N° de Edición 7269
La Matanza

 “Mi eterna murga”, un comedor comunitario que asiste a cientos de niños y niñas matanceras sin ayuda del Estado

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 “Mi eterna murga”, un comedor comunitario que asiste a cientos de niños y niñas matanceras sin ayuda del Estado.

Este espacio sin afiliación política hace un gran esfuerzo para tratar de paliar y atender las necesidades alimenticias en la infancia y adultes en un contexto de crisis social y económica.

La realidad en los barrios del Conurbano bonaerense es dura. La crisis ha golpeado fuerte a los sectores más vulnerables, pero, donde no llega el Estado, están las organizaciones no gubernamentales que asisten como pueden a cientos de personas.

Este es el caso de “Mi eterna murga”, un lugar en el barrio La Loma de Gregorio de Laferrere que recibe a un número aproximado de 200 chicos por día y les brinda un plato de comida. Marcela Leguizamón, miembro del espacio, explicó que “el hambre y las necesidades en el merendero son muchas y día a día”.

En comunicación con Radio Federal, Marcela sostuvo: “Desde este lugarcito se les da la tranquilidad con los alimentos que dona la gente. Alimentos que nos están haciendo cada vez más falta, pero bueno, esa es la lucha del día a día”.

En un contexto de desocupación e inflación, sostener el espacio se les hace difícil, ya que no cuentan con la ayuda de ningún partido político y tampoco del municipio. Por lo que para poder llevarlo adelante deben realizar rifas y hacer campañas para recibir donaciones.

“Tenemos alrededor de 200 chicos en el merendero solamente. Las dos veces que hacemos la cena no nos alcanza, porque es de nuestro bolsillo, es de rifas, es a como se pueda, a como lleguemos”, lamentó.

Marcela explicó que es muy difícil conseguir trabajo en este tiempo, pero que desde el merendero tratan de que las personas no desistan y no decaigan, ya que, si “los chicos ven a sus papás mal, ellos están mal”.

En este sentido, la vecina matancera explicó que las familias que asisten a “Mi eterna murga” están desocupadas, así que las rifas también son para “cargar la Sube” de los papás o mamás que necesitan salir a buscar trabajo.

Fiestas sin tristeza

Por las fiestas, el 21 pasado, realizaron un evento navideño para que los niños y niñas recibieran un poco de alegría. Rifas, donaciones de juguetes, alimentos y golosinas, fueron algunas de las cosas que hicieron para que ese día los chicos disfruten.

“Es tratar de que ellos saquen un poco esa tristeza que llevan dentro, del que llega navidad y ellos esperan un juguete. Llega navidad y ellos esperan alguna diversión, que su familia tenga trabajo, que estén todos bien”, indicó Marcela.

Si bien la situación actual del país no es buena y los índices de pobreza superan el 34 por ciento, la vecina expresó: “la verdad es que queremos y tenemos esperanza de que cambie algo, porque venimos tironeando muchísimo”.

Y agregó: “Estamos haciendo esto con mucho sacrificio, como decimos siempre, nosotros no tenemos banderas políticas, pero trabajamos con sacrificio y respeto. Nuestra máxima preocupación es que no decaigan los chicos”.

Sin presencia del Estado

Las colaboradoras de “Mi eterna murga” realizan un trabajo que no solo abarca la nutrición, sino que también acompañan a las familias del merendero cuando deber hacer trámites en el Anses y en el registro de las personas cuando deben tramitar el DNI.

En este sentido, Marcela explicó: “es la falta de comunicación del Estado con las familias, es la falta de recursos, es la falta de todo. Nosotros tratamos de sostener con esto, que tengan un espacio donde puedan sentirse contenidos”.

Además, la vecina sostuvo que las autoridades municipales de La Matanza nunca atendieron sus reclamos y les pidió que les “abran las puertas” para que puedan ver cómo se vive el día a día en los barrios.

El pan de cada día

El pedido de colaboración no se limita a las fiestas de fin de año, ya que las necesidades tan básicas como los alimentos deben ser cubiertas todos los días, y por eso las donaciones que requiere el merendero son continuas.

Marcela remarcó que para “combatir la pobreza” el Gobierno debe articular con las organizaciones barriales y comedores comunitarios, que no deben seguir desamparando a los niños, niñas ni adultos mayores.

Para colaborar con “Mi eterna murga” se puede contactar a Marcela Leguizamón por medio de Facebook “Merendero comunitario Mi eterna murga”, o alcanzando las donaciones a la calle Carcarañá 6899, barrio La Loma, Gregorio de Laferrere o llamando al 11-2275-3615.

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