N° de Edición 7277
La Matanza

Las cartas del maestro Julio Cao, serán leídas en las escuelas de todo el país

TESTESTE

A 30 años de la guerra

Son las misivas enviadas desde Puerto Argentino, durante la Guerra de Malvinas. Era docente de la Escuela 32 de Gregorio de Laferrere y fue una de las víctimas de la contienda. El establecimiento lleva su nombre como homenaje.

Las cartas enviadas a sus alumnos desde Puerto Argentino por Julio Cao, un docente de la Escuela 32 de Gregorio de Laferrere que partió a la guerra el 12 de Abril de 1982 y cayó durante la contienda, serán leídas en todas los establecimientos educativos de país.
Julio Cao fue el único docente que murió en Malvinas, paradójicamente, el mismo día en que se pronunció la rendición argentina, el10 de junio de 1982 en Monte Longdon, lugar al que lo habían enviado como apoyo los últimos días del conflicto. El maestro tenía 21 años y había terminado el Servicio Militar obligatorio el año anterior.
Si bien había regresado a su vida de civil, ejerciendo la docencia en la Escuela 32 de Gregorio de Laferrere, Cao decidió presentarse como voluntario para luchar en las islas, a pesar de que no había sido convocado. El establecimiento lleva su nombre desde abril de 2005.
“Yo como maestro y como ser humano con valores no puedo dejar de ir. ¿Cómo me siento después detrás de un escritorio si ahora me escondo debajo de la cama?”, son las palabras que recuerda su madre, Delmira Cao. Así Julio le explicó sus motivos para partir a la guerra.
“El 30 de marzo había estado en Plaza de Mayo, pronunciándose en contra de los militares. Pero el 2 de abril le toca dar el discurso sobre Las Malvinas a sus alumnos, hablándoles sobre lo que significaba defender a la Patria, y era una persona con convicciones y muy comprometida”, señaló Delmira Cao.
Pero el docente no solo dejaba a sus alumnos, sino también a una hija que no llegaría a conocer. Julia Cao nació el 28 de agosto de 1982. “Considero que fue un gesto de responsabilidad, y era muy consecuente en su accionar y su discurso”, Julia.
En tanto Delmira Cao remarcó: “yo como madre no quería que mi hijo vaya a la guerra, porque no quiero las guerras, esa es la verdad” y agregó: “hoy hay varias escuelas en el país que llevan su nombre y los alumnos no lo ven como un soldado, sino que rescatan sus valores”.
Sin embargo, la madre del docente señaló “eso me llena de emoción, pero me gustaría que hoy estuviera acá con su familia, pero ese fue el destino que le tocó”.
Julio Rubén Cao había nacido en Ramos Mejía el 18 de enero de 1961 y con sus 21 años ejerció la docencia en varias escuelas de La Matanza. Al momento de partir al conflicto bélico, era maestro de 3º D, y a sus alumnos les escribió: “No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí
en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: defender la bandera”.
En la misiva también escribió “Espero que ustedes no se preocupen mucho por mí porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas. Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder”.
Silvia Malfa, docente que fue compañera Julio recordó: “él trataba de ser lo más afectuoso posible con sus nenes, pero nosotros sabíamos que no la estaba pasando bien”.
Además, la maestra expresó: “Julio está presente continuamente, porque esta y todas las escuelas necesitan que los que pelaron estén presentes, y si Julio estuviera acá, pelearía por eso”.
La Escuela Nº 32 “Julio Cao”, se caracteriza por tener presente no solo el recuerdo de la Guerra de Malvinas y el respeto por los soldados, sino que además apuesta a la integración de aquellos soldados que alguna vez sufrieron el rechazo. Entre el personal que se desempeña en el establecimiento, hay dos ex combatientes.
“Hoy Julio tendría mi edad, y estar trabajando en está escuela es muy importante”, dijo Luís Godoy, portero de la Escuela 32 y ex combatiente.

Recuadro con foto

El maestro soldado Julio Rubén Cao nació en Ramos Mejía el 18 de enero de 1961.
Hijo de don Julio Cao y doña Delmira Esther Hasenclever, es el 2do hijo de una familia de 4 hermanos.
Sus padres se radicaron en la entonces localidad tabladense, donde transcurrió su vida.
Julio cursó estudios primarios en la escuela parroquial «Cervantes» y secundarios en la escuela normal «Doctor Mariano Etchegaray» de Ciudad Evita.
Se recibió de bachiller docente, cursando luego estudios de profesorado de literatura en la escuela «Pedro Elizalde» y de magisterio en la misma «Dr. Mariano Etchegaray».
Ejerció la docencia en las escuelas Nros. 95, 96 y 32 de La Matanza y en el año 1981 cumplió el servicio militar en el Regimiento de Infantería Motorizada III «General Belgrano» de Tablada.
Vuelto a la vida civil, una vez finalizado su Servicio Militar Obligatorio, retornó a su labor en la escuela N°. 32, de Laferrere, de donde partió al frente de batalla en forma voluntaria y para cumplir con su deber un 12 de abril de 1982.
Su destino, fue Puerto Argentino.
Su deceso se produjo el 10 de junio siguiente, en acciones de guerra, no pudiendo conocer a su primogénita, Julia María, que nació el 28 de agosto de ese año.

CARTA DEL MAESTRO CAO A SUS ALUMNOS

TRANSCRIPTO:

Desearía que hiciera llegar a la maestra de 3ro D este mensaje para mis alumnos:

A mis queridos alumnos de 3ro D:

No hemos tenido tiempo para despedirnos y eso me ha tenido preocupado muchas noches aquí en Malvinas, donde me encuentro cumpliendo mi labor de soldado: Defender la Bandera.
Espero que ustedes no se preocupen mucho por mi porque muy pronto vamos a estar juntos nuevamente y vamos a cerrar los ojos y nos vamos a subir a nuestro inmenso Cóndor y le vamos a decir que nos lleve a todos al país de los cuentos que como ustedes saben queda muy cerca de las Malvinas.
Y ahora como el maestro conoce muy bien las islas no nos vamos a perder.
Chicos, quiero que sepan que a las noches cuando me acuesto cierro los ojos y veo cada una de sus caritas riendo y jugando; cuando me duermo sueño que estoy con ustedes.
Quiero que se pongan muy contentos porque su maestro es un soldado que los quiere y los extraña.
Ahora sólo le pido a Dios volver pronto con ustedes.
Muchos cariños de su maestro que nunca se olvida de ustedes.

Afectuosamente JULIO

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