Número de edición 7879
La Matanza

Huellas Unidas: “El no lastimar al otro es ayudar también”

Virrey del Pino: “El no lastimar al otro es ayudar también”

Laura, integrante de la asociación que ayuda a animales, en especial a los que se encuentran en situación de calle, habló con Diario NCO y contó los distintos problemas que atraviesan para poder llevar adelante la tarea que se propusieron.

Por Rocío Viveros

Rocioviveros14@gmail.com

Huellas unidas Virrey del Pino es una asociación civil sin fines de lucro, conformado por un grupo de 4 chicas que se por el amor hacia los animales, con el fin de mejorarle la calidad de vida, Laura, una de las integrantes del grupo, conversó con Diario NCO y reveló las distintas problemáticas que atraviesan en su labor de ayudar a los animales, en especial, perros y gatos.

El trabajo que realizan es igual de grande al amor por los animales, ya que, al no contar con un lugar propio para formar un refugio, cada una de las integrantes alberga alrededor de 10 animales, más la tarea sin fin de buscarle una familia que los trate como se merece, pero mientras eso pasa, también buscan hogares de tránsito, ya que dejarlos en la calle no es una opción

Pero para poder continuar con su labor necesita de la ayuda de la comunidad, ya sea económicamente o con la donación de insumos para tratar a los animales enfermos, como así también de comida, dado que deben proveer alimento a los hogares de tránsito, y los ingresos de la asociación provienen, en gran parte, de los bolsillos de las fundadoras.

En la entrevista también habló sobre la problemática de la adopción, puesto que no salen y eso las obliga a dejarlos en una pensión, que deben pagar todos los meses, y muchas veces se les dificulta afrontar los gastos, y al poder hacerlo, deben llevárselo a sus casas junto al resto de los animales que cuidan.

“Todos podemos y todos pueden ayudar, castrando a su animal ya están ayudando, pueden castrar al animal propio, al animal del vecino, dándoles comida, poniendo en estas épocas de altas temperaturas un tachito de agua fresca en las veredas, debajo de un árbol, no tirándolo, porque muchas veces también ponemos el tarrito nosotras y después vemos que al tarrito lo arrancaron, lo tiraron, eso también es ayudar, el no lastimar al otro es ayudar también”, recalcó la entrevistada.

Virrey del Pino, huellas unidas.

En un momento difícil

Laura detalló que “nuestra situación, la verdad, está más que complicada porque hay animales que, en su momento se asistió, los encontramos en mal estado de salud que, realmente, necesitaban internaciones, tratamientos, que necesitaron cirugía, que luego se pudo cubrir esos gastos, el animal salió adelante, pero ¿Qué pasa? Luego nadie los adopta, entonces al no adoptarlos y al no tener un espacio físico donde tenerlos, no nos queda otra que pensionarlos.

A su vez, explicó: “El pensionado es un gasto del mes al mes, sumado a que hay que llevar la comida, entonces es pensionado, más, comida. Y en otros, tránsitos, y en los tránsitos, se les deja también la comida. Entonces, con el alimento que se tiene que repartir, todos los meses a todos los tránsitos, los pensionados, los tratamientos que se siguen llevando a cabo de los animales que no se recuperan y demás, la deuda siempre sigue, no podemos terminar con ese ciclo hasta que no salgan las adopciones, que no salen, siempre nos está dejando en una línea roja”.

Sobre ellas

“Nosotras somos una organización sin fines de lucro, no estamos constituidas como fundación, ni nada por el estilo, simplemente, somos un grupo de chicas que decidimos organizarnos, y de manera independiente, y a la vez, juntas. Porque la verdad que estando solas cada una en nuestras zonas, la verdad, no dábamos abasto”, relató la joven.

Y añadió: “Entonces, nosotras decidimos organizarnos y juntarnos para tratar de darle una solución, sobre todo, a los animales que están en situación de calle, si bien a veces ayudamos también a gente que tiene sus animales propios, pero no tienen los recursos para asistirlos, les damos una mano. Mas que nada nos enfocamos en aquel animal que no tiene familia, el comunitario, el callejero, sea perro, sea gato”.

También expresó que “ya vamos casi cinco años, cuando empezamos, empezamos también por medio de un grupo de Facebook, y en ese grupo, una de nosotros pedía alerta por un perro que estaba en el metro bus del 29, y ahí comenzamos a comentar, y se nos ocurrió juntarnos para poder hacer algo por ese perro, ahí fue cuando nos empezamos a conocer más, fuimos primero haciendo un grupo de WhatsApp, donde nos poníamos en contacto para ver quien iba a llevar comida a las paradas, quien iba a llevar un poco de agua, quien llevaba, por ahí, medicación, y así fue que de repente, empezamos con esto”.

La entrevistada informó: “No contamos con espacio físico, por ende, cuando nos vemos ante muchas situaciones donde necesitan tratamiento los animales, el lugar a donde van a para es a nuestras casas, obviamente que terminamos desbordadas porque ninguna, tiene casa propia, además, es algo que nace de nosotras, por ahí, no siempre nuestra familia está de acuerdo, por ende, también necesitamos mucho de las familias de los tránsitos, para poder asistirlos más que nada”.

Por otro lado, aclaró: “Actualmente tenemos, aproximadamente diez animales cada una, entre los propios y los que estamos transitando, por eso es que ya se nos va de nuestras manos, porque al no poder transitarlos, a veces, por el espacio que tenemos, recurrimos también a nuestros familiares, y bueno, realmente, a veces no podemos”.

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