Número de edición 7879
La Matanza

«Todo o nada» una historia de superación matancera

Proyecto laboral. «Todo o nada» es el proyecto laboral creado por una cooperativa de mujeres

Diario NCO dialogó con una de las integrantes del proyecto laboral creado por una cooperativa de mujeres del partido de La Matanza

En el 2020 la llegada de la pandemia producto del coronavirus transformó la vida tal cómo se la conocía hasta el momento y desencadenó una crisis que afectó a las sociedades a nivel mundial.

En ese aspecto la crisis sanitaria trajo consecuencias graves debido a la cantidad de vidas que se cobró y a su vez, también provocó que muchas personas se quedaron sin trabajo y tuvieran que enfrentar la angustia y la incertidumbre que imponía el contexto.

Sin embargo, tal como plantea el presagio «crisis es oportunidad», muchas personas ante las adversidades qué suponía la situación invirtieron su esfuerzo, compromiso ingenio, creatividad y constancia para poder encontrar alternativas que les permitieran hacer frente a los embates económicos desencadenados por la crisis del Covid.

En ese sentido, Diario NCO tuvo la oportunidad de dialogar con Débora Ceballos, una de las integrantes de la iniciativa conocida como «Todo o nada», un bar confitería que inauguró local recientemente en el Shopping de González Catán, localidad del partido bonaerense de La Matanza, y que surgió a partir de la cooperativa conformada por cuatro mujeres emprendedoras.

Enfrentar las adversidades

 En lo que respecta a la historia y la manera cómo surgió «Todo o nada», la entrevistada explicó y recordó que «por el 2020 cuando cerró todo por la pandemia y fueron los 15 días de aislamiento que terminaron siendo para los shoppings nueve meses, en la vuelta nos encontramos con que aceptábamos la indemnización o nos quedábamos sin trabajo».

En ese ese entonces, las cuatro jóvenes eran empleadas en un bar y ante el contexto que imponía la emergencia sanitaria se quedaron sin trabajo en plena pandemia. El jefe no les podía pagar ni la indemnización y tuvieron que tomar una decisión compleja.

En tanto que su jefe de ese entonces no podía pagarles la indemnización, se estableció que el grupo de chicas tenía la posibilidad de firmar la renuncia a cambio del mobiliario.

Ante esta situación límite en la que se encontraban, las socias fundadoras del proyecto actual: Débora Ceballos (González Catán), Nadia Galarza (Pontevedra), Karen Horodeski (Gregorio de Laferrere) y Wanda Chávez (Isidro Casanova), tuvieron que tomar una decisión

«Fue arriesgarnos, firmar la renuncia con mucho miedo de que sea una estafa y que no existiera el contrato de verdad de que nos cedían todo lo del local, pero al final fue como nos dijeron y tuvimos esa suerte, pero nos quedamos con el local con solamente las heladeras», manifestó y subrayó Ceballos.

De esta manera, las jóvenes trabajadoras tuvieron que empezar todo desde cero, ya que de acuerdo con lo expresado por la entrevistada «no teníamos cafetera, ni mercadería, ni proveedores».

En ese sentido, la integrante de la cooperativa de mujeres matancera recordó y amplió: «No teníamos ni cafetera y como no contábamos con monotributo no nos querían alquilar».

Unidas contra viento y marea

 En línea con expuesto anteriormente acerca de cómo el hecho de haberse quedado sin trabajo tener que buscar una forma de salir adelante fue un factor clave para poner en marcha el proyecto que resultó en «Todo o nada», la entrevistada dio detalles acerca de cómo se desarrolló el proceso para crear la iniciativa.

«Nos pusimos en campaña de decir a ver cómo podemos empezar a hacer plata, a salir y como teníamos licuadoras, compramos leche y pedimos agua al sodero que pasa por el shopping y empezamos vendiendo licuados», detalló Ceballos.

En ese aspecto, la joven añadió que «comprábamos harina y manteca y hacíamos budines, muffins y bizcochuelos. Recién a los meses pudimos alquilar una cafetera, pagamos deudas que dejó nuestro ex jefe para volver a tener los proveedores. Costó mucho, pero pudimos”.

Asimismo, la emprendedora se refirió a los esfuerzos que tuvieron que hacer junto a sus socias para lograr que el proyecto avanzará y así aseguró y recordó: «Los primeros meses fueron remarla».

«Hasta que pudimos conseguir la cafetera y nos salió el monotributo fueron meses muy duros, pero por suerte encontramos gente que creyó en nuestro potencial y que nos apoyó», manifestó y agradeció una de las fundadoras de «Todo o nada».

En ese sentido, la entrevistada también quiso destacar que «una de las personas que más creyó en nosotras fue el dueño del shopping que nos impulsó a que nos animemos a llegar a estar a donde estamos. Nos dio tiempo, nos dejó acomodarnos hasta que pudimos firmar un contrato y nos cobraba el alquiler, solo las expensas».

Fuente fotografía: prensa Todo o nada

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