N° de Edición 7271
La Matanza

Villa Luzuriaga:La biblioteca de Barrio Peluffo necesita ayuda para continuar funcionando

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No es la primera vez que la entidad no cuenta con los recursos suficientes como para hacerle frente al alquiler del local en el que se encuentra instalada. “Hoy, más que nunca, necesitamos concretar nuestras ideas de la mano de los vecinos, quienes siempre estuvieron con nosotros”, mencionó Mary Rueda, su titular. Ahora venderán bombones, aprovechando el Día de la Madre, para recaudar fondos y abonar las cuotas atrasadas.

Nora Adámoli
Nova.periodismo@gmail.com

La noticia la dieron a conocer este domingo lluvioso. No fue casual, el clima era el mismo que el que se vive por estas horas dentro de la institución “La Ornella Martínez”, de Barrio Peluffo: frío, tormentoso y nostálgico. No quieren volver a caer en la situación que a fines de 2009 los dejó en la calle.

“Hoy más que nunca necesitamos concretar nuestras ideas de la mano de ustedes, que siempre que hemos necesitado han estado con nosotros. Por eso, lanzamos la campaña ‘Bombones para salvar a la Biblio’”, comentó con ánimo la mujer.

En este sentido, explicó que este sábado, luego de una reunión que llevaron adelante las madres, que son voluntarias desde hace un largo tiempo y que han sabido hacerle frente a todos los pronósticos, pusieron manos a la obra y elaboraron los bombones artesanales.

“Esto es así con motivo del ‘Día de la familia’ y ahora necesitamos vender 70 cajitas. Con ello podremos costear las cuotas del mes de septiembre y octubre que venimos atrasados en el pago”, señaló.

De este modo, sí venden bombones, abonarán el resto de los meses venideros para quedarse tranquilos y no volver a entrar en una situación desesperante como la de ahora. “Sabemos que entre todos lo vamos a lograr. Un abrazo energizado y a seguir”, sentenció Rueda.

La odisea previa

Gracias a la ayuda de un vecino y una empresa de la zona, la biblioteca “Ornella Martínez” recuperó su actividad en abril del año pasado, aunque nuevamente en un espacio que no es propio.

En aquel momento, los integrantes de la entidad recaudaron dinero a base de rifas, además de pedir por el espacio físico de un Hogar de Menores que no se encuentra en funciones.

Feria del plato, recitales, rifas… pero ante todo solidaridad y cooperación barrial. Esto caracteriza a la biblioteca que funciona dentro de la Sociedad de Fomento de este rincón de Villa Luzuriaga.
El lugar actual está situado sobre la calle Carabobo, muy cerquita de donde estaban antes y ya no corren con el problema de las inundaciones y las goteras que pusieron durante tanto tiempo en peligro a los materiales de lectura y a las “recicladas” computadoras con las que le darían clases de tecnología a las personas mayores

Todavía está pendiente retornar a la base de la Biblioteca: volver a brindar el mítico “Chocolate Literario”. Para eso necesitan construir un comedor que se aleje de los libros así los niños pueden tomar la leche y luego sentarse a leer.

Mary Rueda además señaló que, entre otras funciones que cumple en la entidad, se dedica a brindar clases de apoyo en lengua y literatura a los más chicos. Por esto dio cuenta del trastorno que genera el tener que ordenar todos los libros en un espacio tan pequeño, especialmente, porque aun quedan por inventariar una buena cantidad de ejemplares, diseminados en alrededor de 20 cajas.

“Tenemos cerca de cuatro mil libros catalogados, sin contar los que faltan ordenar”, contó la mujer remarcando que para llenar el libro de actas, se turnan con las mamás porque no les alcanza el tiempo.
El momento más doloroso fue en 2009 cuando Daniel, uno de los integrantes del cuerpo directivo de la institución educativa, comentaba la gran cantidad de trámites que debieron realizar para conseguir el reconocimiento municipal pese a ya contar con la Personería Jurídica otorgada por la Provincia.

En diciembre de 2009, la situación obligaba a tocar con premura algo más urgente: encontrar un nuevo espacio donde “la Biblio”, como la llaman la gran cantidad de niños que asisten a ella, pudiese volver a funcionar con normalidad como lo hacía hasta no hace mucho tiempo. “No queremos caernos ni dejarnos estar”, admitía el vecino de Villa Luzuriaga aunque remarcaba que el transe era bastante duro y que les costaba no saber cómo van a seguir de ahora en más.

Por lo pronto, los libros serán repartidos en las casas de los integrantes de la Comisión hasta que se consiga un lugar donde retomar la actividad. “Pero igual, la que tiene toda la fuerza es Mary”, comentaba el hombre refiriéndose a una de las impulsoras de la biblioteca.

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