N° de Edición 7322
La Matanza

Ramos Mejía: Nuevo encuentro Dar por Dar

TESTESTE

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“En la calle de la vida” Avellaneda entre Caseros y Beruti “3 hs para dar algo tuyo y recibir algo suyo”. Proyecto declarado de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura y Educación. Domingo 16 de diciembre desde las 16 hs Sinergia de buena energía:

pag.6y7_darxdar principal· Instalación participativa del nuevo mandala de la serie fusionarse
· Expansión del “Mural Viviente” de cerámica y pintura sobre azulejos
· Intervención de postes y paredes por artistas de la zona
· Armado del árbol de navidad del barrio
· Susurros de poesías
· Recolección de llaves de bronce para la construcción del monumento a la Mujer Originaria
· 16:30 talleres abiertos
· 18:30 hs merienda en la calle, traé lo que quieras para compartir!
· Inauguración de las obras y cierre sorpresa
· Sorteos de premios donados por los negocios del barrio

Mural Viviente

Por Paulina Roucco

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El Mural Viviente es una de las obras comunitarias y participativas de La calle de la vida (Avellaneda entre Caseros y Berutti, Ramos Mejia) Este es un espacio de expresión comunitaria que agrupa intervenciones urbanas participativas de diferentes técnicas y que ha sido declarado de Interès Cultural por la Secretaria de Cultura y Educacion de la Mucicipalidad de La Matanza.

Esta obra nació el 4 de agosto de 2012 y ya tiene alrededor de 70 azulejos y siempre esta creciendo. La próxima expansión se hará el domingo 16 de diciembre a las 16 hs, dia en el que también habrá pintadas, armado del árbol de navidad del barrio e instalación participativa de un nuevo mural-mandala de la serie «Fusionarse, ser uno» son todos-as bienvenidos-as!

Mural Viviente es una obra participativa y comunitaria abierta y en permanente expansión para participar, acercá tu azulejo esmaltado o tu pieza de cerámica inspirada en el tema «La Vida» (15×15 cm) a Avellaneda 1516 Ramos Mejía y desde el 16 de diciembre la verás dentro del mural viviente.
Organiza: grupo Volàre, Paulina Rucco y amigos.
se invita a presenciar, acompañar y-o cooperar con la instalación! se aceptan mate y bizcochitos!

¿Que es la Calle de la vida?

La calle de la vida, en Ramos Mejía

Por Gustavo Felici
Un vecino que quiso “Dar”

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Para quien conoce Ramos Mejia, aquel barrio donde se inicia el oeste del conurbano, sabe que su Avenida de Mayo es su principal camino y que se inicia perpendicular a la gran Avenida Rivadavia en una de las esquinas de la estación del ferrocarril. Andando unas quince cuadras por este camino vertebral -que se va angostando su margen mientras se la descubre- se encuentra la Calle de la Vida.

Así se llama el lugar que se fue auto gestando a partir del taller y de las ideas de una artista de lugar: Paulina Rucco, una vitrofusionista que se fue encargando de que cada idea, sueño y puesta en marcha que brotaba fuese compartida, ampliada, transformada y colectiva. Y también se fue encargando de pasar inadvertida, demostrando una inusual y extraña capacidad y claridad para iniciar, comenzar, disponer y luego dejar que los aportes de todos puedan fluir, entrelazarse, transformarse y generarse por si mismos.

Y así se fueron sucediendo diferentes eventos desde la primavera de 2011 en donde se acercaron y participaron diferentes personas y grupos, de los más variados y coloridos: muralistas, pintores, dibujantes, músicos, poetas, bailarines. Y de los que se preocupan por serlo y de los que se dieron cuenta de que lo eran en el actuar mismo. Vecinos, docentes de diferentes centros culturales, coros de niños, amigos, familiares, curiosos, sonidistas, pochocleros, soltadores de palomas, todos llevan a cada evento –que se genera con una frecuencia que se autoinventa- lo que saben hacer y lo comparten. Y lo hacen porque si, porque esa es la consigna: dar por dar, mientras lo que se va dando vuelve multiplicado.

Y es entonces como la Calle de la Vida fue naciendo y va creciendo: se intervienen sus paredes y sus postes con pintadas, murales, vidrios, dibujos, mensajes, deseos, risas y encuentros. Y va tomando color y vida, que vienen a ser lo mismo. Y todo va sucediendo en un clima de empatía, de solidaridad, de charla, de imaginación, de pura reciprocidad entre pares. Y de autonomía y libertad, que también vienen a ser lo mismo.

Y para el nuevo encuentro, a principios de agosto, la idea madre –que seguro se transformará en el quehacer mismo- se centra en la presentación y terminación de la ultima obra colectiva: una serie de mandalas realizados a partir de los restos de vidrios que dejó la fuerte tormenta de principios de abril y que diferentes personas recuperaron y donaron, buscando reconstruir, recomponer y recrear un nuevo aliento, una nueva manera de andar acompañado luego de tanta destrucción. Algunos quedarán en la Calle de la Vida como un capítulo más de su historia, y otros serán obsequiados, compartidos, viajarán a otros espacios y se quedarán allí como testigos de un trabajo porfiadamente humano, porfiadamente solidario.

En un barrio, en una ciudad y en un país que a lo largo de su historia supo de violencias, de desconfianzas y de oscuridades, la Calle de la Vida en Ramos Mejía invita desde su pequeño lugar, desde su pequeño mundo, a encontrarse, a reconocerse en el otro, a saludarse en la diversidad, a aprender, a respetarse, a convivir, a crear y recrear formas lindas de relacionarse. A compartir con humildad lo que se sabe y a alegrarse por la compañía de otros.

A cualquiera que pasa por allí el color le llama la atención: cuando se levanta la vista hacia las paredes se sospecha en seguida de que algo anda bien, de algunos anduvieron por ahí y de que estaría bueno estar en la próxima. Y si se levanta la vista un poco más seguro andará algún ave en vuelo, planeando, invitando a creer que sólo se trata de eso, de liberar nuestros pájaros.

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