N° de Edición 7241
La Matanza

La Tablada:¡Con un amigo así!

Por Prof. Joaquín G. Puebla

Rafael tiene 22 años, pero un retraso mental hace que se comporte como si tuviera 14 años. Rafael nunca quiso ser una carga para sus padres, por eso, desde que termino la escuela esta trabajando, haciendo distintas cosas para llevar un mango a la casa.

Rafael trabajó de changarín en diferentes lugares y últimamente, por recomendación de su hermano, estaba trabajando en un reparto de gaseosas.
Rafael se levanta a las 5 de la mañana, toma unos mates y su mamá le pone en la tele “El Chavo” porque le gusta mucho, vuelve todos los días a las 18 horas, ve tele, cena y se acuesta a dormir.
Sus papá, José, nos dice que es muy trabajador, que es un Sarmiento porque nunca faltó al colegio ó al trabajo.

El jefe de Rafael es una persona de trabajo, hecho a la vieja escuela, que cuida y confía en sus empleados; desde que perdió bastante dinero con el “corralito de Cavallo y De La Rua”, no confía en los bancos. Guardaba la recaudación del día en diferentes lugares del depósito. Hace un par de semanas salió de viaje y estuvo ausente varios días, durante ese tiempo la recaudación se estuvo guardando debajo de unos pallets viejos y en desuso.

Rafael tiene un compañero de trabajo que dice ser su amigo, se llama Rubén, es un pibe soltero de casi 26 años; con él sale todos los días en el camión para hacer el reparto. Con Rubén comparte el almuerzo y se llevan muy bien. Rafael lo estima mucho y se lo presentó a sus papas para que lo conocieran.
Un sábado al mediodía, cuando terminaron el reparto de gaseosas, Rubén, el amigo y compañero de trabajo de Rafael, le da a éste un paquete con plata y le dice:”Llevaté esto a tu casa y guárdalo, es una bonificación que nos da el jefe por trabajar bien. Cóntalo y después me das la mitad”.
Rafael, obediente, se lleva el dinero y se va a la casa de su hermano para que lo ayude a contar. Llega contento y juega con sus sobrinos hasta que llega su hermano, a quién respeta y sigue mucho. Cuando llega de su trabajo, le muestra el paquete con el dinero y contento, le cuenta la historia que le contó su amigo Rubén.

Su hermano, que trabajó y conoce bastante al jefe de Rafael, lo llama y le pregunta del dinero; éste le dice que no sabe nada y sale corriendo al depósito a ver dónde esta la recaudación. Rafael, junto con su hermano, van al depósito. Rafael tiene en su poder 22 mil pesos y al dueño le faltan más de 100 mil pesos. El jefe de Rafael hace la denuncia a la policía y estos detienen a Rubén, compañero de Rafael.

Rubén dice que no sabe nada de la plata y que habías visto a Rafael hurgando entre los pallets viejos y en desuso.
La policía se lleva detenido a Rafael, queda en la seccional todo el fin de semana, recién el lunes, cuando el jefe y la familia de Rafael logran ubicar un abogado, lo sueltan porque es inimputable.

Por presión del jefe, el abogado y la familia de Rafael, su amigo Rubén es detenido. Luego de varias horas, aparece un familiar y se ofrece a devolver parte de la suma faltante para que liberen a Rubén. Al no haber pruebas, liberan al detenido y éste devuelve solamente 25 mil pesos. El jefe de Rafael da por terminado la investigación, asume las perdidas y despide al supuesto empleado infiel. Éste, al otro día le manda una carta documento por despido indebido y le inicia una acción judicial.

Para cerrar el caso, la policía va en búsqueda de Rafael para tomarle una última declaración. Los padres lo buscan por la casa y no lo encuentran, van a la casa del hermano y tampoco está.

Rafael se escapó hace diez días y nadie sabe nada de él. Sólo le dejó una nota a su hermano que le decía: “Perdóname pero yo no robe nada”.

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