N° de Edición 6960
La Matanza

Lo despidieron porque donaba alimento a comedores comunitarios

Lo despidieron porque donaba alimento a comedores comunitarios.

La fábrica Villa D´agri (Dr.Ignacio Arieta 4108, San justo) echó a uno de sus empleados porque los dos kilos de pastas que percibía semanalmente los entregaba a un merendero de Ciudad Evita.

Argumentaron que se violó la normativa de la empresa porque la acción era compartida a través de las redes sociales.

Pueden existir miles de razones para ser despedido, pero uno jamás creería que la solidaridad sería una de ellas y eso fue lo que le pasó Osvaldo Scavone quien, durante seis años, trabajó para Villa D´agri y siempre cumpliendo en sus responsabilidades.

Desde la fábrica sostuvieron que el motivo fue que “se publicaron fotos que comprometen a la empresa, apareciendo ciertas marcas de relevancia ella produce”, eso fue lo que indicó Scavone a Mañana Sylvestre.

En este sentido, la infracción cometida por el ahora exempleado fue lo que justificó su despido, pero para él esto no es así ya que lo que se prohíbe son imágenes dentro de las instalaciones y esto sucedió afuera de la misma y ni siquiera fue Scavone quien difundió imágenes de las donaciones.

“En este caso le dije (al encargado) que se fijara que esas fotos son de una donación y que yo no subí las fotos, sino que las publicó el comedor en agradecimiento”, contó y también señaló que aceptó la decisión manera pacífica y realizar un juicio laboral no es algo que tenga en mente.

“Yo no entendía nada, pero le dije ´me voy no, tengo ningún problema´; solo quiero que me indemnicen y yo sigo mi camino. Fui artesano toda mi vida, haciendo juguetes de madera, volveré a eso o sino buscaré trabajo por los dos años que me faltan para jubilarme”, agregó.

La solidaridad como prioridad

Naturalmente, la situación tiene muy angustiado al trabajador ya que aún no obtuvo algún tipo de respuesta por parte de Villa D´angri sobre cuándo recibirá la liquidación que le corresponde por los años trabajados, pero también insistió que los comedores necesitan de gran ayuda.

Particularmente, Scavone comenzó haciendo la entrega de las pastas a “El Lucero” un merendero de Villa Celina, luego, por ciertos problemas que tuvo el lugar con la parte de la cocina, los alimentos los empezó a donar a “Rayito de Luz”, comedor en Ciudad Evita.

Esta movida comenzó así: “Los dos kilos me daban por semana los empecé y a dar a quienes me cruzaba cartoneando.  Después empecé a acumular y comencé a buscar un comedor y encontré uno llamado El Lucero que necesita mucha ayuda”.

“Cuando vi que algunos compañeros no llevaban las pastas, empecé a decirles que seguro alguien cercano a ellos está sin trabajo y que se las dieran o si no me las dieran y yo las acercaba a un comedor”, añadió.

Fue de este modo, que Scavone lograba juntar una buena cantidad que luego las acercaba para solidarizarse con estos centros y pidió que los comedores compartan en sus cuentas de Facebook cada vez que hacían uso de los productos de manera que comprobaran que era verídica la intención de ayuda.

No imaginó que eso lo perjudicaría y hoy quedara desempleado, aunque, por otra parte, se mostró agradecido con la empresa que le dio la posibilidad de empleo cuando él tenía 56 años, un momento en el que se dificulta conseguir un puesto en el mercado laboral.

La postura de Villa D´angri

En las últimas horas, la famosa fábrica de pastas emitió un comunicado en el que se defendió de la difusión de los hechos aclarando que “en vista a las manifestaciones y que se han hecho de público conocimiento”, la compañía tiene “un fuerte compromiso social desde sus inicios”.

En el documento afirmaron, además, que la compañía “participa activamente con diferentes entidades sociales”, ayudando así “a más de 50 comedores en el partido de La Matanza, por lo que un hecho solidario lejos está de ser un motivo de despido de un trabajador”.

Respecto a lo que pasará con Rayito de Luz, el comedor con el que colaboraba Scavone, Villa D´angri se comprometió a brindarles ayuda continuando con las donaciones.

A la espera

En cuanto a cómo continúa la situación del hombre de 62 años, aún no recibió ningún tipo de resarcimiento y debe aguardar a la llegada del telegrama.

“Esto sucedió el miércoles a la noche, el jueves me dijeron que debía presentarme, fui, pero me dijeron que tengo la entrada prohibida y que debo que esperar el telegrama. Esperé todo el viernes y nada, es toda una angustia porque no sé cómo reaccionar”, se lamentó.

Sobre el posteo desde su cuenta personal de Facebook y que dio a conocer su historia, aseguró que lo hizo a modo de carta como una forma de comunicarlo con sus amigos y que lo que más le preocupaba es que hay muchas personas que están viviendo una realidad realmente dura.

“Si todos miran un poco al otro, van a ver que la gente está pasando mal. Al comedor va gente con tápers en la mano y es desgarrador. Conocí la historia de un hombre que camina 20 cuadras al comedor a buscar los ravioles que tiene 5 pibes y que lo habían echado. Cuando uno habla con ellos y le cuentan las cosas se les parte el alma”, concluyó.

 

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