N° de Edición 7200
La Matanza

“Villa Celina, la tormenta perfecta de La Matanza”

“Villa Celina, la tormenta perfecta de La Matanza”.

(Comunicado) En busca de soluciones para el barrio José Hernández, Alejandro Finocchiaro realizó un encuentro con la concejal Mirta Redes.

Asistieron representantes de la Asociación de Vecinos acompañados por Juan Montaño, referente del PRO en Villa Celina.

También estuvo Damián Santostefano, quien está relevando con habitantes del distrito, comerciantes y empresas, problemáticas atendibles por proyectos del bloque en el Concejo Deliberante.

Villa Celina es, probablemente, una de las localidades más olvidadas por el Municipio. Desde hace décadas se solapan inconvenientes que van degradando la calidad de vida.

Cortar ese círculo vicioso es, justamente, la intención que motiva a la Asociación que ve, en su barrio, el inicio del problema que afecta severamente a otras zonas.

Se trata de evitar las tomas que se están asentando en lo que se conoce como el zanjón de la calle Gorriti, sobre un predio de más de 800 metros de longitud. Para favorecer el comercio ilegal de las tierras usurpadas, camiones y maquinaria de la Intendencia están rellenando depresiones del terreno que  permiten el natural escurrimiento pluvial que desemboca en el río Matanza. Al obturarlas, determinan el anegamiento de los vecinos regulares, aquellos que adquirieron legalmente la propiedad de sus terrenos, construyeron y pagan regularmente sus impuestos. Además, al cambiar el curso de las aguas con estas obras producto de las tomas, vuelven inservible la estación de bombeo establecida.

Los vecinos, que han presentado un sinnúmero de denuncias e informes a distintas instituciones  municipales y provinciales, saben que es producto de la apetencia que existe sobre esa zona muy próxima a la feria La Salada, ubicada casi enfrente del otro lado del río. Esa cercanía convierte a Celina en territorio propicio para la instalación de talleres ilegales, ya que de ese modo evitan hacer largos trayectos con mercadería apócrifa.

En esas construcciones, que cuentan con la silenciosa venia de la Delegación Municipal y el Foro de Seguridad, en ocasiones han visto descargar costosas maquinarias mediante fuertes operativos logísticos.

Este circuito de irregularidades, en el que no falta la trata de personas como mano de obra de esos emprendimientos clandestinos, ha generado que en Celina vivan hoy unas 60 o 70 mil personas más que las señaladas por los censos. Esa población no planificada colapsa todos los servicios. El equipamiento industrial genera cortes de energía eléctrica, la baja tensión es permanente con el consiguiente daño a los electrodomésticos. Los cortes agravan la situación y dejan a la vista la cantidad de gente que «vive» en los talleres, que ante la falta de luz salen a la calle.

Es común el escaso suministro de agua potable y faltan torres de telefonía móvil. También, varias de las barriadas ya instaladas realizaron conexiones clandestinas con descargas domiciliarias a los caños de desagüe, que además de desbordar su volumen inundan las calles con desechos cloacales. Todo eso sin contar los problemas generados por la ocupación del espacio público por la instalación de ferias informales o las cloacas a cielo abierto como la que identifican como el zanjón de La Isla.

Pese a esta tormenta perfecta, producto de la ausencia de las autoridades municipales y el accionar de personeros que lucran con el armado de estas verdaderas poblaciones paralelas -no faltaron las referencias a otros circuitos de tráfico y consumos ilegales que amenazan la tranquilidad y seguridad de las familias-, los vecinos no se dan por vencidos y siguen trabajando por un futuro digno. Por eso, consideran imperioso que se detenga urgentemente el proceso de toma de tierras en el barrio José Hernández.

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