N° de Edición 7491
La Matanza

La Matanza: se confirma la contaminación por glifosato en vecinos de Oro Verde

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La Matanza: se confirma la contaminación por glifosato en vecinos de Oro Verde

Una familia contaminada con glifosato alerta sobre el peligro de las fumigaciones en los campos de soja linderos.

Por Corresponsal

Tribuna Ambiental La Matanza

La familia de Érika Gebel vive en Oro Verde, Virrey del Pino, hace nueve años. Se mudaron allí, entre otras razones, para escaparse de la «contaminación urbana» de la capital. Llevando una vida como la de cualquier familia trabajadora, nos contó que su vivienda se encuentra muy cerca de un campo de soja en forma de U de unas 300 hectáreas. En un principio, no veía indicios de riesgos o peligros para la salud relacionadas a esta actividad. Incluso, al conocer a los trabajadores que manejaban los tractores con los cuáles se realiza la fumigación y no observar ningún tipo de uniforme o elemento que señale alguna protección, no veía riesgos en su vida cotidiana. Así las cosas, las fumigaciones pasaban a unos 10 metros de su vivienda.

Un  tiempo después, el intercambio con otras personas, la lectura sobre otros pueblos que vienen cuestionando y luchando contra la contaminación por glifosato, generaron cierta sospecha. Unos años más tarde, debido a una alergia en la piel y sangrado de nariz que tuvo uno de sus hijos, recurrió a salas de salud y guardias de la zona. Sin embargo, los diagnósticos imprecisos, la llevaron a trasladarse a otros centros de atención. Así, en búsqueda de una certeza, se acercó al Hospital Gutiérrez donde se hicieron los estudios de toxicología que, demorados por las restricciones de la pandemia por covid-19, terminaron resultando en que uno de sus hijos y el marido tienen glifosato en la sangre. El impacto de la reciente noticia no puede ser más angustiante.

Érika denuncia esta dramática situación. Plantea el desconocimiento por parte de quiénes se hacen un lugar en el barrio sobre los peligros para la salud que llevan estas plantaciones de soja que vienen operando en el tercer cordón de La Matanza. El distrito suma así otra grave problema ambiental que no hace más que reproducir en su propia escala una política nacional de depredación del ambiente y que diferentes pueblos fumigados en el país y en la provincia vienen denunciando hace años. Las semillas transgénicas, los agro tóxicos y el combo del agronegocio, vienen siendo una política sostenida de todos los gobiernos de los últimos 30 años así como cada vez más cuestionada por el movimiento ambiental.

En este sentido, Érika nos comenta que al día de hoy no hay respuestas por parte de las autoridades locales al respecto. Asimismo, la escuela técnica 13, que queda a sólo unas cuadras de su hogar, en el barrio Nicole, la comunidad educativa también puede estar afectada a la exposición de glifosato. Por ello, también se espera una respuesta del Consejo Escolar de La Matanza.

Desde Tribuna Ambiental de La Matanza apoyamos la denuncia de la familia de Érika. Con este caso, se confirman las denuncias de este tipo que desde distintos sectores se venían realizando hace años. Se confirma también que la política ambiental local se coloca del lado del negocio y las ganancias en desmedro del ambiente y la salud de la clase obrera. Por eso, participemos de la convocatoria a la que convocan este sábado 16 frente a la escuela técnica 23 para fortalecer la organización de los vecinxs, independiente del Estado y sus partidos patronales, para apuntar a una resolución de esta problemática en el barrio pero también como un punto de apoyo más, en un frente único, junto a todas las luchas en curso por un ambiente sano.

Fuente Prensa obrera

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