N° de Edición 7013
La BataLa Matanza

La Bata! Guillermo Beresñak: “La Música Te Salva De Lo Peor, Del Intento Inútil De Salvar Tu Alma De Lo Desconocido”

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El universo sonoro y pasional del cantautor y productor clave de la escena musical del oeste y más allá contado por él mismo, desde Michael Jackson pasando por Debussy hasta Gustavo Cerati. El 11 de junio llevará “Mucha madera” -cuarto disco solista- a Niceto Club.

Por: Valeria Villanueva

Villanueva.valeriavirginia@gmail.com

Maestro de los teclados, compositor de poesía y melodías que codifican experiencias y emociones, productor consagrado, Guillermo Beresñak viene trascendiendo fronteras desde Haedo, con versatilidad, profesionalismo y mucho amor, ese que es energía que fluye, construye y lo trajo hasta este momento de plenitud de su carrera.

Antes de volver a Niceto Club (Palermo) para revivir en vivo el viaje rítmico, ambiental y lírico que proponen las historias y sonidos especialmente de su cuarto disco solista “Mucha Madera” –producido junto a Tweety González- el jueves 11 de Junio desde las 20hs junto a sus vecinos y colegas de Temporada de Tormentas, Buhocracia y Sol Marianela, se hizo un ratito para responder las preguntas del diario NCO.

Ya participó del homenaje a Cerati en la TV Pública, ya se dio el gusto de grabarlo a su ídolo Maradona y su hija Dalma cantando una canción para el mundial, y teloneó a Jake Bugg en el Side show del Loollapalooza 2014, entre otros hitos que son fruto de su trabajo, pero el joven artista está predispuesto seguir esforzándose para aprovechar lo que le depare el destino: “No tengo muchos planes de camino, soy de salir sin mapa y me gusta lo que encuentro al perderme. Ya la vida me irá llevando o la llevaré yo cuando se canse”.

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Canciones que “desendiablan”

“Mis primeros pasos en la música los dí para atrás. Amaba ver bailar a Mike. Aprendí el moonwalk”, comenzó el músico a relatar su carrera a partir del fanatismo por Jackson, el mayor ícono del pop de todos los tiempos.

Ese primer impulso hacia el placer de dejarse llevar por un ritmo, de disfrutar la música a través de la expresión corporal, es el swing que atraviesa y brota de la mayor parte de sus composiciones, no sólo de sus cuatro álbumes solistas sino también de los otros cinco como miembro de dos bandas: Antü y Le Mikrokosmos.

Es que, donde Guille pone sus teclas y su voz, lo hace “en función del baile y eldesendiablamiento psicosocial”, según reconoce de ambos proyectos “producto de realizar la música con otros artistas con quienes sentíamos empatía en gustos y, sobre todo, en el entusiasmo de compartir el momento de embebernos en el centro de energía espiritual que genera la música terapéutica, de un modo natural y sin ambición más que la de lograr escuchar nuestro corazón fluyendo durante el pulso infinito”.

Así, primero formó el quinteto Antú -luego rebautizado Yenifer y su auto mágico-, en el que junto Juan Ignacio Serrano (sí, Juanito el Cantor), jugó al rock con instrumentos acústicos, folclóricos y no convencionales (djembé, bandoneón, timba y botellas, entre otros), más una poética rebelde y surrealista, lanzó tres discos Dormir para mirar (2003), Mar adentro (2005), coproducidos con y “Milonga” (2007, solo distribuido por internet).

Luego, con el dúo Le Mikrokosmos, de base electrónica con impronta rockera y recursos de música clásica, participó del festival Creamfields en 2008 como grupo ganador de un concurso (invitados en las dos ediciones siguientes) y grabó hasta el momento cuatro discos.

Pero es en sus obras solistas, sobre todo en el último disco, donde logra plasmar otros rasgos de su personalidad artística: la melancolía de los pianistas clásicos como Igor o Schönberg, la profundidad y la frescura de poetas íconos del rock nacional como Spinetta o Fito Páez, el ritmo y la sensibilidad de intérpretes del folclore como Mercedes Sosa.

Manos de marfil y teclados de Taiwán

Como en “total interferencia” de Charly García, Guille es un músico cuyo primer amor fue el teclado, desde el día en que en su casa, su papá y su tío tocaron “muchacha ojos de papel” junto a su amigo Eduardo Fazio -del dúo acústico de los 70, Vivencia.

“Como no sabía tocar el piano y había un teclado en casa, empezaba a sacar los temas que me gustaban incompletos y con acordes que eran similares a los que irían pero el concepto de acorde tampoco lo manejaba muy prolijamente. Era más bien intuición”, confesó el artista, y esa fuerza intuitiva continúa siendo un motor al sentarse a componer.

Fue un camino introspectivo: “ante el error me desanimaba y cambiaba la letra, y así descubrí el gusto por decir lo propio cantando sobre acordes inventados por la propia sensación o hallazgo sorprendente del azar”.

Ya de adolescente tomó clases de piano y de canto, aprendió de grabación, edición y producción de sonido con ingenieros referentes como Maxi Devrient y César Silva, y fue conjugando todas esas pasiones y habilidades para dar forma y riqueza a su expresión.

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Mucha madera de distintos colores y texturas

Así, en su opera prima, En busca del beso mágico (2009), cada uno de los 11 tracks son una muestra del estilo, temáticas e imágenes que desarrollan los siguientes álbumes: melodías en teclas que explotan del pop a veces la alegría y desenfado, otras la tristeza en baladas, la desolación a través de la potencia dramática y rítmica del rock, a veces gritado, otras susurrado, latente.

Si bien en Sin moverse (2011) predomina el pop divertido a viva voz y con sintetizadores, del que se pasa en las radios, y En la habitación de Mike (2014, grabado literalmente en un cuarto) es más experimental e íntimo, del que se escucha con auriculares mirando por la ventanilla, en Mucha madera (2014) logra una sutileza que supera el pop-rock y crea climas, traduciendo la dimensión temporal de la música a sensaciones que llenan de imágenes el espacio, en especial en vivo.

Así, Guille Beresñak parece haber alcanzado una madurez compositiva que no implica dejar de jugar como un niño con los sonidos, pero sí una mirada más detallista de los arreglos y el espíritu de cada canción, gracias también a la banda que lo acompaña y de la que se siente feliz y orgulloso: Checho Fla: bajo y coros, Luciano Mazer: guitarra, Lucho Planta: teclados y coros, Hernán Bourguet: guitarra, Franco Italiano: batería.

https://guillermoberesnak.bandcamp.com/

https://www.facebook.com/GuillermoBeresnak

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