N° de Edición 6870
La Matanza

Un femicida en prisión domiciliaria sin custodia policial

Un femicida en prisión domiciliaria sin custodia policial.

Corrientes. La hija de la víctima teme por su vida y la de su familia. Junto con la ex del asesino, luchan porque lo vuelvan a trasladar a cárcel común.

El 5 de marzo en Virasoro, Corrientes, Osvaldo Fortunato Silva ejecutó un femicidio. Uno más que abulta los 223 casos registrados por el Observatorio Ahora que sí nos ven entre enero y agosto de 2019.

Guadalupe Gauto, hija de la víctima asesinada por Silva, lleva adelante la lucha por la justicia. En búsqueda de visibilización se comunicó con Haciendo Radio (producción de Diario NCO que se transmite lunes, miércoles y viernes de 13 a 15 por AM 850), que comparte distrito con el resto de su familia, instalada en Virrey del Pino, y contó la historia.

Osvaldo Fortunato Siva y Perla habían sido pareja, pero su relación terminó en diciembre cuando él intentó ahoracarla a ella. Luego de ese episodio de violencia ella hizo la denuncia en la comisaría pero fue en vano.

“Ella lo denunció pero no llegó la perimetral ni se tomaron medidas, quedó en la nada la denuncia de mi mamá. Cuando hizo la denuncia le sacaron unas fotos a las heridas del cuello y le dijeron que no se iba a poder acercar a ella pero nunca pasó eso. Dos meses y medio después, la mata”, contó Gauto al aire radial.

Femicidio

A pesar de tener una denuncia encima, el 5 de marzo Silva pudo ir a la casa de su ex pareja y entrar con el pretexto de devolverle un televisor, aunque una vez dentro comenzaron a discutir. En el hogar también estaba la hermana de Guadalupe Gauto, que se escondió en una habitación, y entonces el femicida, que ya iba preparado para la situación con un arma blanca y una de fuego, disparó y mató a su ex pareja.

Luego de haber cometido el asesinato, Osvaldo Fortunato Silva intentó suicidarse pero no pudo. Quedó internado algunos meses hasta que fue a la cárcel. Pero al poco tiempo de estar en la cárcel, le hicieron un pase a prisión domiciliaria porque, por falta de retención defecaba y orinaba en la celda. “Firmaron policías y presos que no la querían tener más ahí, que no eran enfermeros, que no lo aguantaban mas. Esa fue la excusa que nos dieron”, dijo Gauto.

Prisión domiciliaria

El resultado hoy es que Osvaldo Fortunato Silva está en prisión domiciliaria sin custodia policial. Es su familia quien debe encargarse y vigilar que no salga. Mientras tanto, Guadalupe, su hermana, y otra ex pareja del asesino tienen miedo.

“Él nos quería matar a mi hermana y a mí. También amenazó hace poco a su ex pareja con quien tienen un hijo en común. La amenazó estando en prisión domiciliaria. Se le ríe a la justicia en la cara, sigue amenazando con una prisión domiciliaria, lo cual el sale de ahí, viene a nuestra casa y nos mata”.

“Yo hablé con ella y ella se ofreció a ayudarme. Tiene miedo de que esta persona le haga algo, ya no quiere dejar que el hijo lo vea, y tiene miedo que por eso la mate. Tenemos mucho miedo porque acá no hay control y la policía no nos está cuidando”, explicó Gauto.

Pedido de revocación

Cuando se enteraron, hace siete días, que el femicida había vuelto a su casa, Guadalupe se unió con la ex pareja, que también está sufriendo amenazas, y con el nuevo abogado hicieron un pedido de justicia en la ciudad de Virasoro. Están tratando de presionar a la jueza para que revoque la prisión domiciliaria.

“Tenemos la denuncia de la ex pareja que está viva y es testigo de la violencia de ese hombre y todavía la sigue amenazando. Queremos que revoque la prisión domiciliaria porque es un peligro para todas nosotras que lo conocemos y él carga odio contra nosotras. La jueza pensó en él al firmar la prisión domiciliaria pero no pensó en nosotros”.

Poder hablar

Antes de finalizar la comunicación con Haciendo Radio, Guadalupe Gauto dijo algunas palabras sobre su pueblo y animó a que las personas no se queden calladas frente a una injusticia.

“El caso de mi mamá es el único femicidio que tiene difusión en Virasoro. El pueblo es más callado porque somos pocos, nos conocemos todos, y por ahí la gente no camina a manifestarse porque no tiene el poder suficiente”.

“A las mujeres les da vergüenza, capaz, el estigma que se tiene con la violencia, quizás les da vergüenza sentir que lo sufren, y se callan, y termina muchas veces con esto, que es lo peor, el femicidio”.

“Ojalá pueda darle la fuerza a mucha gente y animarla a que reaccione. Como pueblo nos tenemos que unir. Lo que nos une es la injusticia, en este caso la de mi mamá pero puede ser cualquier persona el día de mañana”.

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