N° de Edición 6960
La Matanza

Reflexión: Carta abierta a las autoridades provinciales, ¿Qué dicen cuando dicen?

MAT2 KARINA

Con profundo dolor mis oídos recibieron días pasados las expresiones más crueles saliendo de la boca de un funcionario. Lamentablemente aún quedan resabios en nuestra sociedad de cierta discriminación hacia el otro y aunque avanzamos tecnológicamente, cada vez me convenzo más que como individuos algunos están en pleno retroceso.

Cuando se vierte tremendo exabrupto no puedo evitar preguntarme ¿qué es lo que quiso comunicar con esa expresión? Porque aunque lleguen las disculpas del caso, como ha sucedido, ese filtro social que todos los seres humanos tenemos y que tiene que ver con la forma en que debemos conducirnos y comportarnos en sociedad, no ha funcionado y lo ha mostrado tal cual es con el agravante de tratarse de un Ministro que no solo debe serlo sino también parecerlo.

Así he aprendido que debe llevarse la función pública y honro de ese modo cada lugar en que me ha tocado desempeñarme. No concibo de ninguna manera que peyorativamente desde un cargo se falte el respeto a nadie.

En tiempos donde nos encontramos con una sociedad muy agresiva lo que menos esperamos de nuestros funcionarios es que se monten en cólera y derramen más violencia verbal con sus expresiones.

Estoy acostumbrada a escuchar de políticos términos como “autista” o el desafortunado “mogólico” del Ministro Granados. Los conozco tanto a él como a su esposa Diputada Nacional, sé de su entrega militante y de su compromiso con la causa peronista, por eso considero que tengo el deber de hacerle saber que como ciudadana y como peronista, me envolvió la vergüenza.

Debemos ser cuidadosos con lo que decimos y cómo nos comunicamos, necesitamos un país en paz, nos merecemos un país en paz, no sumemos más violencia, comencemos a dar el ejemplo. Porque así debe ser. Nuestros funcionarios, nuestros dirigentes son como los padres en una familia. Los ciudadanos serían algo así como los hijos que se miran constantemente en el reflejo del espejo moral que le ofrecen sus padres.

Esta es su responsabilidad, nosotros acompañamos pero para eso deben cumplir con su parte. Si no hay respeto mutuo seguramente nos costará mucho salir adelante.

No solo soy una militante peronista de La Matanza, soy una madre de un adolescente con autismo que aún espera que se reglamente la Ley 13380 (año 2005) que me encargué de impulsar cuando fui Diputada Provincial, aún espero por políticas públicas incluyendo escuelas, hogares, instituciones específicas destinadas a las personas con capacidades mentales diferentes, aún espero mucho, porque ellos no votan pero nosotras las familias sí, mientras tanto, en la espera de realidades, anhelo que mis autoridades respeten a nuestros hijos.

Deberían detenerse un minuto en las manifestaciones de nuestro querido Papa Francisco quien al leer en Asís una carta de un joven con capacidades diferentes de Buenos Aires, finalizó diciendo “en el corazón de este muchacho, están la belleza, el amor, la poesía de Dios que se revela a quien tiene el corazón sencillo, a los pequeños, a los humildes, a quienes a menudo nosotros consideramos los últimos”.

Atentamente.

Karina Gabriela Rocca – La Matanza

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