N° de Edición 6870
La Matanza

Un grupo de estudiantes inició un proyecto social en Ramos Mejía

Un grupo de estudiantes inició un proyecto social en Ramos Mejía.

Un grupo de alumnos del Instituto San Miguel de Ramos Mejía iniciaron un proyecto que en principio fue para cumplir el programa de una materia. Lo que no se imaginaron fue que se volvería masivo.

Se dedican a reciclar sachets de leche para armar bolsas de dormir y donarlas.

Los alumnos del Instituto San Miguel del último año de secundaria organizaron un proyecto dentro de la currícula de una materia con un fin social, lo que en poco tiempo se organizó como “La Sachetera”, se difundió en la zona de Ramos Mejía y tuvo buenas repercusiones.

Melina (17) y Carla (17) forman parte de esta pequeña ONG cuyo objetivo es armar bolsas de dormir con sachet de leche que funcionan como aislantes térmicos para gente en situación de calle, “no es que te abriga tanto del frio, pero si te protege de la lluvia, lo que es viento, te protege un montón”.

“La función del sachet es ser un aislante entonces como que te aísla ahí del viento, te protege de la lluvia, por eso no tiene que quedar ningún agujero ni esas cosas, no es que te da calor, no es como una estufa”, aclararon las jóvenes y agregaron que “hay mucha gente que duerme en la calle y si tiene una frazada que puede meter adentro de la bolsa eso te calienta y además te aísla. No creo que le salve la vida, pero un poquito te hace pasar la situación”.

El grupo de cuatro alumnos se juntan en la casa de uno de ellos para realizar las bolsas al detalle, recibieron ayuda de una persona que les prestó una máquina selladora e iniciaron el proceso que, si bien les demanda mucho tiempo, no pierden el objetivo de vista y ya planean contactarse con Red Solidaria y merenderos para ver quienes realmente pueden llegar a usar las mismas.

El proyecto, que trascendió los muros del colegio, fue difundiéndose de boca en boca y a través de una cuenta de la red social Instagram (@la.sachetera) donde reciben a diario mensajes de personas que quieren acercarles sus sachet vacíos para reciclarlos, lo que sorprendió a las alumnas por la transcendencia que fue teniendo el proyecto.

“Me encanta que la gente se empiece a dar cuenta y empiece a pensar en el otro. Hay mucha gente que cree que nosotros la pasamos mal y que se yo y hay gente que la pasa peor, entonces eso es hermoso”, expresó una de ellas a lo que se sumó el comentario de su compañera: “Aparte la gente ahora como que se empieza a dar cuenta de que con lo que tiene también puede ayudar no es necesario ni ser multimillonario ni estar cómodo, hasta en la misma incomodidad podes hacer algo”.

Las jóvenes contaron que desde su lugar se preguntaron qué podían aportar a otras personas: “Yo no tengo plata como para decir ‘voy y dono plata’ o dono 100 paquetes de galletitas por semana no tengo. Pero ¿qué puedo hacer yo desde lo mínimo que tengo para ayudar a otros? Y dije bueno, junto sachet de leche y hago una bolsa de dormir, no necesito mucho más. Necesito que la gente me diga ‘te doy un sachet por día que tomo de leche’ es un montón”.

“El tema justo ahora con esta época que estamos viviendo tampoco hay gente que pueda donar mucho vos decís donar ropa, pero tampoco es época como para que vayan y todos vayan a donar ropa. Esto es algo que no te cuesta nada, lo tiras a la basura o lo donas para nosotros, no es que tenés que poner plata encima”, dijo Carla.

Con esta mínima acción notaron que no solo plata es necesario para cambiar un poco la realidad de la gente en situación de calle, “ni siquiera tiempo, porque cortar y lavar son dos segundos, es bastante rápido. Nosotras nos dimos cuenta que juntábamos creo que 3 o 4 sachet por día, no juntábamos mucho, pero cuando empezábamos a contarlos todos los que teníamos eran un montón y dijimos cómo de un sachet que nos dio cada persona juntamos como mil y pico de sachet”.

Existe en la localidad de La Plata un centro que realiza esta actividad a un nivel más grande, las chicas tienen la idea de ponerse en contacto con aquel centro en cuanto el proyecto crezca más, mientras tanto desde la localidad matancera cultivan la idea que “todo el mundo tiene un sachet en la casa y son dos segundos que te pones a cortar y lavarlos un poco y listo”, y que a las personas en la calle “se le puede salvar un poco más”.

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