N° de Edición 6896
La Matanza

Máximo Kirchner Se Reunió Con Intendentes Y Hablaron Sobre La Estrategia Para 2015

CAB4 MAXIMO

El intendente de Ituzaingó,Alberto Deslcalzo; el jefe comunal de Tres de Febrero, Hugo Curto; y sus pares de La Matanza,Fernando Espinoza y Avellaneda; Jorge Ferraresi, fueron los hombres del conurbano elegidos para estar ahí

La convocatoria generó sorpresa. Los intendentes invitados a un asado en la Quinta de Olivos pero sin la Presidente de la Nación. Así fue como uno a uno, cuatro barones del conurbano bonaerense recibieron el llamado y la convocatoria. ¿El anfitrión? Máximo Kirchner. Esta cena-asado que se realizó en la quinta presidencial, se ejecutó un viernes a la noche, hace cuatro semanas y fue confirmada por dos integrantes de esa reducida lista de invitados. El intendente de Ituzaingó,Alberto Deslcalzo; el jefe comunal de Tres de Febrero, Hugo Curto; y sus pares de La Matanza,Fernando Espinoza y Avellaneda; Jorge Ferraresi, fueron los hombres del conurbano elegidos para estar ahí.

Cuando llegaron al quincho principal de Olivos, los estaban esperando Máximo, junto a los diputados nacionales; Eduardo “Wado” De PedroAndrés “El Cuervo” Larroque y el diputado provincial, José Ottavis. En el asado “bien regado”, según contó uno de los asistentes, el hijo presidencial se dedicó a escuchar en boca de los intendentes cuáles son los problemas políticos de la provincia de Buenos Aires y se habló de la relación con el gobernador bonaerense, Daniel Scioli y de cómo frenar el crecimiento del candidato del Frente Renovador, Sergio Massa.

En lugar de hablar de política, que era lo que Máximo quería, los intendentes sólo querían pedir fondos y obras. Así está el presente del PJ“, explicó a este medio un diputado nacional. En el medio de la reunión, la sorpresa la dio la Presidente de la Nación, que pasó unos minutos a saludar a cada uno de los presentes. “Con Máximo está todo muy bien. No te puedo contar más, lo que si te digo es que además hubo otros encuentros privados mano a mano de él con cada uno de nosotros”, aclaró a Infobae uno de los jefes del PJ que participó de la cena. Máximo le pidió a los intendentes “lealtad” y “jugar a fondo”. También solicitó que se apoyen entre ellos y que respalden a los candidatos y gobernadores que pueden ganar en distritos que están en manos de la oposición.

Luego del saludo de Cristina, muy rápido y ejecutivo, el que se sumó al asado fue el ministro de Economía, Axel Kicillof. Él se encargó de hablar los últimos 20 minutos. Explicó su mirada económica y cuál es el panorama que se viene para el 2015. “Nos explicó que el año que viene la economía será distinta. Avisó que va a existir un acuerdo con los Fondos Buitres, que llegará financiamiento externo y que van haber obras para los intendentes, que de eso nos quedemos tranquilos“, sostuvo uno de los cuatro barones que participó del asado. “Está convencido que al mejorar la economía, el escenario político cambia y con eso vamos a ganar las elecciones“, agregó.

Según los distintos relatos, Máximo está dispuesto a ocupar el lugar que dejó su padre en términos de la relación entre los intendentes y el Ejecutivo nacional. “Quiere ser el interlocutor válido con su madre y así evitar que otros se lleven ese pergamino”, sentenció un viejo operador del peronismo, con gran relación con la mesa chica de la Casa Rosada. Lo que viene dentro del kirchnerismo es la pelea por quién será el elegido para llevar adelante la representación de la continuidad del proyecto.

El relato de todos los testigos es contundente y el mensaje que se bajó en la Quinta de olivos fue uno: “El candidato va a ser Scioli pero no se la hagamos fácil”. Esta frase tiene un significado: por ahora, las críticas y los codazos a la gestión sciolista continuarán hasta que arranque la última etapa de las definiciones de cara a la campaña presidencial. En este contexto aparece una nueva instancia que es la coexistencia entre el kirchnerismo duro y el armado “naranja” del sciolismoLa intención de La Campora es que el kirchnerismo ponga al vicepresidente, como ya se hizo en el 2011 con Gabriel Mariotto en la provincia de Buenos Aires. De la cena en la Quinta de Olivos, para los intendentes se puede desprender un mensaje: que la primera intención es que la fórmula sea Daniel Scioli-Axel Kiciloff. Al sciolismo la sola idea de esa dupla le genera dolores de cabeza por que creen que Kiciloff “es pianta votos”. “Habló muy seguro, prácticamente siendo el vocero de las políticas de Presidencia. Máximo lo escuchó y apenas lo interrumpió“, fue el relato sobre el cierre de Kiciloff en la residencia presidencial.

Lo que si se descartó es la posibilidad de un desembarco de Máximo en la provincia de Buenos Aires. “El quiere ser candidato en Río Gallegos y está construyendo mucho ahí. Le pide cosas a todos los ministros para poder bajar a Gallegos con soluciones y mostrando autonomía y gestión”, agregan. El hijo de Néstor y Cristina prometió que no será el único asado y ya está armando una nueva lista de convocados: el “Mundial” de la política lo juega el año que viene y quiere saber con qué plantel cuenta.

Fuente: Convenio NCO-Multimedios Prisma

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  1. Este artículo pertenece al libro «Aguafuertes porteñas»

    ¿Quiere ser Usted diputado?

    Por Roberto Arlt

    Si usted quiere ser diputado, no hable en favor de las remolachas, del petróleo, del trigo, del impuesto a la renta; no hable de fidelidad a la Constitución, al país; no hable de defensa del obrero, del empleado y del niño. No; si usted quiere ser diputado, exclame por todas partes:

    -Soy un ladrón, he robado… he robado todo lo que he podido y siempre.

    Enternecimiento

    Así se expresa un aspirante a diputado en una novela de Octavio Mir­beau, El jardín de los suplicios.

    Y si usted es aspirante a candidato a diputado, siga el consejo. Ex­clamé por todas partes:

    -He robado, he robado.

    La gente se enternece frente a tanta sinceridad. Y ahora le explicaré. Todos los sinvergüenzas que aspiran a chuparle la sangre al país y a ven­derlo a empresas extranjeras, todos los sinvergüenzas del pasado, el pre­sente y el futuro, tuvieron la mala costumbre de hablar a la gente de su honestidad. Ellos “eran honestos”. “Ellos aspiraban a desempeñar una administración honesta.” Hablaron tanto de honestidad, que no había pulgada cuadrada en el suelo donde se quisiera escupir, que no se escu­piera de paso a la honestidad. Embaldosaron y empedraron a la ciudad de honestidad. La palabra honestidad ha estado y está en la boca de cual­quier atorrante que se para en el primer guardacantón y exclama que “el país necesita gente honesta”. No hay prontuariado con antecedentes de fiscal de mesa y de subsecretario de comité que no hable de “honradez”. En definitiva, sobre el país se ha desatado tal catarata de honestidad, que ya no se encuentra un solo pillo auténtico. No hay malandrino que alar­dee de serlo. No hay ladrón que se enorgullezca de su profesión. Y la gen­te, el público, harto de macanas, no quiere saber nada de conferencias. Ahora, yo que conozco un poco a nuestro público y a los que aspiran a ser candidatos a diputados, les propondré el siguiente discurso. Creo que sería de un éxito definitivo.

    Discurso que tendría éxito

    He aquí el texto del discurso:

    Señores:

    Aspiro a ser diputado, porque aspiro a robar en grande y a “aco­modarme” mejor.

    Mi finalidad no es salvar al país de la ruina en la que lo han hundi­do las anteriores administraciones de compinches sinvergüenzas; no, se­ñores, no es ese mi elemental propósito, sino que, íntima y ardorosamen­te, deseo contribuir al trabajo de saqueo con que se vacían las arcas del Estado, aspiración noble que ustedes tienen que comprender es la más intensa y efectiva que guarda el corazón de todo hombre que se presenta a candidato a diputado.

    Robar no es fácil, señores. Para robar se necesitan determinadas condiciones que creo no tienen mis rivales. Ante todo, se necesita ser un cínico perfecto, y yo lo soy, no lo duden, señores. En segundo término, se necesita ser un traidor, y yo también lo soy, señores. Saber venderse oportunamente, no desvergonzadamente, sino “evolutivamente”. Me per­mito el lujo de inventar el término que será un sustitutivo de traición, so­bre todo necesario en estos tiempos en que vender el país al mejor postor es un trabajo arduo e ímprobo, porque tengo entendido, caballeros, que nuestra posición, es decir, la posición del país no encuentra postor ni por un plato de lentejas en el actual momento histórico y trascendental. Y créanme, señores, yo seré un ladrón, pero antes de vender el país por un plato de lentejas, créanlo…, prefiero ser honrado. Abarquen la magni­tud de mi sacrificio y se darán cuenta de que soy un perfecto candidato a diputado.

    Cierto es que quiero robar, pero ¿quién no quiere robar? Díganme ustedes quién es el desfachatado que en estos momentos de confusión no quiere robar. Si ese hombre honrado existe, yo me dejo crucificar. Mis camaradas también quieren robar, es cierto, pero no saben robar. Vende­rán al país por una bicoca, y eso es injusto. Yo venderé a mi patria, pero bien vendida. Ustedes saben que las arcas del Estado están enjutas, es de­cir, que no tienen un mal cobre para satisfacer la deuda externa; pues bien, yo remataré al país en cien mensualidades, de Ushuaia hasta el Chaco bo­liviano, y no sólo traficaré el Estado, sino que me acomodaré con comer­ciantes, con falsificadores de alimentos, con concesionarios; adquiriré ar­mas inofensivas para el Estado, lo cual es un medio más eficaz de evitar la guerra que teniendo armas de ofensiva efectiva, le regatearé el pienso al caballo del comisario y el bodrio al habitante de la cárcel, y carteles, impuestos a las moscas y a los perros, ladrillos y adoquines… ¡Lo que no robaré yo, señores! ¿Qué es lo que no robaré?, díganme ustedes. Y si ustedes son capaces de enumerarme una sola materia en la cual yo no sea capaz de robar, renuncio “ipso facto” a mi candidatura…

    Piénsenlo aunque sea un minuto, señores ciudadanos. Piénsenlo. Yo he robado. Soy un gran ladrón. Y si ustedes no creen en mi palabra, vayan al Departamento de Policía y consulten mi prontuario. Verán qué performance tengo. He sido detenido en averiguación de antecedentes co­mo treinta veces; por portación de armas -que no llevaba- otras tan­tas, luego me regeneré y desempeñé la tarea de grupí, rematador falluto, corredor, pequero, extorsionista, encubridor, agente de investigaciones, ayudante de pequero porque me exoneraron de investigaciones; fui luego agente judicial, presidente de comité parroquial, convencional, he vendi­do quinielas, he sido, a veces, padre de pobres y madre de huérfanas, tuve comercio y quebré, fui acusado de incendio intencional de otro bolichito que tuve… Señores, si no me creen, vayan al Departamen­to… verán ustedes que yo soy el único entre todos esos hipócritas que quieren salvar al país, el absolutamente único que puede rematar la última pulgada de tierra argentina… Incluso, me propongo vender el Congreso e instalar un conventillo o casa de departamento en el Pa­lacio de Justicia, porque si yo ando en libertad es que no hay justicia, señores…

    Con este discurso, la matan o lo eligen presidente de la República.

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