N° de Edición 7420
La Matanza

Profundo desacuerdo con la gestión del Intendente

TESTESTE
Profundo desacuerdo con la gestión del Intendente

Espinoza prioriza la especulación financiera y el gasto electoral mientras empeoran las condiciones de vida de todos los matanceros

Por Mesa Política de Juntos por el Cambio La Matanza
Comunicado de prensa

La Mesa Política de Juntos por el Cambio La Matanza expresa, en ocasión del trabajo sobre la Memoria General Anual del Ejercicio Económico del año 2020, su profundo desacuerdo con la gestión del Intendente Fernando Espinoza y las prioridades que la animan.

A diferencia de lo que cualquier observador ajeno podría inferir, estamos en condiciones de asegurar, en base al análisis de la ejecución presupuestaria y la evolución de las inversiones dispuestas por el Ejecutivo Municipal, que La Matanza es un distrito superavitario y financieramente exitoso. Uno que sumerge a su población en condiciones indignas de vida pese a contar con recursos suficientes, no solo para aliviar el padecimiento actual, sino para activar políticas públicas necesarias para desarrollar las distintas localidades que conforman su territorio.

Fernando Espinoza esgrime la excusa de la escasez presupuestaria contrapuesta a las deficiencias visibles de administración. Sin embargo, el monto del presupuesto de Recursos y Gastos del año 2020 aprobado por el Concejo Deliberante muestra una subejecución del 25%. A partir de esto podemos concluir que para el Intendente el nivel de servicios prestado a los vecinos es adecuado.

Subejecución que, desagregada por programas específicos, evidencia el abandono al que somete a los habitantes de distrito en un ejercicio en cual todos los sectores socioeconómicos, productivos y comerciales han padecido duramente las consecuencias de la pandemia y una cuarentena poco inteligente. Es incomprensible encontrar en los registros contables importantísimos montos no ejecutados en rubros como salud, educación y tecnología, adultos mayores, infraestructura urbana, seguridad y protección ciudadana ante los incontables reclamos de los vecinos. Del mismo modo, es inconcebible que a los cuantiosos saldos favorables entre ingresos y egresos se los destine a engrosar los plazos fijos y los bonos dolarizados, inversiones voluminosas que conviven con demandas  básicas, decadencia infraestructural y descuido de las prioridades más acuciantes.

Esto es exactamente lo que se verifica en la injusta, indigna y mal administrada La Matanza durante la gestión de Espinoza. Un gobierno absolutamente ausente salvo, como vemos, para atender la especulación financiera y la rancia construcción proselitista. Al ver las condiciones de vida de la población, a partir del conocimiento de estos datos, no hay margen para asociarlas a otra cosa que a la voluntad del Intendente.  En La Matanza, la pobreza y la precariedad son una decisión política.

 

Apuntalamos esas conclusiones con datos concretos surgidos del análisis presupuestario:

En Educación y Tecnología se dejaron de invertir $568 millones, un 28% menos de lo aprobado en el presupuesto de casi $2.038 millones.

A nadie le caben dudas que el 2020 fue un año muy singular en Salud. Pese a eso, sus principales programas dejaron de contar con el 40% de lo aprobado: se subejecutaron $395 millones de los más de $983 millones dispuestos.

Teniendo fondos en el banco por casi $10.000 millones, destinar sólo $18 millones para asistir a nuestros adultos mayores ya constituye una inmoralidad. No gastar siquiera eso ya no se puede calificar. De esos programas no se usó el 26,4%.

Aunque es algo que toda la población lamentablemente descubrió, el análisis presupuestario demuestra  que los programas de Seguridad y Protección Ciudadana no son una prioridad para Espinoza.  Del monto asignado de casi $1.000 millones, no se utilizó el 69%. Es posible visualizar cuánto podría mejorar el abordaje de esta problemática que desvela a la población con un intendente presente y comprometido con su responsabilidad.

Si algo falta en nuestro distrito es Infraestructura Urbana. Podría conjeturarse que en ese rubro con incalculables obras pendientes los presupuestos están tensionados al máximo. No es así. Espinoza no utilizó $ 3.750 millones, el 53% de lo que disponía.

En intereses, durante todo el 2020, se ganaron $2.280 millones. El déficit fiscal no existe para Espinoza: los ingresos reales del año pasado fueron  $27.280 millones y los gastos fueron $ 24.229. La diferencia entre lo recaudado y lo erogado es $ 3.051 millones.

En aquel 1° de enero de 2020,  sin la preocupación del  COVID,  la inversión financiera en plazos fijos y bonos dolarizados era de $ 8.002 millones. Podría esperarse que los inesperados gastos a los que sometió la pandemia a gobiernos responsables se reflejara en el balance final, pero eso no sucedió en La Matanza: al llegar al 31 de diciembre se contaban $ 9.655 millones en las arcas oficiales. Un incremento de $ 1.652 millones.

 

En los tres meses informados por lo que va del año la tendencia no cambia, al contrario. La inversión acumulada en plazos fijos y en bonos pasó  de  aquellos $ 9.655 millones a $ 11.592 millones. Casi $ 2.000 millones de incremento. En cuanto a los ingresos del primer trimestre 2021, cualquier interesado en revisar las publicaciones oficiales puede verificar que alcanzaron los $ 8.698 millones. Los gastos  fueron $ 6.730 millones. Un superávit de otros  $1.967 millones, que es un monto prácticamente igual al incremento de las inversiones en plazo fijo. Espinoza decide especular financieramente  en lugar de resolver las necesidades de todos los matanceros.

Fotos : Archivo NCO

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