Número de edición 7886
La Plata

Detuvieron a una de “Las Viejas” que operaba una de las bandas criminales vinculadas al femicidio de Johana Ramallo

Celia Giménez había sido procesada la semana pasada por el juez Alejo Ramos Padilla. En las últimas horas, el magistrado ordenó su arresto y la capturaron en La Plata.

Detuvieron a una de “Las Viejas” que operaba una de las bandas criminales vinculadas al femicidio de Johana Ramallo
Detuvieron a una de “Las Viejas” que operaba una de las bandas criminales vinculadas al femicidio de Johana Ramallo

 

 

Celia Giménez era una de “Las Viejas” que operaba las paradas en la zona roja del barrio El Mondongo, de La Plata, donde Johana Ramallo era prostituida al tiempo de su desaparición en julio de 2017. El miércoles pasado, había sido procesada en la causa que el juez Alejo Ramos Padilla investiga en el marco del femicidio de Johana, cuyos restos mutilados fueron hallados en agosto de 2018 en las costas de Berisso. Este lunes, esa sospechosa fue detenida y acusada por explotación sexual.

Giménez fue apresada este lunes por la tarde por orden de Ramos Padilla, juez federal N°1 de La Plata. La detención la concretó personal de la División Unidad Operativa Federal La Plata tras un allanamiento en calles 2 bis, entre 75 y 72, del bario Villa Elvira, en la periferia de la capital bonaerense.

Además de Giménez, Celia Benítez, Érica Paola Garraza, y el proxeneta Carlos Omar Rodríguez, alias “El Cabezón” y detenido en junio pasado, están imputados en la causa donde se investiga la desaparición y el femicidio de Johana. El miércoles pasado, el magistrado procesó también a Hernán Rubén García (47), Nicole Guerra Guerrero (40), de nacionalidad peruana; Sayuri Valentina León (33); nacida en Ecuador, Andrea Camila Barreto Clavijo (30), alias “Boris” y oriunda de Perú; Carlos Alberto Espinosa Linares(38), apodado “El peruano”, “El loco” o “Carlitos”; y Mirko Alejandro Galarza Senio (27).

Según el procesamiento al que tuvo acceso Infobae, estos últimos están también imputados en la causa por la explotación sexual y venta de drogas, y eran parte del contexto en el que Johana se encontraba al momento de su desaparición. Más allá de que encima de ella tenía a “El Cabezón”, cuando el detenido no estaba en la “zona roja” del barrio El Mondongo, la explotación funcionaba igual.

Según la investigación judicial, Giménez se ocupaba de recibir dinero por administrar las paradas de las mujeres que eran explotadas sexualmente en las esquinas de la zona comprendida entre las avenidas 1, 60, 122 y 72.

Para el juez, “ese complejo escenario de comercio y abuso en el consumo de estupefacientes, de explotación sexual de mujeres y de violencia a las que fueron sometidas muchas de las trabajadoras sexuales que desarrollaban sus actividades en la zona roja, conformaron las condiciones de posibilidad de múltiples episodios de violencia en la zona y, en particular, el contexto para que ocurriera la desaparición y posterior muerte de Johana”.

Desde marzo del año pasado, Ramos Padilla impulsó la investigación para analizar el contexto en que había ocurrido el femicidio de Johana y le dio intervención a distintas áreas especializadas en violencia de género y trata de personas, quienes propusieron distintas líneas de trabajo que culminaron en estas detenciones y procesamientos.

Los detenidos abarcan toda la línea de comercialización de estupefacientes, desde quienes proveían cocaína fraccionada para distribuir para la venta, hasta quienes concretaban la venta al menudeo, explicaron las fuentes.

Celia Giménez era una de las tres que se hacían llamar "Las Viejas" en la zona roja de La Plata y manejaba las paradas de las prostitutas
Celia Giménez era una de las tres que se hacían llamar «Las Viejas» en la zona roja de La Plata

Las mujeres explotadas “se encontraban en situaciones de extrema vulnerabilidad desde una perspectiva tanto social, como económica, vincular y familiar, presentando en algunos casos, además, fragilidad en su salud física y psíquica”.

“Estas vulnerabilidades constituían las condiciones necesarias para la explotación y el abuso por parte de los integrantes de las organizaciones criminales que operaban en la zona roja”, consideró Ramos Padilla al dictar el procesamiento.

A la vez, evaluó que “el ciclo de la explotación sexual y el comercio de drogas se retroalimentaba también a partir de la propia dependencia física y psíquica a las drogas por parte de las trabajadoras sexuales -especialmente cocaína- la que muchas veces era generada, estimulada e intensificada a su ingreso a la zona roja, tal el caso de Johana Ramallo”.

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