N° de Edición 6789
La Matanza

La solidaridad volvió a ganar

La solidaridad volvió a ganar.

En diálogo con Diario NCO, la abuela de Alma Dos Santos la describe a la perfección: “A Alma la defino en tres palabras: honrar la vida”. La niña, que hasta ayer necesitaba un par de anteojos especiales (y costosos) para mejorar la calidad de su visión y por lo cual se había iniciado una rifa para recaudar fondos, fue sorprendida a la noche: alguien se los donó.

 

La pequeña va a cumplir dos años el próximo 8 de enero. A su corta edad ya pasó por dos operaciones de la vista y hoy junto a su familia pudo conseguir los lentes que necesita para poder ver con normalidad. Dato no menor: sus abuelos dirigen un merendero en Isidro Casanova en el que ayudan a todo aquel que lo necesita. Hoy, la solidaridad tocó del otro lado de la puerta.

Rubén Dos Santos y Sandra Bustos son los abuelos de Almita. Ayer por la mañana, desesperados compartían en las redes sociales el sorteo que estaban haciendo para poder juntar dinero y así poder mandar a fabricar los anteojos.

“Mi nieta es un milagro de la vida, la pasó muy mal desde que nació, revolucionó y cautivó gente de todas partes”, comentó Sandra a Diario NCO. Alma padece de hidrocefalia, una acumulación de líquido dentro del cráneo, lo cual lleva a que se presente hinchazón del cerebro y a ella le limita la vista. La niña está siendo atendida en el Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez (Gallo 1330, Buenos Aires, Capital Federal), donde según indicó la abuela, el trato recibido es muy bueno.

En el último control que le realizaron se determinó que necesita unos anteojos especiales, ya que tienen que ser hechos a medida, cada ojo lleva una graduación diferente al otro, contienen un filtro especial y otros factores que hacen que el valor de su elaboración sea muy elevado.

Por eso, Rubén publicó en su perfil de Facebook la movida solidaria que habían iniciado: la idea era rifar una canasta llena de mercadería que se iba a sortear el sábado 26 de enero por la Lotería Nacional nocturna. El costo de cada número era de cien pesos.

Si hay algo que la abuela no deja de resaltar es que Alma es una luchadora, un milagro, y eso se ve reflejado en la fuerza que tiene para siempre poder salir adelante. Sandra enfatizó: “A Alma la defino en tres palabras: honrar la vida. Lo que ella ha luchado desde que nació es impresionante”.

Esta era la primera vez que la familia de la niña organizaba una colecta para pedir ayuda: “La verdad es que es un momento difícil y no es solo comprar los lentes, sino que también hay que conseguir medicación. Ella necesita alimentación estricta porque tiene el colesterol elevado y un montón de otras cosas. Nos encontramos en una situación que nos desbordó”, sostuvo Sandra previo a conocer la excelente noticia.

También, con respecto a hacerle frente a la situación, comentó que la mayoría de las veces es la familia quien compra las medicinas necesarias porque en el hospital no hay.

Cabe destacar que Sandra es la directora de Las Manos Solidarias de La Matanza, un merendero/comedor infantil y un espacio cultural ubicado en Caupolican 5836, entre Estocolmo y Lisboa, en Isidro Casanova.

La admirable mujer, enfermera y psicóloga social, ayuda siempre a aquel que lo necesita. En esta ocasión, se encontraba en la vereda de enfrente, en la que tuvo que pedir solidaridad para su nieta.

Por eso, se vio obligada a dar vuelta el camino solidario. Hoy, se siente orgullosa de la buena repercusión que tuvo la publicación de Rubén y como ayudó que la hayan compartido en la página del comedor, para difundirla todavía más.

Los familiares de la niña se emocionan al leer los mensajes que reciben de las personas, de cariño y de afecto en donde cada uno aportó su granito de arena para ayudar a Alma a tener sus anteojos.

 

 

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