N° de Edición 7358
La Matanza

Liniers sin claridad y con las manos vacias

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Liniers sin claridad y con las manos vacias

Liniers no consigue regularidad. De las buenas sensaciones del partido anterior a la confusión que dejó el partido frente a Muñiz. El equipo dio un paso atrás. Tuvo intenciones pero le faltaron ideas. A pesar de todo no mereció irse con las manos vacías.

Por Víctor Marinelli

De entrada Muñiz demostró que no iba a ser un partenaire y peleó el partido por todos los sectores del campo. Sin embargo con el correr de los minutos fue el Celeste el que impuso condiciones.

Ian Lynch se puso el equipo al hombro y junto a las apariciones por ambas puntas de Exequiel Ortíz fueron lo mejor del equipo. Al llegar al área Liniers se diluía y solo algún remate de Lynch llevó peligro. Sobre los 33 la gran oportunidad la tuvo Ortíz exigiendo a Romano que de manera soberbia desvió al córner sobre su palo derecho.

Del tiro de esquina llegó en lo alto Víctor López, pero su cabezazo salió cerca del palo izquierdo. Cuando nada lo hacía prever una mano infantil de Monzón dentro del área permitió a Acuña de penal marcar para la visita. El panorama comenzó a complicarse.

En el segundo tiempo el dominio fue casi absoluto de Liniers, pero de manera desordenada, sin claridad, con jugadores que quisieron hacer de todo y no hicieron nada. Resultó inentendible la salida de Kirzner a poco de comenzado el complemento.

Muñiz llegó aisladamente pasado el cuarto de hora con un cabezazo muy bien controlado por Díaz Peyrous. El mérito de Muñiz fue el orden defensivo, con Merani como bastión inexpugnable y con un arquero que se fue agigantando con el correr de los minutos. Lynch siguió intentando con remates desde afuera.

El dominio abrumador del Celeste no tuvo mayores consecuencias porque se repitió en centros frontales, y prácticamente generó muy pocas acciones importantes. Las apariciones de Exequiel Ortíz no tuvieron compañía. Un remate del delantero con destino de red fue salvado providencialmente por un defensor.

En los minutos finales Liniers acorraló a Muñiz que quedó con uno menos y que se defendió heroicamente, con un arquero convertido en gran figura con atajadas decisivas. La emoción creció con Díaz Peyrous, que en los últimos 5 minutos prácticamente abandonó su arco para transformarse en un delantero más y sobre la hora en un tiro libre tuvo la chance del empate pero Romano una vez más lo evitó volando junto al palo izquierdo.

Una campaña con altibajos. En un torneo de gran paridad, soñar con tener chances significa ganar todo lo que queda. Para ello, Liniers deberá mejorar mucho y alcanzar un funcionamiento que por ahora sólo consiguió en cuentagotas.

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