se ven bien los números y se los compara con el de las presidenciales del 2019, se puede ver que más que un aumento en los guarismos de Juntos por el Cambio, lo que hubo fue una brutal caída en los votos peronistas.

Con esta lente, el discurso de Cristina adquiere otra nitidez. En primer lugar Cristina aseguró que la justicia la quiere “de acusada, no de víctima”. De esto se puede deducir, con temor a equivocarse, que lo que afirma entre líneas es que no necesita fueros, que ningún juez la quiere presa y que, por consiguiente, no necesita tener candidatura alguna.

Por otro lado, defendió su decisión de haber elegido a Alberto Fernández y remarcó que “hará lo que tenga que hacer para recuperar la alegría del pueblo”. Todo esto, después de defender la gestión del ministro Massa. Leyendo el discurso, a la luz de la interpretación anterior (claramente no la única), sería bastante extraño que sea candidata.

Por otro lado, lejos de terminarse, las medidas antipopulares dictadas por el FMI recién empiezan. ¿Se quedaría Cristina en el poder, siendo ella la que empuña la guadaña del ajuste sobre los que menos tienen?. ¿Viendo cómo se desinfla su capital político?

Además, luego de estar acusada en numerosas causas, de haber sido víctima de un intento de magnicidio y de ver como denostan su nombre en los principales medios de comunicación desde la mañana hasta la noche, Cristina debe saber que es una figura indeseable para amplios sectores de la política. Su mayor poder político proviene de la adhesión de una considerable porción de los trabajadores de este país, trabajadores a los que el futuro gobierno tendrá que esquilmar.

El kirchnerismo como en su origen, está logrando ver el proceso histórico y sabe que el rol que le conviene jugar no es el de verdugo, sino el de una oposición discursiva que aguanta y masculla la vuelta de su momento.

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