N° de Edición 7358
La Matanza

«Pesadillas del más acá»: el fenómeno de la parálisis del sueño

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«Pesadillas del más acá»: el fenómeno de la parálisis del sueño

Las principales características del mencionado trastorno tienen que ver con la imposibilidad de moverse, el experimentar alucinaciones y sentimientos de pánico y angustia.

BELÉN MOGNO

Uno de los momentos más importantes del día para todas las personas tiene que ver con el acostarse a dormir, es el momento en el que el descanso físico y mental permite reponer el desgaste de la rutina cotidiana.

Ese momento también puede convertirse en la invitación a un mundo distinto, cuando las personas tienen las posibilidad de recordar sus sueños, aunque cabe mencionar que esas experiencias no siempre resultan placenteras.

En ese contexto, un problema que puede surgir tiene que ver con que una persona tenga una pesadilla y de pronto, al despertar, descubre que eso que lo aterraba se hizo realidad y sin embargo, la imposibilidad de moverse no deja que pueda escapar; ese fenómeno tiene un nombre: parálisis del sueño.

Al respecto, Diario NCO tuvo la oportunidad de dialogar con la psicóloga, Marcela Avezzano, para conocer detalles acerca de qué consiste estas pesadillas que atraviesan la muralla del sueño y pasan al plano consciente.

¿Qué implica el fenómeno?

En relación a lo que refieren estos episodios, Avezzano explicó: «La parálisis del sueño o PS (por sus siglas) es un trastorno caracterizado por un estado consciente de inmovilidad involuntaria».

Asimismo, la psicóloga agregó y precisó que «el DSM IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 1994), se encuentra tipificado como un trastorno primario del sueño, porque no es consecuencia de una enfermedad mental, sustancias o enfermedad médica».

«Este trastorno surge como efecto de alteraciones internas de los mecanismos del ciclo sueño-vigilia, y esto es lo que resulta interesante desde el punto de vista psicológico ya que aparece en un estado intermedio entre ambos», indicó la entrevistada.

Factores de incidencia

Por otra parte y vinculado a los causantes de la parálisis del sueño Avezzano explicó y detalló que: «dentro de los factores predisponentes se encuentran, generalmente, una mala higiene del sueño»

En ese sentido, la especialista aclaró: «La mala higiene del sueño acompañada de malos hábitos del mismo, ocasionados por una situación estresante o que genera mucho cansancio y también el desfase horario y dormir en posición supina (boca arriba), son factores predisponentes según la clasificación mencionada».

«El uso excesivo de estimulantes y ciertos componentes en medicamentos indicados para trastornos de Déficit de atención o demencias que pueden generar y/o facilitar la manifestación del trastorno», comentó y destacó la terapeuta.

Duración de los episodios

Por otro lado y ante la consulta con respecto a con qué frecuencia puede producirse la parálisis del sueño, la psicóloga informó y citó que «según el DMS IV pueden categorizarse según su frecuencia  y duración en tres niveles».

«Leve: menos de una vez al mes; moderado: más de una vez al mes pero menos que una vez a la semana y grave: al menos una vez por semana», añadió y puntualizó la profesional en cuanto al grado de clasificación del mencionado trastorno del sueño.

En línea con este planteamiento, la entrevistada también hizo referencia al tiempo de duración de los episodios de parálisis del sueño y en relación a ello especificó que «la categorización es aguda: un mes o menos; subaguda: más de un mes pero menos de seis meses y crónica: seis meses o más».

¿A quiénes afecta?

Por otra parte, la terapeuta aludió a aquellos/as que pueden padecer parálisis del sueño y dio detalles con respecto a si hay algún grupo etario que esté más propenso a experimentarla.

En ese sentido, Avezzano detalló: «La edad más común donde aparecen por primera vez los síntomas, según investigaciones realizadas, es  la adolescencia, aunque no se especifica el motivo».

En línea con el planteamiento expuesto anteriormente, la especialista remarcó que «eso es un punto interesante si pensamos dicha etapa como de cambios significativos a nivel orgánico (pubertad) como desde sus implicancias psíquicas».

En vinculación acerca de las etapas de la edad en las que se puede producir un episodio de parálisis del sueño, la entrevistada agregó: «También puede registrarse su inicio en la infancia o en edades más adultas, siendo más extraño en la vejez».

La identificación de los casos

En lo que refiere a cómo se diagnostica que una persona sufre de parálisis del sueño, la profesional señaló que «los criterios para los diagnósticos apuntan a diferenciar dicho trastorno de otras problemáticas asociadas al sueño por ejemplo la cataplejía que es un síntoma propio de la Narcolepsia».

«Según el DSM IV los criterios son que el paciente se queja de no poder mover el tronco o extremidades en el sueño, al dormirse o despertar y breves episodios de parálisis del músculo esquelético parcial o completo se encuentran presentes», citó la psicóloga.

Asimismo, la entrevistada también mencionó: «Los episodios pueden estar asociados con alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas; El monitoreo polisomnográfico muestra al menos una de las siguientes situaciones: supresión del tono muscular, un período de sueño REM de comienzo, o sueño REM disociado».

En este sentido y vinculado a lo expuesto, la terapeuta también destacó como criterio para el diagnóstico de parálisis del sueño el hecho de que «los síntomas no están relacionados con otros trastornos médicos o mentales (Por ejemplo, la histeria o parálisis hipopotasémica)».

Síntomas y tratamiento

En lo que respecta a los síntomas que pueden derivar de un episodio de parálisis del sueño, Avezzano enumeró: «Parálisis muscular e imposibilidad de reaccionar: puede durar desde algunos segundos a varios minutos; alteraciones perceptivas y sensoriales, alucinaciones y gran sentimiento de angustia».

En cuanto al tratamiento que se puede hacer, la psicóloga informó que «el abordaje desde el dispositivo psicológico varía según las corrientes teóricas y las herramientas de intervención».

«Desde el psicoanálisis no existe una modalidad específica para el abordaje de dicho trastorno. Resulta necesaria la interconsulta y articulación con áreas del campo de la medicina (psiquiatría, neurología) cuya especificidad apunta al tratamiento de los síntomas físicos y fisiológicos», puntualizó la profesional.

Asimismo y respecto a la función del psicoanálisis, la especialista planteó que «podría pensarse como un abordaje complementario y solidario con el tratamiento específico que apunta a la escucha del sujeto que padece, haciendo foco en la singularidad del paciente y en el caso por caso».

A su vez y ligado al desarrollo del tratamiento, la entrevistada precisó: «Se intentará ubicar puntos de angustia para pensar una dirección de la cura que permita al sujeto que padece dicho trastorno poder pensarse más allá de su “ enfermedad” , más allá de la etiqueta diagnóstica».

Recomendaciones profesionales

Por otro lado y ante la consulta sobre las sugerencias clínicas que se le da a una persona que padece este trastorno, Avezzano explicó que «dependiendo el enfoque y disciplina».

«Desde el punto de vista clínico – médico, luego de su evaluación y diagnóstico se pueden indicar terapias alternativas que trabajen con técnicas de relajación muscular, meditación», indicó la terapeuta.

Asimismo, la entrevistada también informó y detalló: «Se puede indicar tratamiento psicológico para abordar los efectos subjetivos de dicho trastornos. Los mismos pueden resultar traumáticos y generar sentimientos asociados al terror (especialmente ante la presencia de alucinaciones)».

«También pueden ser sentimientos asociados a la angustia, apatía general, agresividad, alteraciones en la rutina diaria, dificultad para relacionarse con otros, ansiedad, sentimientos de confusión y depresión», añadió la profesional.

Sin embargo y para finalizar la entrevistada volvió a hacer hincapié en que «lo principal es que no es consecuencia de una enfermedad mental, sustancias o enfermedad médica sino efecto de alteraciones internas de los mecanismos del ciclo sueño-vigilia».

Fuentes fotografías: medicalnewstoday.com y losreplicantes.com

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