N° de Edición 7363
La Matanza

Virrey del Pino: Vecinos recuperan un basural y piden que se coloque un polideportivo

TESTESTE

BASURAL (3)

Vecinos recuperan un basural. Más de 6 manzanas en el km 37 fueron un depósito ilegal de residuos durante 7 años.

El barrio la Foresta de a poco lo está limpiando junto a Acumar y pretenden crear un espacio verde donde los vecinos puedan recrearse. Según protestaron, algunos políticos intentan adjudicarse su lucha.

Por: Valeria Virginia Villanueva

villanueva.valeriavirginia@gmail.com

“La Matanza es un basural a cielo abierto», protestó la vecina Silvia del barrio la Foresta de Virrey del Pino, con respecto a la histórica problemática de la acumulación de residuos en la vía pública y la contaminación que afectan a localidades a lo largo de la ruta 3 y de la ruta 21: Gregorio de Laferrere, González Catán y Ciudad Evita, entre otras.

En diálogo con este Diario, contó que su lucha particular es contra el basural que “está hace más de 7 años, en la ruta 3 km37, de lado que va para San Justo, tiene una extensión de 5 cuadras por 6” y apuntó que “la misma municipalidad lo generó”.

Hoy, tras golpear puertas municipales, provinciales y nacionales, además de recaudar cerca de 3900 firmas de vecinos a través de una campaña junto a Greenpeace, logró que la Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo (ACUMAR), comience la limpieza del predio que termina en el río.

Lo que ahora exigen es que allí se emplace un polideportivo y se restablezca la arboleda no sólo para su esparcimiento sino también para que los alumnos de la escuela secundaria nº9 tengan un lugar donde hacer sus clases de Educación Física.

Entre crímenes, ratas y cáncer

BASURAL (3)Son los tres problemas principales que surgieron con el crecimiento de ese depósito ilegal a cielo abierto a partir del abandono del lugar que “perteneció hace 35 años a una fábrica química que se fue a Campana”, según recordó la matancera Silvia.

“Había una arboleda de eucaliptos de cuadras, el dueño vendió la madera para pagar 3 hipotecas, le alcanzó para una sola y le dio permiso a la municipalidad para tapar los piletones donde purificaban el agua que tiraban luego al río”, detalló.

Fue así como desde el mismo gobierno local empezaron a tirar cascotes, y por ende, los recolectores descargaban todo tipo de elementos allí, incluso alimentos:

“los carritos llevaban la basura por unos mangos -el basurero pasa 3 veces por semana-, había gente que comía ahí, entre ratas y víboras”, lamentó.

Es que también arrojan sus desperdicios los frigoríficos aledaños, en el mismo lugar que hoy pertenece a una fábrica de plásticos en cuyo perímetro los pobladores suelen hacer caminatas y ejercicios aeróbicos, pese a los peligros.

Una de las amigas que acompañó a Silvia en esta lucha falleció de cáncer, la misma enfermedad que afecta a decenas de sus vecinos, hasta a una nena de 7 años con cáncer de médula, y los casos de perros y gatos se multiplicaron en un 500%. “Yo no tengo más tiroides, es lo primero que te ataca la contaminación”, explicó.

El otro flagelo es la inseguridad: hay denuncias de secuestros, abusos sexuales e incluso asesinatos en el descampado. A partir de que comenzó la recuperación, “hay un patrullero que custodia”, afirmó.

Sin funcionarios

BASURAL (1)“Hace 37 años que vivo acá y sé lo que era ese monte, y empecé a pelear sola”,

sostuvo Silvia al enumerar la lista de dependencias gubernamentales a las que acudió topándose con la ausencia y el silencio de los responsables -incluidas la Secretaría de Medioambiente de la Región Descentralizada del km 32 y de San Justo- hasta que elevó en abril una serie de informes, fotos y firmas a la administración nacional y, al mes a Acumar.

“Gracias y a ellos y a los vecinos se logró”, no a los políticos, aclaró en advertencia a algunos funcionarios municipales que, según entendió, buscan adjudicarse la solución: “nos enteramos de que dentro de los proyectos quieren hacer una sede municipal, no sé para qué, si ya hay varias en la zona”, observó.

El problema del basural se junta con el de las calles de tierra de la zona -aunque figuren asfaltadas- que se inundan e impiden que los chicos vayan a la escuela, que es donde alojan a los evacuados y, acorde al testimonio de la vecina, andan buscando “changuitas” para ganarse el peso en los días que no tienen clases.

Es por estas razones que reclaman que les cedan “al menos parte de ese predio para que los chicos de la escuela media 9 tengan un lugar donde hacer clases de gimnasia”, y “un polideportivo donde los chicos no estén vagabundeando en la calle sino que hagan deportes, que estén contenidos”.

“Nosotros nos conformamos que hagan cemento como si fuera una calle y luego plantar árboles adentro”, expresó Silvia, pero advirtió que “primero hay que analizar el suelo para ver los contaminantes”, tal como les exigieron desde Acumar.

Sin embargo, también comunicó que el problema lo están trasladando a otro lado porque “están tirando basura ahora en el km 40, donde era la fábrica Roby”.

Atlas de la basura

Desde Acumar, llamaron a Silvia para recabar información necesaria para confeccionar un Atlas de la Basura a partir de la Localización y distribución de basurales a cielo abierto (o SDR) en el Área Metropolitana de Buenos Aires, conjuntamente al Ceamse y otros organismos de medioambiente.

El mismo analiza en detalle la ubicación y el nivel de peligrosidad para la salud que implican estos depósitos ilegales que abundan en la región, ya sean domiciliarios o industriales.

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