N° de Edición 7274
La Matanza

“Tenía muchas ansías de llegar a Malvinas, estaba eufórico”

TESTESTE

El mes de Malvinas
Por razones de fuerza mayor, la redacción del Diario NCO, decidió secuenciar el material preparado para el suplemento especial elaborado con respecto a los 30 años del inicio de la Guerra de Malvinas.

Esta es la primera parte de la conmovedora historia de Claudio Rodríguez, colimba que combatió en Malvinas y a partir de ahí, su vida cambio.

Claudio Rodríguez nos cuenta que “Hacer el servicio militar con compañeros que compartimos la cuadra, una pelota, la gomera estuvo bien, pero realmente fue muy impactante cuando estuvimos en Malvinas” y agrega que “Un par de días antes, hubo una marcha de la CGT, a partir de ahí, el regimiento quedó acuartelado. En ese momento, en el regimiento sólo quedaba la última baja, éramos pocos, había un reten para la guardia y algunas actividades de cuartel, no éramos más de 50 colimbas, yo me iba a ir de baja a fines de marzo y por la marcha de la CGT, se suspendió la baja”.
“Cuando se tomaron las islas me dio una mezcla de emociones, por un lado, incertidumbre y por el otro, euforia” asegura Rodríguez y sostiene que “En el regimiento nadie sabía que íbamos a ir a Malvinas, cuando llegaron las primeras citaciones (muchas de las cuáles las entregue yo a los compañeros que se habían ido de baja) comenzaron los primeros rumores, que nos íbamos al sur, que nos quedábamos de guarnición y no cruzábamos. Cuando me dijeron que íbamos, como explicarte, fue algo muy fuerte porque desde chico en la escuela siempre nos hablaron de las Malvinas y de que eran argentinas”.
Rodríguez nos cuenta que “Cuando partimos al sur no pude hablar con la familia, lo hice cuando llegamos a Río Gallegos y mi vieja ya lo sabía porque los fondos del regimiento daban a mi casa. Ella estaba pendiente. Ese fue el único contacto que tuve con ellos” y añade que “Tenía muchas ansías de llegar a Malvinas, estaba eufórico. Tenía sensaciones encontradas, no sabía a dónde íbamos a ir, pero tenía muchas ganas de llegar. La primera imagen que tengo es ver las islas desde arriba, las dos islas con su archipiélago bien formadas. Con el regimiento llegamos el 10 de abril a las once de la mañana a Malvinas y lo que me sorprendió fue el viento, yo era bajito, flaquito y el viento me volaba. En ese momento no sentía miedo”.
“La primera imagen que tengo de las Malvinas es desde el avión, es una imagen imborrables, las vi desde arriba, bien formadas, como en los mapas, con su archipiélago y las montañas. Es algo que me quedo fijo en la memoria” afirma Claudio Rodríguez y agrega que “Nunca durante la colimba recibí instrucción de guerra, si me enseñaron a bailar (ejercicios varios que se aplicaban como castigo), a lustrarme los borceguíes, a andar afeitado y bien peinado. Esa era toda la instrucción que yo tenía, nunca estuve entrenado para enfrentar una situación límite y saber que es lo que hay que hacer. Tuve la suerte de servir con un sargento que era comando y él se tomaba el trabajo de darnos instrucción de tiro todos los días, de explicarnos de cómo entrar en combate, de cómo protegernos. Sentí que teníamos un ejercito de escritorio”.
“Hasta el 1° de mayo, cuando comenzaron los ataques de los ingleses, al estar nosotros en el perímetro de Puerto Argentino la situación era llevadera. No era buena, porque no estábamos ni acostumbrados ni preparados para el clima, pero era llevadero; teníamos comida, no mucha, sino lo suficiente para andar tirando. Estuvimos ahí hasta el día 10 de junio, donde nos trasladan a Dos Hermanas” nos explica Claudio Rodríguez.
Ahora hacemos una pausa en la historia, mañana continuaremos con el emocionante relato de Claudio Rodríguez.

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