N° de Edición 7329
La Matanza

San justo: Opinión; Los radicales del «conchabo»

TESTESTE

Por Prof. Joaquín G. Puebla

El “conchabo” es el puestito ó el negocito que mantienen algunos personajes, ligados con la política. Generalmente es un puesto de trabajo, de esos que van a cobrar pero no a laburar, una “ñoquistratura” que le dicen.
Hay muchos radicales matanceros que tienen un “conchabo”, no de ahora, sino de hace muchos años. Ese puestito ha generado antigüedad en el empleo y ha creado toda una cultura de cuidarse las espaldas para mantener el “conchabo” a salvo.
Un destacado dirigente radical matancero suele repetir que “hay más radicales afuera del partido que adentro” y eso es verdad; la mayoría de los militantes del centenario partido han ido en búsqueda de nuevos horizontes partidarios. Se fueron por una razón ó por otra, y los que han quedado son esos radicales ligados por al “conchabo”.

Haber accedido al “conchabo” en su momento, fue por pertenecer a determinada línea interna del partido. Su “conchabo” va a seguir gozando de buena salud siempre y cuando siga perteneciendo a la línea interna del partido que adhirió en su momento ó respondiendo al dirigente que le permitió acceder al mismo.
Con el paso del tiempo, el militante del “conchabo” no ha desarrollado actitudes ó capacidades laborales que le permitan tener un trabajo honesto fuera de la estructura política del estado. Ante esto, lo único importante, es mantener el “conchabo”, cueste lo que cueste.

Los dirigentes del conchabo

El centenario partido radical quedó vacío de militantes que no sean rentados (hay alguno que otro suelto, pero no son mayoría). La estructura dirigencial ha quedado totalmente en manos de esos radicales que lo único que ofrecen es un “conchabo” a sus militantes.

Esos dirigentes, que han hecho de su capacidad de generar “conchabos” su fortaleza política y se ven obligados, a su vez, a mantener el estado de las cosas inalterables, porque de modificarse algunas de las variantes políticas, puede ser que pierdan esa capacidad de generar “conchabos” que les da su fortaleza política.
La dirigencia radical, en su gran mayoría, no sabe cómo lidiar con los reclamos populares, no entienden los reclamos porque no escuchan a la gente que dicen representar y no la escuchan, porque de hacerlo, deberían replantear su accionar político.

No tienen vocación de poder, ni sentido de mayoría, lo único que quieren es seguir siendo minoría para seguir manejando el partido a la sombra del poder que les da tener una militancia rentada.

Ser minoría es un gran negocio, gritan a los cuatro vientos sus desacuerdos con los oficialismos de turno para luego, a la sombra de los cuartuchos de poder, negociar todo y ese todo tiene su precio, desde dinero constante y sonante, hasta “conchabos” vitalicios.

Esos dirigentes no quieren que el radicalismo gane ninguna elección, porque de hacerlo, se les termina el negocio. Pero, si a pesar de sus esfuerzos, el radicalismo logra acceder a alguna porción del poder, hacen todo lo necesario para que fracase la misma.
Hay miles de ejemplos de lo que sostengo y eso nadie puede negarlo.

La importancia de los “conchabados”

Los “conchabados” son los militantes rentados que disfrutan de una “ñoquistratura”, hay en todos los partidos políticos, pero el radicalismo tiene el honor de tener a los más antiguos, dado que la mayoría de estos insignes laburantes de la política, han accedido a sus cargos durante la primavera radical del gobierno de Don Raúl.

Los “conchabados” cobran importancia cuando hay internas, son los que le aseguran los votos necesarios para mantener la supremacía partidaria a los dirigentes.

Los “conchabados” te leen el padrón radical para la interna y saben quién es cada uno de los afiliados y a quién votan; es tal el manejo que tienen, que te pueden decir quién va a ganar una interna, aún antes de tomarse la molestia de votar y contar los votos.

Pero, si uno les preguntas cuáles son las reales necesidades del barrio donde viven, sólo atinan a describir realidades de otra época, porque nunca se han parado a dialogar con sus vecinos. No tienen noción de la realidad de la gente con la que conviven. Sólo saben de la interna partidaria y de alguna otra cosita más.

Estos “conchabados”, ante el desenfrenado éxodo de dirigentes y militantes, han quedado al frente de las estructuras partidarias y no saben bien que hacer. Es por eso (principalmente) que el radicalismo ha venido perdiendo elección tras elección y se han alejado de toda posibilidad de convertirse en opción de poder.

El doble mensaje

Los conchabados son especialista en el doble mensaje.
Un reconocido dirigente radical me comentaba, antes de las frustradas elecciones internas, que “Hay que recuperar nuestro partido, tenemos que convocar a todos los radicales a esta gesta. Los que se fueron deben tener la posibilidad de volver a participar de la vida partidaria”.

Todo muy lindo, una convocatoria con mística para la gesta histórica de recuperar el partido, pero ese mismo dirigente, sobre el filo del cierre de las listas de cara a las suspendidas internas del 24 de junio, lo llame para preguntarle cómo habían cerrado las listas, me contestó que “Hicimos un enorme esfuerzo y logramos la unidad”. Asombrado le repregunté: “Pero, si hay dos listas”, a lo que contestó, muy suelto de cuerpo, que “Ah, de eso no sé, yo logré la unidad de mi sector; de la otra lista no sé nada”.

Otros dirigente radical, en plena campaña para las internas suspendidas declaró que “Todos los radicales debemos hacer un esfuerzo para volver a poner en pie nuestro partido” pero al ser invitados para dialogar con el otro sector, en privado, se confiesan: “Yo con esté o con aquél no hablo; para que voy hacerlo si igual ganamos”.

No entienden, son refractarios a todo aquello que este por afuera de su microclima de la interna radical.

Dialogando con una café de por medio, le pregunté hace un par de semanas a un dirigente radical si eran concientes de que el oficialismo matancero esta muy fuerte y que es muy posible que repita, el año entrante, los mismos guarismos que en las últimas elecciones y me contestó sin pensar: “¿Te parece, mira que la gente esta muy descontenta con el Intendente?, pero igual nosotros creo que vamos a meter un Concejal”.

Uno hace una análisis de todos estos dichos y se da cuenta que nos les interesa ganar, van en búsqueda del 10% de los votos que les permita mantener su Concejal, ni siquiera quieren dos Concejales, sólo quieren uno, no vaya a ser que se les desequilibre el mapa de la interna radical.

Los “conchabados” han criticado duramente al Concejal (m/c) y e importante empresario inmobiliario de San Justo, Héctor Echeverría, por sus declaraciones en el NCO dónde analizaba, a pedido del periodista, la situación política local.

Uno de estos “conchabados” me decía que: “Parece oficialista, cómo a resaltar la gestión de gobierno del Intendente”, pero, días después, me entero que ese sector de la interna radical, al cuál pertenece este “conchabado” habría arreglado, con el oficialismo, la continuidad de un dirigente radical al frente de un organismo matancero y que, para que ese arreglo sea posible, estaría dispuesto a presentar una modificación a la norma que rige el funcionamiento del ente en cuestión.

Por un lado, critican ferozmente a alguien de otra línea interna del partido por haber reconocido algunas certezas del gobierno municipal y, por el otro lado arreglan, sin testigos y sin tapujos, flagrantes violaciones al espíritu de una norma que rige un ente que tendría que estar al servicio de todos los matanceros.

¡Correligionarios¡ pónganse las pilas, que de seguir así no les va a quedar otra que ponerle el cartel de se alquila a la sede partidaria y deberán hacerlo, no porque se disolvió la UCR matancera, sino más bien, para que el oficialismo sepa dónde encontrarlos para negociar el contrato de alquiler.

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2 comentarios

  1. vendra la segunda parte, donde se mire a los ex opositores, que de buenas a segundas llegaron de la Mano de DOn Alberto a secretarias o a subsecreterias despues de haber apoyado la campaña de Pinky ¿por ejemplo?

  2. Totalmente de acuerdo! Como radical desde la cuna no me siento identificada con ese radicalismo del negociado y la prebenda.

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