N° de Edición 6960
La Plata

En Barrio Norte, rompieron la puerta a patadas y se llevaron millones

Redujeron a la dueña de casa, que vive con su mamá discapacitada y un hijo de siete años. Actuaron cuatro ladrones encapuchados. Robaron ahorros y el dinero obtenido por la venta de un departamento.

En Barrio Norte, rompieron la puerta a patadas y se llevaron millones
En Barrio Norte, rompieron la puerta a patadas y se llevaron millones

“No quiero vivir más en un país donde todo está corrupto, donde los delincuentes tienen ahora carta libre y puede hacer lo que quieren porque total no van presos”, se quejó Irene (52) al ser entrevistada ayer por EL DIA. La bronca de la estudiante de la carrera de Medicina tenía una razón de peso: horas antes, cuatro sujetos armados la asaltaron en su casa de Barrio Norte, en la que vive junto a su madre discapacitada y un hijo de siete años.

Los ladrones no permanecieron mucho tiempo en el inmueble, aunque huyeron con cerca de 2.5 millones de pesos en efectivo, entre monedas extranjeras y nacional. No fueron violentos ni meticulosos, pero una cuestión particular. Es que, según le dijo la mujer a este diario, “vinieron con un dato, sabían de antemano que esa plata estaba acá”.

En esa línea, la damnificada sospecha de dos personas y aportó todos los datos que pudo a la Policía. Con todo, el hecho la dejó “shockeada” y por eso tiene en mente la decisión de abandonar la Argentina.

“Estuve pensando que la única que nos queda es vender la casa, juntar algo de dinero e ir a vivir a otro país. Me quedo acá porque tengo que cuidar a mi mamá”, dijo con tristeza.

“ME DEJARON SIN UN PESO”

El dinero que Irene guardaba en su domicilio de 8 entre 36 y 37 procedía de la venta de un departamento y ahorros que tenía para destinar a diversos gastos, entre ellos la salud de su madre de 79 años que “necesita cuidados las 24 horas porque está paralizada”.

El martes a las 21, las dos mujeres, el niño y la pareja de la víctima se preparaban para la cena cuando escucharon el estruendo que hizo la puerta principal al ser abierta a patadas. En segundos, cuatro desconocidos se diseminaron por el hall de entrada.

“Tenían ropa como de Policía, sin los chalecos”, todos traían pistolas y cubrían sus rostros con pasamontañas, refirió la dueña del lugar. Dos días antes en el barrio habían visto a un hombre “morocho, con pelo crespo y de contextura grande” sacarle fotos a la propiedad, según le contaron los vecinos.

Irene, nunca imaginó que la acción era parte de una labor “de inteligencia previa” y aseguró que uno de los asaltantes “cuadraba en esa descripción” que le dieron.

El ingreso abrupto de la banda la dejó paralizada, sin poder responder a las órdenes que le vociferaba el presunto líder. Entonces, el intruso le pegó una cachetada para hacerla reaccionar. “¡Dame la plata!”, le gritó. En ese momento, a la víctima se le cruzó la imagen de su hijo y no dudó. Llevó al que la había golpeado a su habitación y le entregó todo el dinero que escondía allí.

Entonces volvieron al comedor donde esperaban los tres cómplices y la familia de Irene. Ella, por su parte, creyó que ya se irían. Sin embargo, apenas los vio regresar uno de los delincuentes se adelantó y preguntó por “la plata de la caja fuerte. Vinimos por eso”, dijo. La consulta hacía referencia a un viejo arcón que la familia usaba poco. Estaba vacío. Sin embargo, su existencia era conocida sólo para quienes estuvieron alguna vez en la morada.

Por ese motivo, para Irene no hay dudas: “Esto fue una entrega de al menos una de las personas que trabajaron en casa. Aprovecharon esa circunstancia para sacar información personal de mi computadora y ver los movimientos de” la vivienda.

El atraco duró entre 20 a 30 minutos. Con los billetes en su poder, los ladrones se marcharon. Sin pensar, la mujer los siguió unos metros hasta que el cabecilla se percató de la maniobra, la apuntó con el arma y le gritó “quedate adentro o te quemo”.

“Me dejaron sin un peso, se llevaron todo. Lo único que querían eran esos ahorros, dejaron celulares y electrodomésticos sin tocar. Alguien nos vendió y ahora estamos en la lona”, lamentó.

“Quiero vender todo e irme a vivir a otro país con mi nene. Acá ya no quiero estar más, nos dejaron sin nada”.

Fuente: El dia.

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