N° de Edición 7013
La Matanza

Laferrere, Merendero Los Girasoles: “El hambre de los chicos no espera”

Laferrere, Merendero Los Girasoles: “El hambre de los chicos no espera” 

Laferrere, Merendero Los Girasoles: “El hambre de los chicos no espera”

Merendero Los Girasoles. Dos vecinas del barrio Villa Unión en Gregorio de Laferrere, después de recorrer la zona y constatar las necesidades alimentarias en los chicos, decidieron abrir un merendero en la casa de una de ellas.

Por: Emilio González Larrea

lapaz50@yahoo.com.ar

La más precaria del barrio, sin vidrios en las ventanas, puertas placas viejas usadas como mesas, cajones por sillas y alimentos-leche y torta fritas- preparadas por ellas, es decir sin casi nada, pero con mucho corazón ya que como ellas dicen: “El hambre de los chicos no espera”.

Mónica y Micaela son integrantes de la CCC (Corriente Clasista y Combativa) y previamente caminaron el barrio para constatar la situación alimentaria de sus vecinos, anotando nombres de chicos y familias para asistir al merendero; con esa lista en la mano el 15 de agosto iniciaron el emprendimiento. Las vecinas cumplieron el mandato de Ortega y Gasset, “argentinos a las cosas”.

Es común que los funcionarios en estos tiempos recorran los barrios haciendo encuestas de las necesidades de la gente y después la información recogida no se traduce en hechos para resolver los problemas.

Según el municipio la necesidad alimentaria en nuestro distrito alcanza a 200.000 personas y esa cifra irá creciendo, acompañando como la “sombra al cuerpo”,  a la inflación, los despidos, la falta de changas en los barrios y los tarifazos. Por eso surgen más comedores y a los existentes se le suman más demandantes.

“Nos llevamos una gran sorpresa”

Mónica es la dueña de la casa donde funciona la copa de leche, y relata el porqué de la iniciativa: “El motivo de instalar un merendero en mi casa  partió de ver a los chicos en mi barrio, alrededor de mi casa, que tienen necesidades de alimentación, no todos tienen la posibilidad de comer como corresponden en sus casas o tomar todos los días una taza de leche con algo a la mañana o a la tarde.

Lo abrimos el 15 de agosto y nos llevamos una gran sorpresa, ya que pensábamos que iba a ser un grupo pequeño de chicos el que iba asistir y, por el contrario, asistieron 60 chicos.  La verdad es que nos chocamos con la realidad, no pensábamos que la necesidad alimentaria de las familias del barrio fuera tan grande. Se da el caso de algunos chicos que se toman cuatro tazas de leche porque nos dicen que no van a tomar leche en sus casas. Esta situación nos ha golpeado fuerte.

Antes de abrir el merendero a las 17:00, tenemos chicos que hacen cola en la esquina esperando el momento. Además se agregan cada vez más chicos y nos duele mucho, porque no tenemos recursos para darle lugar a todos los que vienen. La necesidad en este momento es grande”.

Micaela es una joven madre que con su pequeña en brazos cuenta que recorrió el barrio haciendo un relevamiento entre las familias cercanas, anotando el nombre de los chicos y el consentimiento de sus padres para que asistieran al merendero. Ella reafirma los dichos de su compañera Mónica, que fueron desbordadas por la demanda. Manifiesta su preocupación e indignación por la cruda realidad que viven una parte de los niños en el barrio. Comenta el caso de “una niña que trajo una botella de plástico sucia cortada para llevarse leche a su casa para el otro día. Así como ella hay otros chicos con madres solas o padres sin trabajo”.

En cada barrio se debería abrir un comedor

A la vecina “le preocupa mucho no poder continuar con el merendero y ayudar a alimentar a los ‘pekes’ de su barrio, dado que empezaron de cero, a pulmón, con ganas y poniendo el corazón en el emprendimiento”. Los chicos -cuenta Mica-, “además de tomar la merienda, juegan, comparten cosas con sus pares, están felices y para nosotros no solo se trata de llenar la panza, también es llenar corazones. Ahora abrimos 3 días a la semana, lunes, miércoles y viernes, pero queremos poder sostenerlo todos los días, no solo con la merienda sino también la comida al mediodía. En cada barrio se debería abrir un comedor o merendero para paliar el hambre no solo de los chicos, sino también de muchos adultos”.

 Pedido solidario

Necesitan de todo, alimentos, tazas, jarros, platos, sillas y mesas ya que improvisaron mesas con unos caballetes y puertas placas viejas, vidrios, para el espacio que oficia de comedor ya que las ventanas no tienen, una garrafa, alguna heladerita, etc.

Para colaborar: Copa de leche “Los Girasoles” de Villa Unión: Antonio Zinny 3474 esquina Santa Catalina.

Mónica: 1125211284   Micaela: 1133794781.

RAC: 469847157/3531. Reaños 3701 esquina Urdaneta.

 

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