N° de Edición 7071
La Matanza

Laferrere; Sala de salud del barrio Maria Elena: Una experiencia de Medicina Social

MAT1 SALA   BARRIO MARIA  ELENA

La sala fue creada en 1984, juntamente con el barrio que está ubicado en el km 26 de la Ruta 3 a 15 cuadras de la ruta, aproximadamente, en Gregorio de Laferrere; tiene 57 manzanas con una población de unos 15.000 habitantes. Lo rodean varios barrios nuevos, muy populosos que se formaron a partir de asentamientos: El Porvenir, Latinoamérica, La Juanita, Jorge Newbery, Villa Unión, etc. Esta es la zona geográfica de cobertura de la sala, que recibe pacientes de todos estos barrios ya que, si bien hay dos pequeñas salas municipales, una en la calle Estanislao del Campo, en el barrio Jorge Newbery  y  otra sala denominada  Monseñor Bufano, en el barrio Latinoamérica, son insuficientes para las demandas de esos barrios.

Por Emilio González Larrea

En su línea de trabajo busca  integrar a los vecinos a la problemática de salud del barrio, a través de los  cursos de agentes sanitarios que se realiza en la propia sede. El lema que orienta su  accionar  sanitario -que luce pintado en un mural en él frente-  es: “El pueblo debe tomar en sus manos la lucha por la salud. Durante 25 años se han formado cerca de 600 vecinos como agentes de salud que colaboran con los problemas  sanitarios más inmediatos  del barrio Maria Elena y barrios aledaños. Esta experiencia de medicina social es conocida en diversos puntos del país, ya que ha recorrido diferentes encuentros de salud, provincias, ámbitos universitarios e incluso ha llegado al cine nacional a través de dos películas: “Cuento Chino, Clasista y Combativo”  de Pepe Salvia y  “Masamadre” de Mariana Arias y Ana Barry. También se edita una revista trimestral, denominada “Salud para la Lucha y Lucha por la Salud”.

Nos recibió en su casa, el director de la Sala, el Dr. Néstor “Chino” Oliveri con quien mantuvimos una extensa charla.

La consigna es atender a todos

Se hacen reuniones mensuales con todo el personal de la sala, donde evalúan el trabajo y discuten en forma autocrítica la labor realizada. Uno de los temas que trataron recientemente es la lucha contra la discriminación en su propia práctica diaria.  Ya que “se proclama no discriminar a los pacientes pero a veces esto no es acompañado con la práctica”, comenta, el Dr.  “Chino”.

El personal está integrado por pediatras, odontólogo, medico clínico, ginecólogo, obstetra, psicólogo y enfermera. La sala cuenta con una enfermería que distribuye medicamentos para la mayoría de los pacientes a través del Plan Remediar, también hay un Comedor que funciona hace 10 años de lunes a viernes entregando una vianda a 200 personas; además distribuyen 5000 kilos de leche -provistos por la Municipalidad- para los niños.

El Dr. Oliveri dice que asisten diariamente a la sala, cerca de 500 pacientes, “que estadísticamente es una atención similar al conjunto de las salas de la Región Sanitaria, por lo que se puede considerarla como “un pequeño hospital”.

Los principales problemas de salud en la población de la zona.

    Los Niños.  “Nosotros hemos realizado un censo nutricional en el año 2012 donde medimos y pesamos a casi todos los niños del barrio entre 0-12 años. En él detectamos que los principales problemas en la población infantil son la desnutrición y las infecciones de todo tipo: de la piel, de las vías respiratorias, digestivas; encontramos estas dos cuestiones  en  alrededor del 80% de los niños. El tema de las infecciones tiene que ver fundamentalmente  con la contaminación ambiental; el agua contaminada de las napas y cursos fluviales, la  falta de cloacas, los basurales, sumado a las intensas lluvias y el calor, produce el caldo de cultivo para el surgimiento de las epidemias infecciosas”.

    Los Jóvenes.  “En la juventud la cuestión principal de salud son las adicciones; el alcohol, el tabaco, la marihuana, la cocaína, la pasta base o Paco. Una franja importante de la adolescencia está  muy comprometida con estas adicciones. Tenemos que reconocer que se nos hace difícil tratar este problema con la precariedad de medios que tenemos y en las condiciones en que se encuentra la juventud, donde tiene dificultades para obtener un trabajo, estudiar, donde no hay centros culturales y deportivos a su alcance, sumado al señoreo de los narcos en los barrios. Nosotros tenemos una experiencia importante ya que hemos tratado un grupo de jóvenes durante 7 años -de 1997 a 2004- por lo tanto conocemos el problema. Entendemos que hay que actuar rápidamente, toda esta situación se ha agravado en los últimos años y las políticas del Estado en este terreno, no existen o han fracasado.

Otro tema muy importante es el embarazo adolescente; se da en las  muy jovencitas donde son “hermanitas” de sus hijos y la mamá es la abuela. Es un tema no resuelto de salud pública. Así como el machismo, la secundarización de la mujer, con los maltratos que también se expresa en los jóvenes. En esta cuestión, nos apoyamos en  organizaciones de género como la Casa de la Mujer y Amas de casa del País para prestar asistencia y realizar un seguimiento de  los casos”.

    Los Adultos. “Las enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, los problemas cardiovasculares y el alcoholismo; esto último está muy extendido tanto entre hombres como en mujeres. Los adultos de más de 40 años, algunos son alcohólicos consuetudinarios, otros de fin de semana pero el alcohol ocupa un lugar importante en su vida con las consecuencias que eso conlleva, tanto en la salud como en las relaciones familiares. Para tratar la diabetes hemos constituido grupos de diabéticos todos los miércoles donde trabajamos el tema”.

Inundaciones

Sobre este tema que padecemos recurrentemente los matanceros, nos dice: “cuando yo comencé a trabajar en la Matanza como médico, hace 25 años, uno de mis primeros actos de salud fue hacer el ‘rondín’ como se llamaba, y consistía en recorrer escuelas para asistir a los evacuados después de lluvias intensas por el desborde del Rio Matanza; ha pasado el tiempo y seguimos con el problema, agravado por el desmadre de los arroyos. ¿Qué hace la ACUMAR (Autoridad de la Cuenca  Matanza-Riachuelo) a quien la Corte Suprema de Justicia le dio un plazo para limpiar la cuenca? Las obras no se hacen y esta situación impacta sobre la salud de la población, provocando enfermedades infecciosas, pulmonares, etc.”

 Las necesidades de la sala y el barrio.

“Para cubrir bien la atención de la población de nuestra área necesitaríamos 16 médicos -hay cuatro-, el doble de los enfermeros con respecto a los médicos (32), también hay cuatro, necesitamos también un conjunto de colaboradores: agentes sanitarios, bioquímicos, un laboratorio, una sala de rayos. Además deberíamos tener cloacas, agua potable para todos y la basura a buen resguardo para prevenir  las enfermedades. La salud o ausencia de enfermedad es una cuestión integral y tiene que ver también con las condiciones sociales en las que viven las personas”.

Los nuevos hospitales.

Le preguntamos al Dr. “Chino” qué impacto tienen los nuevos hospitales construidos como el del Km 32 o el recientemente inaugurado,  Alberto Balestrini en Ciudad Evita para la Salud pública de la zona.

“Si se cumpliera su funcionamiento a pleno sería muy bueno, pero no es así. La experiencia con el Balestrini es que funciona solo una guardia, un laboratorio destinado a esa guardia y un equipo de rayos donde, en muchos casos, tienen que recibir y derivar, es como una sala de salud más, en medio de un gran edificio moderno. No hay perspectiva de que se completen los planteles de salud necesarios  ya que arguyen que no tienen presupuesto. Tenemos el caso del Hospital “Simplemente Evita” del KM 32, funcionando a media máquina, los otros dos que están en construcción (en Laferrere y Rafael Castillo) que también necesitarán planteles de salud muy grande, dudo que los puedan poner a pleno en un tiempo prudencial, si se continúa con el nivel actual  del presupuesto de salud provincial. Por eso yo creo que la cuestión no es solo construir edificios hospitalarios con préstamos del exterior y engrosar la deuda externa pública sino mejorar lo existente, y lo nuevo que se haga, ponerlo rápidamente a funcionar plenamente. A decir verdad, nosotros no  notamos ningún cambio a partir de la construcción  de estos hospitales, seguimos trabajando como siempre”.

 La Salud Pública

Según Oliveri  la estructura de Salud Publica es totalmente insuficiente en nuestro partido.

“En la Matanza esta ocupa el 30% de la cobertura de salud. Hay un 20%  de la población que es cubierta por la atención privada, un 10% las obras sociales y el resto, un espectro de cerca de un 40% sin atención que recurre a la medicina tradicional, popular, es decir, “a los yuyos de la abuela o a la comadre”. La salud en la Argentina tiene cuatro patas: la pública, la privada, las obras sociales y la tradicional. Nadie habla de esta última, pero es a la que recurre una parte de la población argentina, producto de la cultura popular. Cuando se habla de los “males”, se recurre al curandero  o está la “comadre” que cura el empacho, la culebrilla, el mal de ojo, etc. Por lo tanto hay una parte de los argentinos que no concurre a la salud pública o lo hace ocasionalmente, más considerando que no tenemos en muchos lados una política de salud de puertas abiertas sino por lo contrario por las condiciones del sistema público de salud a veces  este resulta expulsivo. Creo que muchas veces hay una pared entre los pacientes y los que asisten, no se estimula la solidaridad con el paciente, con el enfermo, que es muy importante en el tratamiento”.

El censo nutricional: una experiencia de avanzada.

“Durante el año 2012, los tres últimos meses del año realizamos un censo nutricional donde pesamos y medimos aproximadamente a 1000 chicos entre 0 y 12 años. En él participó el personal de la sala, delegados de manzana del barrio, agentes de salud formados por nosotros y  la ambulancia.   Cubrimos las 57 manzanas del barrio. Pasábamos previamente a avisar por cada manzana, día y horario que la íbamos a visitar y ese día concurría el equipo con la balanza y la ambulancia.  Lo hacíamos todos los sábados  y llegaron a participar alrededor de 150 personas trabajando en el censo. Encontramos que el 23% de los niños tienen bajo peso, el 10%, sobrepeso -un 33% con dificultades de peso-  el resto con peso normal. La investigación  realizada la hemos volcado en seis tomos  que contienen  la tabla de información de cada uno de los chicos.

Encaramos este censo nutricional porque se decía que con este gobierno se había superado la desnutrición infantil y que el problema era la obesidad. A la luz de la información recogida en este trabajo de campo, hemos constatado que persiste como principal problema la desnutrición en los niños y en menor grado la obesidad.

Esta experiencia nos permitió conocer la situación de salud de la población infantil, para hacer un diagnostico y definir cómo trabajar. Esta es una experiencia nueva  de la medicina social, que tomamos con fuerza, ya que en salud estos trabajos se realizan casi siempre de puertas adentro, es decir con los pacientes que concurren a los centros de salud”

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