N° de Edición 7269
La Matanza

Vecinos continúan esperando por la audiencia pública con el Intendente

TESTESTE

Villa Luzuriaga


Nora Adámoli
Nova.periodismo@gmail.com

Viven en Barrio Peluffo y hace poco más de dos meses, recibieron una carta desde la Provincia que confirmaba la posibilidad de tener un encuentro con el Intendente, para ponerlo al tanto de las problemáticas que se viven en la zona. “Nos cansamos de llamar y no nos dan ni la hora”, mencionó enojada a NCO una de las autoconvocadas.
“Desde que llegó la carta a la casa de una vecina, nos pusimos en contacto mediante el número que nos pasaron, pero nos corren de un lado a otro y nunca se concreta la reunión que nos prometieron desde el gobierno provincial”, dijo Claudia.
“Eleazar Maradeo, director de Ceremonial y Audiencias de la Gobernación saluda atentamente y con referencia al pedido de audiencia formulado a señor Gobernador, le hace saber que ha sido enviado para su consideración y trámite correspondiente al señor intendente Municipal de La Matanza”, dice la epístola.
María Rosa, docente del lugar es quien recibió el mensaje en su casa, a fines de octubre pasado. “Ya no la esperábamos, pero la carta llegó”, comentó la mujer. Por lo tanto, mientras aguardan por la realización del encuentro, los vecinos comenzaron a peticionar por el terreno deshabitado de Centenera y Triunvirato, cuestión por la cual se acercó la concejal Sandra Oviedo.
Asimismo, remarcaron que el único funcionario que se acercó al barrio es el ex secretario de Medio Ambiente municipal, Daniel Iglesias. “Él se preocupó y por lo menos estuvo con nosotros, pero desgraciadamente lo sacaron”, contaron, refiriéndose a que en este nuevo mandato, esa cartera es ocupada por el ex presidente del HCD, Daniel Castro.
Ahora, tienen pensado tomar medidas más drásticas para lograr que se realicen los controles necesarios para evitar la contaminación producida, según denuncian, por las empresas radicadas allí durante los últimos años.
Las contras del año
Tal como se presentó hace unos años, mediante un proyecto de ordenanza que ingresó al Concejo Deliberante, los habitantes de la zona pidieron que el lugar sea considerado una reserva ecológica, debido a la cantidad de especies arbóreas y animales que –todavía- se conservan en el lugar.
Sin embargo, la respuesta fue negativa: “A Barrio Peluffo no se lo puede declarar como reserva porque aquí no tenemos casas ecológicas, que se abastezcan de energía solar y eólica. Es algo muy raro porque no hay vivienda que reúna eso. También, Iglesias nos dijo que nuestra zona está cataloga dentro de la categoría de parque residencial medio, lo que significa que somos una población de ese tipo”, dijo la docente.
Otra de las cuestiones recurrentes, tiene que ver con la falta de jardines de infantes en un amplio radio. Es por eso que comenzaron por realizar un relevamiento y así conocer la cantidad de niños que viven en la zona. “Aquí tenemos solamente dos jardines, pero están muy alejados. En el censo que llevamos a cabo, obtuvimos una cifra que ronda los 200 chicos, además de habitar una gran cantidad de embarazadas”, explicaron.
El caso principal tiene que ver con la radicación de fábricas y compañías. Una de ellas es la Subestación de Edenor, muy cuestionada por los habitantes, quienes acusan la emanación de ondas que resultan perjudiciales para la salud y el medio ambiente.
En noviembre, Iglesias junto con personal de la “usina”, abrieron las puertas y se encontraron con los lugareños, quienes momentos antes habían colocado carteles cuestionando el funcionamiento de los transformadores ubicados en el edificio de Remedios de Escalada y Camino de Cintura.
Liliana, una de las vecinas afectadas por cáncer, comentó que la reunión se trató de una especie de “visita guiada” de la que participaron unos 30 vecinos. No obstante, agregó que días después, conversando con otros habitantes, supo que unos 15 habían quedado afuera.
“La usina no tiene timbre y como los portones son gruesos, una vez que se cerraron, desde el interior no escuchamos a la gente que nos estaba llamando”, dijo. Cabe destacar que los enormes paredones quedaron cubiertos de pancartas que hacen referencia a los más de 40 fallecidos por cáncer en el radio de una manzana. Además, contó que, aunque quienes brindaron las explicaciones se encontraban con cascos, los vecinos realizaron toda la recorrida sin protección alguna. “No puede ser, son normas básicas de seguridad”, destacó y recordó que a las autoridades se les solicitó que coloquen el cartel identificatorio.
“Después de eso, hablaron sobre los transformadores (que tienen el tamaño de un ómnibus). Según ellos, son dos, pero en el expediente, al que tuve acceso, figuran nueve. Es decir, el resto está bajo tierra”, señaló.
Lo que más les incomoda tiene que ver con una supuesta disociación entre lo que la mujer leyó en el expediente “y lo que ellos dicen. Sumamos a esto que la usina funciona al lado de dos estaciones de servicio, ¿eso no es peligroso? Según dicen estos hombres (en referencia a Julio Márquez, subgerente de Edenor y al secretario de Medio Ambiente, Daniel Iglesias), se hizo una audiencia pública en la calle Almafuerte y los vecinos aceptaron su instalación, cuando jamás se nos llamó, además de que edificaron y colocaron todo desde la oscuridad y sin ninguna señalización”, destacó.

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